El rocksteady, la historia del sonido caribeño que conquistó al mundo

El rocksteady, la historia del sonido caribeño que conquistó al mundo

El rocksteady surgió en Jamaica en 1966 como un puente entre el ska y el reggae, marcando una revolución musical caribeña (Wikipedia)

A mediados de 1966, Jamaica vivía una transformación musical que marcaría su historia y la del mundo: emergía el rocksteady, un género que, con su ritmo pausado y profundo, se convertiría en el puente directo hacia el reggae.

La escena local, atravesada por cambios sociales y culturales, encontró en este nuevo sonido una forma de expresar sus realidades cotidianas y dar identidad a una generación.

De la pista de baile a la identidad jamaicana

El término rocksteady nació en las pistas de baile jamaicanas, reflejando un movimiento corporal sosegado que acompañaba el clima cada vez más tenso del país tras su independencia. El género conservaba el pulso característico del ska, pero introdujo cambios decisivos: el bajo, con líneas más pesadas y sincopadas, se convirtió en el protagonista, mientras que la guitarra rítmica y la batería redujeron la velocidad del tempo.

El piano, instrumento central en el ska, dio paso al órgano eléctrico, y los vientos, antes esenciales, comenzaron a desaparecer, dando espacio a una música más austera y directa donde la voz y las letras cobraron protagonismo.

Detrás de esta innovación sonora estuvo el trabajo del guitarrista Lynn Taitt, originario de Trinidad pero radicado en Jamaica, quien introdujo la guitarra melódica que reforzaba las líneas de bajo y aportaba una textura nueva y distintiva.

Además, la batería comenzó a marcar el golpe en el tercer tiempo del compás, un antecedente directo del one drop que definiría el reggae. El rocksteady absorbió elementos del rhythm and blues estadounidense, pero los reinterpretó con una identidad jamaicana inconfundible.

Alton Ellis, considerado el padre del rocksteady, junto a artistas como Hopeton Lewis y Derrick Morgan, consolidó el género en Jamaica (Wikipedia)

Contexto social y rude boys: la voz de una generación marginada

El desarrollo del rocksteady no puede entenderse sin el contexto social de Jamaica en los años 60. Tras la independencia, barrios como Trenchtown, Riverton City y Greenwich Town se convirtieron en epicentros de pobreza, hacinamiento y falta de oportunidades.

De este entorno surgió la figura del rude boy, jóvenes marginales y desafiantes, muchas veces vinculados a la violencia callejera, que se convirtieron en protagonistas de las letras del género.

El rocksteady comenzó a narrar historias de peleas, conflictos con la ley y los dilemas de la vida urbana, abordando estos temas tanto desde la condena como desde la comprensión.

Según Indie Hoy, “el rocksteady empezó a narrar esas historias de peleas y conflictos con la ley, no siempre como glorificación, sino también como condena”. Así, el género se transformó en un canal de expresión para una juventud que buscaba su lugar en una sociedad convulsionada.

Entre los referentes más destacados del período se encuentra Alton Ellis, a quien muchos consideran el padre del rocksteady, especialmente por su tema “Girl I’ve Got a Date”. Otros artistas clave en la consolidación del género fueron Hopeton Lewis con “Take It Easy”, Derrick Morgan con “Tougher Than Tough” y Roy Shirley con “Hold Them”.

El productor Duke Reid, desde su sello Treasure Isle, jugó un rol fundamental al trabajar con bandas como The Techniques, The Paragons, The Silvertones y The Jamaicans, ayudando a definir un modelo vocal que influenciaría al posterior reggae.

Ellis y Lynn Taitt fueron claves en la creación del sonido rocksteady al introducir la guitarra melódica y reforzar el protagonismo del bajo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Del auge internacional al nacimiento del reggae

El primer gran éxito internacional del rocksteady llegó de la mano de Johnny Nash y su tema “Hold Me Tight”, que alcanzó el Top 5 tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, demostrando que el sonido nacido en los márgenes de Kingston podía trascender fronteras.

Sin embargo, la era del rocksteady fue breve: a fines de los años 60, la migración de músicos, los avances tecnológicos en los estudios y la evolución de los lenguajes musicales impulsaron el surgimiento de una nueva etapa.

El género experimentó una sofisticación en los arreglos y una mayor complejidad en el bajo y la batería. Con el auge del movimiento rastafari a comienzos de los 70, las letras dejaron atrás los temas de amor y comenzaron a abrazar una conciencia política, racial y espiritual.

Así, el reggae emergió como la evolución natural del rocksteady, consolidando internacionalmente la música jamaicana.

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