
La segunda edición de POSVERSO BIENAL se perfila como un hito del arte contemporáneo en el Cono Sur, con un enfoque internacional que reunirá a 53 artistas de 11 países distintos.
El evento, que tendrá lugar en la galería Hotel Dada de Junín entre el 22 de agosto y el 3 de octubre de 2026, propone un despliegue de poesía expandida, cruce de lenguajes y experimentación, respaldado por la dirección de Silvio De Gracia y Ana Montenegro.
En el cierre de la edición anterior, POSVERSO BIENAL consiguió sumar más de 100 artistas y extendió sus actividades a 20 sedes, impulsando a Junín como un punto estratégico en el circuito del arte global.
Para la próxima edición, la organización ha destacado la inclusión de disciplinas como las artes visuales, la música experimental y la joyería contemporánea, así como la incorporación de artistas enfocados en el arte electrónico y la performance, seleccionados bajo la curaduría de Claudia Kozak y Soledad Sánchez Goldar.

La nómina de participantes para 2026 abarca figuras como Santiago Sierra, de España, y Mounir Fatmi, de Marruecos, quienes compartirán espacio con argentinas reconocidas tales como Silvia Rivas, Ana Laura Cantera, Andrés Denegri y Virginia Buitrón. También están previstos los aportes de Marilá Dardot (Brasil), Rosemberg Sandoval (Colombia), Fernando Baena (España), Simone Moraes (Brasil), Wendy Yashira (Perú) y Enrique Jezik (México).
POSVERSO BIENAL reafirma su compromiso con la producción local al convocar a creadores de Junín y la región, tales como Hebe Argentieri, Susana Nazer, Silvina Torviso, Daniel Sarobe, Carlos Macheratti y Luciano Pozo.
Estas voces se suman al mosaico internacional de América del Norte, América Latina, áfrica y Europa, representados por artistas provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, España, Finlandia, Italia, Marruecos, México y Perú.
El eje temático será “Del encantamiento y el horror”, una invitación a cuestionar el desgaste del sistema contemporáneo mediante poéticas experimentales que actúan como herramientas de disidencia. El proyecto, según la organización, busca que la bienal funcione como plataforma para “recuperar la conexión perdida entre la humanidad y los saberes ancestrales o precientíficos”.

