El rotundo cambio de Ginette Reynal que rompió con el perfeccionismo de las redes: “La persona real detrás del perfil”

El rotundo cambio de Ginette Reynal que rompió con el perfeccionismo de las redes: “La persona real detrás del perfil”

Actriz, modelo, conductora, a lo largo de su vida, Ginette Reynal ocupó todo tipo de roles, sin embargo, en el último tiempo decidió abrir una nueva faceta en su vida de la mano de sus redes sociales. Con la idea de consolidar un vínculo diferente con su propio público, la artista utilizó ese espacio digital para dejarle una propuesta a sus seguidores. “Invito a reflexionar, a preguntarse y a preguntar qué sienten, qué piensan quienes me escuchan y leen”, afirma en una charla con Teleshow.

Este enfoque marcó un giro respecto a su comunicación previa. “Fui encontrando un camino de comunicación que tal vez antes no había logrado”, remarcó Reynal, resaltando un proceso de transformación personal y profesional.

La exposición pública trajo consigo distintas críticas. Respecto a los comentarios negativos, Ginette Reynal afirmó de forma contundente: “No respondo agravios innecesarios”, estableciendo así una postura clara frente al debate en plataformas digitales.

Ginette Reynal destaca la valorización de la verdad y la autenticidad como ejes de su nueva etapa profesional y personal, tanto en redes como en escena

La autenticidad de Ginette en Instagram

Ginette Reynal decidió romper el molde de la celebridad perfecta y mostrar lo que hay detrás del brillo.“No me divierte ni me interesa la típica forma del Instagram de estar todo el día arreglada y mostrarte las uñas y el pelo”. La frase aparece sola, cortando la estética pulida que domina la red social. Junto a Laura Piccolotto, su community manager, hace dos años que explora cómo lograr una voz propia. Las cifras de seguidores subían. El perfil crecía. Pero Reynal sintió que ese camino la alejaba de lo que realmente quería compartir.

Una propuesta de una marca de productos cosméticos la enfrentó a una decisión: seguir el guion clásico o buscar otro sentido. Eligió lo segundo. No recomendó un producto. En su lugar, grabó un reel y usó la palabra “verdad” como eje. Había algo distinto en ese video. El resultado fue inmediato: un notable éxito de interacción.

Ginette Reynal se animó sin prejuicios a la obra Sex

A partir de entonces, la actriz comenzó a publicar reflexiones y preguntas propias. Dejó atrás la postura de figura pública para mostrar a la persona real. “Empecé a hablar de cosas que pienso, que me pregunto, desde mi lugar, Gina, Juana, yo”, explica a Teleshow. Sus seguidores celebraron la naturalidad y la falta de filtros. Los posteos matutinos, sin maquillaje, sin ocultar el cansancio, se volvieron parte de la rutina. “La persona real detrás del perfil”, indica la actriz.

Ginette Reynal responde a las críticas y haters en redes sociales con silencio y fortaleza, reforzando su postura frente al debate digital

Reflexiones sobre la exposición pública y los haters

—¿Cómo manejás las críticas y los comentarios negativos en redes sociales?

—Al principio me enojaba, me daba bronca. Nunca contesto, prefiero no hacerlo. Me parece mucho más poderoso el silencio.

—¿Creés que el escrutinio sobre las figuras públicas es cada vez más fuerte?

—Lo que me parece a mí es que no es solamente en Argentina, es en el mundo entero. Mirás un poco lo que pasa con los personajes en el resto del mundo y pasa lo mismo. Es como que en un momento dado te suben y, a donde cometés el más mínimo error, te cortan la cabeza. Olvidándose de todas las cosas buenas, que todas las personas tenemos cosas buenas y cosas no tan buenas.

—Por poner un ejemplo, ¿qué opinás sobre el caso de Marcelo Tinelli y su relación con el medio y las redes sociales?

—Él inventó o revitalizó una profesión que estaba limitada solamente a los cuerpos de baile de los teatros importantes. Los bailarines, las vedettes, esta especie de nueva modelo que también es bailarina y también es vedette. Que profesionalicen, que tomen clases, institutos. La gente se olvida de todo eso.

—¿Por qué creés que se juzga tan duramente la vida personal de algunos personajes?

—Levantar el dedo es lo único que existe en la televisión en este momento, los programas de opinólogos y de la gente que levanta el dedo juzgador. Eso, para mí, es la proyección de la envidia. Toda la gente que durante tanto tiempo, cuando él estaba arriba, con los cuarenta puntos de rating, en un punto les parecía bárbaro, pero en otro lugar de adentro les pegaba con la envidia y los celos. Bueno, ahora que está, de alguna manera alejado, salen a pegarle y a sacarse no sé qué bronca.

El regreso al teatro: proyectos recientes y el estreno de “Doradas” bajo la dirección de Muscari

José María Muscri contó que comenzó con los ensayo de Doradas

—¿Cómo surgió tu regreso al teatro y con qué proyectos te reencontraste con el escenario?

