La investigación por el violento asalto de “La Banda del Millón” a la abuela influencer Mónica Mancini llegó sin escalas a la celda de Lucas Ezequiel Mereles, en el penal de Melchor Romero, del Servicio Penitenciario Bonaerense.
Mereles es uno de los líderes de la organización juvenil que recluta menores para cometer sus golpes en la zona norte del conurbano y que dio instrucciones en tiempo real desde la cárcel al grupo que entró a la casa de Mancini.
Durante el allanamiento al calabozo en el que se aloja, encontraron el celular desde el que hizo la videollamada junto a Brandon Brites, otro de los jefes, indicaron fuentes del caso a Infobae.
Se trata de un Samsung A32 de color celeste y funda negra, con un papel pegado en su interior: “U-45, grupo requisa, interno Ezequeil Flores Mereles”. Es decir, que estaba registrado y permitido por el Servicio Penitenciario Bonaerense.
Al peritarlo, el aparato aportó aún más evidencias a la causa en manos del fiscal Patricio Ferrari. El funcionario del MPF de San Isidro también investigó a la banda por los homicidios del empresario Enrique De Marco, el crimen de la jubilada María Susana Rodríguez Iturriaga y los robos al hermano del intendente Ramón Lanús y a Baby Etchecopar, entre otros asaltos.
Los forenses encontraron capturas de Google Maps de casas marcadas, fotografías de armas a la venta, imágenes de Mereles y Brites dentro de la cárcel y transferencias de dinero que obligaron a enviar a Mancini.
También hallaron videos que acompañan esta nota. El primero es una videollamada tras el robo de Mónica Mancini, con parte del botín. El segundo, un video de la marcación de la propiedad de la influencer que fue enviado por Thiago Sandoval, también preso en el centro para menores de Virrey del Pino, a Mereles. El tercero, imágenes registradas en el pabellón de Melchor Romero donde está alojado. “Parece un boliche”, resume una fuente del caso.
Y hay más: audios en los que Mereles “explica” la modalidad que usan para ejecutar los robos desde la unidad penitenciaria. “Hermano, es cuestión de que vayan y lo miren nomás. Y si nada, si les gusta, trabajamos, y si no, no hay problema, hermano, si es así. Las cosas se hablan sin pelo en la lengua, vos sabés”, dice contemplativo.
Los chats
El celular aportó chats de WhatsApp que completan el mapa de cómo operan con “Nosis”, “Telexplorer” y “Datacar”, con fines de obtener información de víctimas y vehículos para robar.
También ponen en evidencia la compra de armas desde el penal. “Qué te den la Glock, cinco gambas arriba decile”, negocia Mereles.
Incluso, cómo el líder intentpo incursionar en una nueva modalidad: las estafas en línea.

“Me segundeas en algo, hacer una cuenta en Skokka (NDR: un red social para adultos); yo después te tiro una moneda… Para robar un par de viejos», le planteó Mereles a una mujer.
El 4 de enero, cinco días antes del robo a Mancini, le propuso a su hermana: “¿Quién pone la movilidad para robar hoy para laburar un rancho (una casa), bastante plata?”. El objetivo es una propiedad en Martínez.
“Hay una vieja con 250 mil dólares, falta la movilidad”, insiste a otro cómplice. “Ayer robamos en Martínez, agarraron 10 mil dólares y 150 gramos de oro”, indica.

“Confírmame bien”, le pide y sigue: “Así hablo acá con mi rancho, armamos la coreo con los wachos, rescatamos cosas, todo, ya tenemos el rancho y todo listo. Vos tenés celular para hacer llamada de afuera y hay que rescatar otro que tenga celu para llamada de adentro y hacemos videollamada con los wachos y ustedes se quedan afuera y así entendés”, le explica sobre la operatoria.
También hay una conversación con una joven que sería la destinataria de las transferencias de Mancini realizadas desde la prisión. “Me van a dar más años. Ayer me fui a robar, puse mi cuenta y fue, me pasaron plata de un rancho que era de una famosa de San Isidro. No te voy a ver más, porque yo sé que mañana pasado allanan acá y mi casa. Acordate», estima Mereles.

“Si allanan tengo que romper el celular todo antes que encuentren todo lo que tengo acá…”, señala.
Al parecer, no logró destruir el aparato ni borrar todo su contenido, aunque, de acuerdo a las fuentes, intentó hacerlo antes de que la Policía requisara su celda.

