
Brendola, una pequeña ciudad de cerca de 4.000 habitantes situada en el norte de Italia, se encuentra en el centro de una estrategia singular para rastrear el origen de olores desagradables, según reporta The Guardian. Esta localidad está ubicada en la región de Vicenza, dentro del extenso Valle del Po, una de las zonas más productivas del país y, al mismo tiempo, una de las más afectadas por la polución en Europa.
La ubicación de Brendola, justo en el extremo del valle antes de las estribaciones alpinas, contribuye a que buena parte de los contaminantes generados en la región terminen concentrándose en su entorno.
En los últimos años, muchos vecinos que residen en los alrededores de las zonas industriales han presentado quejas por la presencia de olores desagradables en el aire. Frente a este escenario, las autoridades de Brendola han puesto en marcha numerosos protocolos destinados a mejorar la calidad ambiental.

El alcalde Bruno Beltrame, según indica el medio británico, ha enfatizado que existen reglas estrictas para las empresas y que estas se enfrentan a sanciones económicas de peso cuando no cumplen con las normativas: “Tenemos muchos protocolos en vigor, y si las empresas infringen las reglas, reciben multas importantes”.
A su vez, la respuesta institucional ha ido acompañada de un notorio cambio en la actitud de los habitantes de Brendola. De acuerdo con lo expresado por Beltrame, los vecinos han desarrollado una mayor sensibilidad y disposición para proteger su entorno y su calidad de vida.
“Ahora son más propensos a querer mejorar su calidad de vida y el entorno. Así que cuando ven residuos abandonados o huelen aire viciado, lo denuncian”, remarcó el alcalde. Esta evolución del compromiso ciudadano ha permitido que las autoridades intervengan con mayor rapidez y eficacia ante la aparición de problemas ambientales, evitando que deriven en situaciones más graves.
En ese contexto, recientemente se lanzó una peculiar iniciativa para combatir los malos olores que afectan a varios barrios ubicados cerca de las áreas industriales. En el marco de un programa que está previsto que se extienda durante seis meses, el municipio propuso la contratación de seis “evaluadores de olores”, ciudadanos especialmente seleccionados para identificar y reportar focos de contaminación olfativa en la ciudad.
La propuesta, impulsada directamente por el alcalde, busca mejorar aún más la vigilancia ambiental mediante la incorporación de la percepción sensorial humana como herramienta de monitoreo.

La labor de los evaluadores consiste en visitar las áreas identificadas como problemáticas y, ante la detección de olores desagradables, analizar y registrar sus percepciones en una aplicación específica desarrollada para este fin.
El objetivo es rastrear el origen de las emisiones y, a partir de ello, poder identificar las fuentes responsables y actuar en consecuencia. Según el propio Beltrame, ya ha dado resultados en el pasado.
“Hicimos una investigación similar hace unos cinco años en una zona industrial cercana a donde ahora se registran los malos olores. Gracias a eso, logramos identificar las empresas que emitían los olores”, explicó el alcalde. En la actualidad, el municipio amplía el alcance de la investigación para determinar si son las mismas empresas las que han retomado las emisiones o si se trata de nuevos actores.

La iniciativa está liderada por una empresa especializada en la medición de olores industriales, que será la encargada de entrenar a los seleccionados para distinguir entre los diferentes tipos de emisiones, desde las que provienen de fábricas hasta las relacionadas con residuos industriales o sistemas de alcantarillado.
El proceso de selección para estos evaluadores de olores ha sido particular. Los aspirantes deben garantizar que no padecen alergias ni enfermedades respiratorias, como el asma, ya que se trata de tareas que requieren exposición directa al ambiente. Además, es obligatorio contar con un automóvil y un teléfono inteligente, ya que los recorridos se realizan por distintos puntos críticos de la ciudad y los reportes se registran la aplicación.
El lanzamiento de esta propuesta no estuvo exento de dificultades iniciales. La primera convocatoria, realizada antes de Navidad, no tuvo éxito. Beltrame atribuyó la falta de postulantes a la época festiva: “Quizás porque fue justo antes de las fiestas, muchos habrán torcido el gesto”.
Sin embargo, al relanzar el anuncio en redes sociales, la respuesta mejoró notablemente y aproximadamente una docena de personas presentaron su solicitud. “La mayoría son estudiantes universitarios con tiempo libre entre clases, y muestran mucho interés”, concluyó el alcalde.

