
En una remota meseta de Altái, Rusia, donde el frío conserva secretos bajo capas de hielo, un hallazgo arqueológico reescribe la historia de la medicina antigua.
Científicos de la Universidad Estatal de Novosibirsk (NGU) documentaron una cirugía maxilofacial inédita realizada hace más de dos milenios, según confirmó el equipo del laboratorio de medicina física de la institución rusa.
El caso surgió tras el estudio del cráneo de una mujer de la cultura pazyryk, hallada en el yacimiento de Verkh-Kaljin-2 en la meseta de Ukok, cerca de las fronteras actuales de China, Kazajistán y Mongolia. Allí, el análisis con tomografía computarizada reveló rastros de una intervención quirúrgica que, hasta ahora, no tenía precedentes en la literatura científica.
“Los científicos de la NGU hallaron vestigios de una operación quirúrgica durante la tomografía computarizada del cráneo de una mujer de la cultura pazyryk”, detalló el comunicado oficial. La paciente, que tenía entre 25 y 30 años, sufrió una fractura importante en el lado derecho de la cabeza, destruyendo la articulación temporomandibular.
Ese daño impedía comer y hablar, condiciones esenciales para sobrevivir en una comunidad nómada de la Edad del Hierro.

Tecnología moderna para entender la historia
El equipo liderado por Vladímir Kaníguin utilizó un escáner Philips MX 16 para obtener 551 cortes digitales de alta resolución y crear un modelo 3D del cráneo.
“La tomografía permitió eliminar virtualmente los tejidos blandos momificados que ocultaban la estructura ósea”, explicó Kaníguin. De ese modo, los científicos accedieron a detalles anatómicos imposibles de observar a simple vista.
La tomografía mostró dos orificios artificiales en la zona dañada, de 1,5 milímetros de diámetro y dispuestos en ángulo recto. Alrededor de estos canales, el hueso presentaba signos de cicatrización, lo que indica que la paciente sobrevivió al procedimiento.
Además, en el interior de los canales se halló un material elástico, posiblemente tendón animal o crin de caballo, usado como una suerte de ligadura quirúrgica para estabilizar la mandíbula.
Adaptación, dolor y resiliencia: cómo sobrevivió la paciente

El análisis dental aportó más pistas sobre la recuperación. Los molares del lado izquierdo exhibían un desgaste extremo y lesiones compatibles con una sobrecarga prolongada, mientras que los del lado intervenido se conservaron mejor. Esto indica que la mujer evitó masticar del lado dañado durante meses o años, adaptando su rutina para sobrevivir.
Según el profesor Andrey Letyagin, responsable del estudio radiológico, “la operación permitió a la paciente recuperar la función mandibular y adaptarse a una nueva forma de alimentarse”. La evidencia sugiere que la cirugía devolvió parcialmente la capacidad de hablar y comer, funciones vitales en cualquier contexto, pero especialmente en un entorno hostil como el de la meseta de Ukok.
El entierro de la mujer también resultó inusual. A diferencia de otras tumbas pazyryk, no se hallaron objetos de valor o herramientas; solo una peluca tradicional acompañaba el cuerpo. La cámara funeraria, construida con gruesos troncos de alerce, implicó un esfuerzo logístico considerable en una región prácticamente sin árboles. Para la arqueóloga Natalia Polosmak, esto muestra que “la cirugía misma demuestra que su vida era valiosa para su comunidad”.

Los pazyryk practicaban la momificación, un proceso que requería conocimientos anatómicos avanzados. Según los investigadores, esa experiencia podría haber propiciado el desarrollo de técnicas quirúrgicas sofisticadas. La comparación con los egipcios, expertos en embalsamamiento y cirugía, surge de manera natural en el análisis de los especialistas rusos.
Técnicas y destreza manual: artesanos y cirujanos a la vez
La precisión observada en la intervención se refleja en otros aspectos de la cultura pazyryk. La calidad de los objetos textiles y de cuero, cosidos con tendones a intervalos de apenas 4 milímetros y hasta 20 puntadas por centímetro, sugiere una destreza manual similar a la que requiere una cirugía. Como detalló Polosmak en el comunicado de la Universidad Estatal de Novosibirsk: “Los artesanos ya tenían las manos preparadas para realizar intervenciones quirúrgicas”.

Para los especialistas, este caso constituye la primera evidencia documentada de una reconstrucción de la articulación temporomandibular en tiempos antiguos. Aunque no se sabe cómo la mujer sufrió la lesión —quizás por una caída de un caballo—, lo comprobado es que su comunidad no la abandonó. La operación le devolvió funciones esenciales y prolongó su vida en un entorno donde cada integrante resultaba irremplazable.
Este descubrimiento, subrayan los investigadores de la NGU, obliga a reconsiderar el alcance real de la medicina en la Edad del Hierro euroasiática, ubicando a la cultura pazyryk en un nivel comparable al de las civilizaciones más avanzadas de la Antigüedad.