—Hice una obra de teatro chiquita, una obra de formato mediano, la historia comenzó con un teléfono ligado, que salió de un almuerzo con dos amigas mías, una íntima amiga mía del colegio, María Laura Viciancia, y Victoria Aragón, que es la que escribió y dirige. María Laura tenía muchas ganas de probar con el teatro comercial. Nosotras fuimos juntas al colegio y somos amigas. Y salió este proyecto y empezamos a ensayar. Decidimos bancarnos nosotras, hacer una mini cooperativa. Ahora estamos con un productor y vamos al Multiescena a partir del mes de abril.

—¿Qué nuevos desafíos trae “Doradas” y cómo se armó este elenco?

—Empecé a ensayar con José María Muscari para hacer “Doradas” en el Teatro Nacional Cervantes, con Judith Cavani, Cristina Alberó, Marta Albertini y Carolina Papaleo.

—¿Cómo es la experiencia de trabajar sobre una obra escrita por inteligencia artificial?

—Es la primer obra escrita por inteligencia artificial. Nos hizo entrevistas a las cinco y, en base a eso, la inteligencia artificial escribió esta obra, que estoy estudiando ahora. Habla sobre el dorado, el Salón Dorado del Cervantes, tiene que ver con eso, con cinco actrices. José María Muscari, nunca trabajó en el Cervantes, entonces lo llamaron a él y llamó a cinco actrices que nunca trabajaron en ese teatro.

Experiencias recientes en televisión y su visión sobre los papeles en la ficción

—¿Cómo viviste tu participación en la miniserie “El tiempo de las moscas” y qué sentiste al reencontrarte con la actuación en televisión?

—La verdad que me sentí muy cómoda. Fue una cosa que fluyó de entrada, desde el casting, con la directora nos reímos y nos divertimos en el casting. Ahí recibí el libro y cuando fui a grabar me sentí totalmente cuidada y respetada, y además trabajar con la gente que trabajé, sentí que estaba jugando en primera.

—¿Qué significa para vos compartir escena con figuras de trayectoria

—No es que las otras cosas que hice o con los otros actores no fueran importantes, porque trabajé siempre con primeras figuras y con gente… Como dice Cristina Alberó, no existen los pequeños papeles. Todo lo que uno hace, si lo hace con dignidad y con amor, está buenísimo. Pero trabajar con Carla (Peterson), con Diego Gentile, con María Rosa Fugazot, fue un privilegio, es un lujo.

—En la miniserie, tu personaje tiene un rol muy marcado como madre y suegra. ¿Cómo fue construir ese vínculo en pantalla

—El desafío era forzar, porque si leés el libro, ella está a punto de explotar, entonces es esta madre que la empuja al precipicio. Que se note cómo eran las mujeres y las madres y las suegras, tal vez en esa época. La madre está todo el tiempo tratando de humillarla, de hacerla quedar como una pelo…a. Hay una escena, cuando al personaje de Carla Peterson, se le cae la fuente, le digo: “Ay, esas manitos de manteca, Cosas que te decían antes”.

El nuevo proyecto teatral reúne a figuras como Ginette Reynal y marca un hito innovador en la escena argentina con la dirección de José María Muscari

—¿Cómo transitás esta etapa de tu vida y qué lugar ocupa la aceptación personal?

—La verdad que estoy viviendo una etapa linda, estoy entrando en mi madurez con paz, con tranquilidad, y pudiendo sostener los momentos en los cuales, porque a ver, soy un ser humano. Me miro en el espejo y digo: ¡ay! que bueno!!

Doradas

El inicio de los ensayos de “Doradas” en el Teatro Nacional Cervantes definió uno de los movimientos clave para el teatro argentino en 2026. José María Muscari, director y dramaturgo, confirmó el debut de la producción en marzo, con una convocatoria que, por primera vez, lo posicionó junto a un elenco de cinco actrices históricas en ese escenario. El proyecto incorporó la escritura asistida por inteligencia artificial, estableciendo un hito técnico y discursivo en la cartelera nacional.

Muscari contextualizó el momento profesional que representa la obra: “Doradas se da dentro del marco del festejo de que el año próximo cumplo 30 años con la profesión como director. Y en estos treinta años nunca dirigí en el Cervantes. Esta va a ser la primera vez”.

José María Muscri contó que comenzó con los ensayo de Doradas

Muscari realizó un repaso sobre las trayectorias de las protagonistas y su vínculo con él: “En el elenco hay actrices con las que ya trabajé, como es el caso de Ginette Reynal, con quien hice ‘La casa de Bernarda Alba’ y después una versión de ‘Sexos’. Carolina Papaleo, que estuvo conmigo en ‘Derechas’. O Cristina Alberó que fue parte de ‘Casa Valentina’. También hay personas con las que nunca trabajé, como es el caso de Judith Gabbani, que la llamé especialmente para esto y Marta Albertini, que esta obra significa su vuelta al trabajo, porque desde antes de la pandemia que no actúa. Así que también tiene un costado atractivo, al ser la primera vez de Marta conmigo”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *