
Una reciente investigación ha puesto la lupa sobre los alimentos infantiles ultraprocesados que predominan en el mercado estadounidense. El estudio, publicado Nutrients, analizó 651 productos dirigidos a niños de seis a 36 meses.
El resultado: más del 70 % contiene aditivos que, según investigaciones recientes, pueden estar relacionados con “inflamación y alteraciones en el microbioma intestinal”.
La autora principal del trabajo, Elizabeth Dunford, profesora adjunta de Nutrición en la Universidad de Carolina del Norte, enfatizó que en el 71 % de estos alimentos el ingrediente principal no era fruta ni verdura, sino uno o más aditivos.
“Sabemos que el intestino de los bebés no está lo suficientemente desarrollado como para poder procesar los aditivos como lo haría el estómago de un adulto”, subrayó según detalló CNN. Según la especialista, muchos de estos aditivos tienen fines meramente cosméticos: buscan mejorar la apariencia y la textura, sin aportar un valor nutricional real.

Niños y aditivos: una combinación preocupante
Entre los aditivos hallados, el equipo de Dunford detectó 105 compuestos distintos. Más de la mitad suelen añadirse exclusivamente a productos ultraprocesados.
El resto corresponde a alternativas consideradas más naturales, como el jugo de limón para conservar, o extractos vegetales para dar color.
El 36 % de las fórmulas infantiles analizadas contenía potenciadores sintéticos del sabor como la carragenina, vinculado en estudios a la inflamación intestinal. Además, se identificaron espesantes como la goma xantana y goma guar estaban presentes en el 29 % de los productos, mientras que colorantes sintéticos y emulsionantes aparecían en el 19 %.
Un estudio reciente señaló que algunos de estos espesantes y emulsionantes (polisorbato 80, carragenina, goma xantana y goma guar) podrían aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Si bien ciertas investigaciones sugieren que la goma xantana y la goma guar, de origen vegetal, suelen ser seguras, otros trabajos han detectado efectos negativos sobre la flora intestinal, recalcan los expertos.

Preferencias alimentarias y salud futura
La directora de Investigación de Healthy Babies, Bright Futures, Jane Houlihan, advirtió que la exposición temprana a ultraprocesados puede modificar las preferencias gustativas.
Según Houlihan, “los bebés expuestos a alimentos ultraprocesados aprenden a preferir el azúcar y los sabores artificiales” en detrimento de opciones naturales y nutritivas. Este condicionamiento, indicó, dificulta la transición a una dieta más sana a lo largo de la vida.
El estudio también mostró que el 62 % de la ingesta alimentaria de un niño estadounidense promedio corresponde a ultraprocesados. Esto refuerza los datos de otros informes, que asocian el consumo de estos productos con mayores riesgos de enfermedades crónicas.
Por ejemplo, consumir apenas un 10 % más de calorías diarias provenientes de ultraprocesados puede incrementar en un 50 % el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, en un 55 % la probabilidad de obesidad y en un 40 % el desarrollo de diabetes tipo 2.

Regulación, etiquetas y lagunas legales
La regulación de los aditivos en alimentos infantiles ha sido objeto de debate en dicho país.La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) carece de una definición científica consensuada sobre qué constituye un “ultraprocesado”.
Según representantes de la industria, los fabricantes cumplen con estándares de seguridad y normativas oficiales, pero asociaciones médicas y organizaciones de defensa de la salud han pedido reformas urgentes.
La Academia Estadounidense de Pediatría, en una declaración de 2018, solicitó cambios en el proceso regulatorio de la FDA. Las empresas pueden añadir sustancias químicas a los alimentos infantiles sin revisión formal, amparándose en la denominación “Generalmente Reconocidas como Seguras” (GRAS).
Sarah Reinhardt, directora de campañas del Grupo de Trabajo Ambiental, afirmó: “Si queremos proteger a los niños, necesitamos un etiquetado más riguroso, normas de marketing más estrictas y acabar con la laguna legal GRAS, para que cada aditivo sea revisado por seguridad antes de llegar al plato de un niño”.

En cuanto a los colorantes, la FDA ha aprobado algunos de origen vegetal, como la remolacha o la espirulina, en respuesta a las preocupaciones sobre los colorantes derivados del petróleo, que se han vinculado a problemas de comportamiento en niños.
Azúcar y sal: excesos tempranos
El azúcar añadido se encontró exclusivamente en los productos ultraprocesados para bebés, y en niveles considerablemente más elevados que en los productos sin aditivos. Los snacks y bocadillos encabezaron la lista: el 94 % de los productos envasados en este formato eran ultraprocesados.
“Los productos menos saludables con azúcares añadidos también contenían aditivos ultraprocesados, lo cual no me sorprende, ya que los productos con azúcares añadidos son más propensos a contener colorantes sintéticos”, señaló Dunford.
Otro dato relevante del análisis fue que la mitad del azúcar consumido por los bebés provenía de las bolsas de comida infantil. Además, el 70 % de los productos estudiados no cumplía con las recomendaciones de proteínas de la Organización Mundial de la Salud. Incluso, 1 de cada 5 alimentos superaba el límite de sal recomendado y el 25 % no alcanzaba el estándar calórico sugerido.

Consejos y alternativas para las familias
Frente a este panorama, las organizaciones de salud recomiendan preparar comidas en casa, utilizando ingredientes frescos e integrales como frutas, verduras y cereales.
Si se opta por comprar productos envasados, aconsejan revisar detenidamente las listas de ingredientes y elegir opciones con una composición sencilla y reconocible. “Si es difícil identificar la composición de un producto, podría ser ultraprocesado y no ser la mejor opción para establecer hábitos alimenticios saludables para toda la vida”, concluyó Houlihan.
La evidencia indica que el entorno alimentario de la primera infancia juega un papel crucial en la salud futura.
Limitar la exposición a ultraprocesados y optar por alternativas naturales podría ser una de las decisiones más relevantes que tomen madres, padres y cuidadores en los primeros años de vida de los niños.

