
El gobierno de El Salvador avanza en la infraestructura de acceso al agua potable mediante la instalación de plantas desalinizadoras en distintas zonas costeras, con el objetivo de llevar el recurso hídrico a sectores históricamente excluidos del servicio. La segunda fase de la planta desalinizadora en La Unión Sur es el anuncio más reciente por parte de la Dirección de Obras Municipales (DOM), mientras la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda) mantiene proyectos activos en la playa El Majahual, y en 2023 anunció operaciones en playa Las Hojas y playa San Diego.
De acuerdo con datos oficiales, la nueva etapa del proyecto en La Unión Sur permitirá que más de 2,500 habitantes de la isla Meanguera del Golfo accedan a agua potable. La obra, ejecutada por DOM y la empresa Constructora El Salvador, comprende una línea de impulsión de 5.5 kilómetros de tubería galvanizada y dos redes de distribución de más de 25 kilómetros, que transportarán el agua desde el tanque principal hasta 1,500 hogares. El Tanque 1, con capacidad de 60 metros cúbicos, abastecerá a 461 viviendas en las comunidades La Negra, Guanacastal y Salvador, mientras el Tanque 2, de 125 metros cúbicos, servirá a 745 familias de Periquera y Majahual. El proyecto incluye casetas de bombeo, protecciones perimetrales y mejoras en la infraestructura vial para garantizar la seguridad y durabilidad del sistema.
En la zona central del país, la Anda avanza con la instalación de una planta desalinizadora móvil en El Majahual, La Libertad, destinada a beneficiar a más de 1,250 habitantes de la costa. La institución informó que esta tecnología permite transformar el agua salina en agua potable y ampliar la cobertura del servicio para residentes y visitantes. La Anda ha destacado que la desalinización representa una alternativa viable para garantizar el acceso al recurso en calidad y cantidad adecuada, especialmente en comunidades que durante décadas han carecido del vital líquido.

En playa Las Hojas, La Paz, la planta desalinizadora opera desde 2023 y abastece directamente al centro escolar y a la comunidad aledaña. De acuerdo con la Anda, el proyecto se diseñó para mejorar la disponibilidad y calidad del agua en la zona. Además, la institución comunicó que la construcción contó con el apoyo de Centros Penales, cuyos reclusos en fase de confianza colaboraron en la protección del terreno para fortalecer la resiliencia de la infraestructura ante el clima.
El plan gubernamental también considera una planta en playa San Diego, en la zona litoral, con financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Este esfuerzo se suma a la planta ya existente en la isla Madresal, en Usulután, desarrollada con el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El trabajo coordinado entre entidades estatales como la Anda, DOM y los Centros Penales resulta clave para asegurar la protección climática de las obras y la sostenibilidad de la infraestructura. La planta en El Majahual cuenta con financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), lo que permite aumentar la cobertura y beneficiar a más comunidades en el litoral.

Según Diario La Huella, la DOM ejecuta actualmente más de 25 proyectos en el municipio de La Unión Sur, de los cuales 13 ya han sido entregados. Además, están en construcción 33 nuevos sistemas de agua potable en todo el país, con prioridad en zonas rurales donde el acceso resulta especialmente costoso.
La ampliación del sistema de desalación en El Salvador obedece a la meta de atender a sectores históricamente afectados por la escasez de agua potable. Testimonios publicados por Diario El Salvador muestran el impacto social de estas obras. Manuel Hernández, habitante de la isla Meanguera del Golfo, relató: “Hasta ahora nos hemos abastecido con programas de agua de pozos artesanales y no ha sido suficiente para todas las zonas altas de la isla, los agricultores somos los que más hemos sufrido”.
En ese sentido, la apuesta gubernamental por este tipo de proyectos es clave para el desarrollo social de las comunidades más alejadas de San Salvador, generando el bienestar de las familias que contarán ahora con el recurso hídrico de manera eficiente.


