La irrigación nasal con solución salina alivia la congestión en resfríos y alergias

La irrigación nasal con solución salina alivia la congestión en resfríos y alergias

El lavado nasal con solución salina se afianza como una técnica popular para mejorar la salud respiratoria de forma accesible y no invasiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

El lavado nasal con solución salina se consolida como recurso popular en entornos donde la salud respiratoria representa una inquietud cotidiana. La técnica, objeto de análisis en Wired Magazine, responde a la búsqueda de alternativas sencillas que permitan aliviar molestias nasales, limpiar las vías respiratorias y prevenir infecciones. Cada vez más personas valoran la posibilidad de mejorar su bienestar diario a través de prácticas accesibles y no invasivas.

Según el artículo, la irrigación nasal, como también se conoce a este procedimiento, consiste en introducir una mezcla salina, compuesta de agua tibia y sal, en las fosas nasales para remover moco, partículas y agentes irritantes. El lavado puede realizarse utilizando dispositivos como neti pots, jeringas de bulbo o botellas exprimibles, siempre siguiendo instrucciones precisas de preparación y uso para evitar complicaciones.

¿Qué beneficios atribuyen a la irrigación nasal con solución salina en la salud respiratoria

Diversos usuarios reconocen que la irrigación nasal contribuye a aliviar la congestión, sobre todo durante resfriados, episodios de alergia estacional o en ambientes con alta concentración de contaminantes. El procedimiento ayuda a eliminar el exceso de moco y a reducir la presencia de agentes irritantes en la cavidad nasal, lo que facilita la respiración y aporta una sensación de limpieza.

Una revisión de 2025 publicada en el repositorio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que la irrigación nasal es un método eficaz y seguro para tratar y prevenir enfermedades del tracto respiratorio superior.

Se atribuye además a la irrigación nasal la capacidad de limitar la proliferación de patógenos al interior de las vías respiratorias. En casos de infecciones leves, esta técnica puede complementar otros tratamientos, disminuyendo la carga de microorganismos. La práctica también resulta útil para quienes sufren de sequedad nasal a causa de calefacción o aire acondicionado, ya que permite mantener la mucosa hidratada.

Ante situaciones de congestión persistente, la irrigación favorece la expulsión de secreciones espesas y ayuda a reducir el malestar sin recurrir exclusivamente a medicamentos. El uso regular, bajo condiciones seguras, se considera una opción natural para sobrellevar síntomas incómodos y mejorar la calidad de vida diaria.

La irrigación nasal ayuda a limpiar las vías respiratorias, reducir la congestión y eliminar agentes irritantes como polvo o alérgenos (Shutterstock)

¿Qué dice la evidencia científica sobre el lavado nasal y cuáles son sus límites?

La evidencia científica consultada por Wired Magazine respecto a la irrigación nasal con solución salina muestra resultados mixtos. Algunos estudios describen mejoras en síntomas de congestión y bienestar general para personas con resfriados, sinusitis o alergias, pero la robustez de esas investigaciones es tema de discusión.

Diversos ensayos presentan limitaciones metodológicas: tamaños de muestra pequeños, ausencia de grupos de control adecuados o dependencia de autoinformes, lo que dificulta establecer conclusiones sólidas. Esto implica que parte de los resultados positivos podría deberse a efectos placebo o a factores externos no controlados durante los estudios.

La mayor parte de los datos disponibles proviene de investigaciones en adultos, con poca información sobre la seguridad y la eficacia en niños o personas con condiciones médicas específicas. Por eso, la comunidad médica recalca la necesidad de más ensayos controlados y a gran escala antes de considerar la irrigación nasal como tratamiento estándar para afecciones respiratorias.

¿Cuáles son los riesgos potenciales y advertencias sobre la práctica del lavado nasal?

El uso de la irrigación nasal no está libre de riesgos, especialmente si se omiten las recomendaciones básicas de preparación e higiene. Un punto crítico es la utilización de agua estéril, destilada o previamente hervida y enfriada para elaborar la solución salina. Usar agua del grifo sin tratar puede exponer a infecciones graves provocadas por microorganismos presentes en el agua no segura.

Otro riesgo es la posible irritación de la mucosa nasal si la concentración de sal en la mezcla no es la adecuada. Una solución demasiado salina puede causar ardor, mientras que una insuficiente puede resultar ineficaz. Además, emplear una técnica incorrecta, como ejercer demasiada presión o realizar lavados con demasiada frecuencia, puede dañar los tejidos nasales o facilitar el paso de líquidos hacia el oído medio, aumentando el riesgo de otitis.

El artículo subraya la importancia de no compartir dispositivos de irrigación nasal. Reutilizarlos sin desinfectarlos adecuadamente puede facilitar la transmisión de gérmenes y agravar infecciones. Se recomienda limpiar y secar completamente los equipos después de cada uso para minimizar estos riesgos.

La práctica regular del lavado nasal favorece la expulsión de moco, previene infecciones leves y alivia las molestias en casos de sequedad nasal (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué opinan los expertos y cuáles son las recomendaciones actuales sobre la irrigación nasal?

Las recomendaciones de especialistas en la materia coinciden en que la irrigación nasal resulta útil en situaciones específicas, pero siempre bajo condiciones de seguridad. Los expertos insisten en emplear agua destilada, esterilizada o hervida y enfriada para evitar infecciones, y sugieren preparar la solución salina solo en ambientes limpios y con la dosificación correcta.

Asimismo, los profesionales advierten que la irrigación nasal debe considerarse como un complemento y no como sustituto de tratamientos médicos convencionales. Ante síntomas persistentes, fiebre o dolor intenso, la recomendación es consultar a un profesional de la salud antes de iniciar o continuar esta práctica.

La frecuencia del lavado varía según necesidades individuales y el motivo de uso, por lo que no existe una pauta única. Los expertos recalcan que el exceso puede alterar el equilibrio natural de la mucosa nasal. Finalmente, aconsejan desechar dispositivos deteriorados y respetar las instrucciones proporcionadas por los fabricantes.

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