
El Gobierno ucraniano denunció el sábado el “chantaje energético” ejercido por Eslovaquia y Hungría tras la amenaza eslovaca de cortar el suministro de electricidad de emergencia si Ucrania no reanuda los envíos de petróleo.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores de Ucrania rechazó y condenó las amenazas de los gobiernos respecto al suministro de energía. “Los ultimátums deberían ir dirigidos al Kremlin, y no a Kiev”, sostuvo el comunicado.
Kiev instó a ambos países a cooperar de manera constructiva y actuar con responsabilidad. En ese sentido, insistió en dejar de lado “las amenazas infundadas e irresponsables provenientes de Budapest y Bratislava en los últimos días”.
Las autoridades ucranianas subrayaron que estas acciones, además de beneficiar a Rusia, perjudican a las propias empresas energéticas de Hungría y Eslovaquia que mantienen relaciones comerciales con Ucrania. El comunicado recordó el papel de Ucrania como “socio energético fiable” de la Unión Europea y país de tránsito de recursos energéticos.
El Ministerio de Exteriores no descartó la posibilidad de activar el Mecanismo de Alerta Temprana previsto en el Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea.

La advertencia ucraniana se produce después de que el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, diera un ultimátum al presidente ucraniano Volodimir Zelensky: o admite la reanudación de los envíos de petróleo ruso a Eslovaquia antes del lunes, o ese mismo día se cortará el suministro eléctrico de emergencia a Ucrania.
El primer ministro húngaro, Victor Orbán, apoyó la postura eslovaca y advirtió con sumarse a la medida, recordando que Hungría ya dejó de suministrar diésel a Ucrania y rechazó los “préstamos de guerra” a Kiev. “Una parte importante de la electricidad de Ucrania proviene de Hungría, y si dejamos de suministrarla, podría haber graves problemas allí”, advirtió el jefe de Gobierno.
Fico criticó la actitud de Zelensky y lo acusó de ingratitud y de dificultar la relación bilateral, mientras que Orbán respaldó el ultimátum y mantuvo su postura crítica respecto al apoyo a Ucrania.
Eslovaquia y Hungría solicitaron a Croacia utilizar el oleoducto Adria como ruta alternativa para el suministro de petróleo, pero el ministro de Economía croata, Ante Susnjar, rechazó la solicitud.

La decisión del primer ministro eslovaco responde al corte en el oleoducto Druzhba, principal vía de transporte de petróleo ruso hacia Europa Central, interrumpido desde el 27 de enero tras un ataque ruso en el oeste ucraniano.
“El presidente ucraniano se niega a comprender nuestro enfoque pacifista y, porque no apoyamos la guerra, se comporta con malicia hacia Eslovaquia”, argumentó Fico y afirmó: “Primero, detuvo el suministro de gas a Eslovaquia y ahora ha interrumpido el suministro de petróleo, lo que nos provoca aún más pérdidas y dificultades logísticas”.
El primer ministro de Eslovaquia recordó que el país proporcionó ayuda humanitaria a Ucrania desde el inicio de la guerra, recibió a unos 180.000 ucranianos y celebró reuniones bilaterales de alto nivel.
Sin embargo, advirtió que no aceptará una relación “unidireccional” y enfatizó: “Eslovaquia es un país orgulloso y soberano, y yo soy un eslovaco orgulloso y soberano”.

Especialistas del sector señalan que Eslovaquia aportó el 18% de las importaciones récord de electricidad de Ucrania el mes pasado. Según el operador estatal Ukrenergo, Eslovaquia representa actualmente el 17% de las importaciones eléctricas ucranianas, mientras que Hungría cubre el 45%.
El trasfondo de la situación evidencia una fractura dentro de la Unión Europea respecto a la estrategia frente a Rusia y la dependencia energética de algunos de sus miembros. Mientras la mayoría del bloque redujo drásticamente las compras de energía rusa desde el inicio de la guerra, Hungría y Eslovaquia mantienen sus vínculos energéticos con Moscú.
(Con información de Europa Press)

