Lejos de mostrar unas vacaciones idílicas y perfectas, Jimena Barón volvió a hacer lo que mejor le sale en redes sociales: compartir sin filtro la maternidad real, con sus momentos tiernos y también con esas discusiones cotidianas que cualquier familia reconoce. Esta vez, la escena tuvo como protagonista a su hijo mayor, Morrison, a quien cariñosamente llama Momo, durante el viaje que realizaron juntos a Miami.
Instalada en Estados Unidos junto a su pareja, Matías Palleiro, y sus hijos Momo y Arturo, la cantante mostró parte de su rutina familiar a través de sus historias de Instagram. Entre paseos, parques y actividades acuáticas, también hubo lugar para algunos cruces madre e hijo que Jimena decidió exponer con humor y total honestidad.
Uno de los primeros momentos ocurrió mientras recorrían una atracción con animales marinos. En un video breve, se la escucha pedirle a su hijo: “Ay, mi amor, callate un rato”, visiblemente cansada, mientras él le explicaba algo del acuario en el que se encontraban. La respuesta de Momo no tardó en llegar y fue tan directa como espontánea: “Bue, vos también… las preguntas que hacés”. El intercambio, lejos de generar preocupación, despertó risas entre sus seguidores, que se sintieron identificados con la escena.

Fiel a su estilo, Jimena no edulcoró la situación ni intentó suavizarla. Al contrario, decidió mostrar ese ida y vuelta sincero que forma parte del día a día con un hijo preadolescente. Incluso, en aquel intercambio, escribió en su Instagram: “Todos peleados, pero por suerte nos cruzamos una familia argentina también peleando”. Minutos después, la propia cantante compartió otra historia donde se veía a Momo caminando tranquilo, con mochila al hombro, rodeado de vegetación, y escribió: “Nuevamente feliz”, dando cuenta de que los enojos, en su familia, duran poco.
Sin embargo, la tregua no fue definitiva. Más tarde, surgió un nuevo conflicto, esta vez relacionado con el cochecito de Arturo, el hijo menor de Jimena. Según relató la artista, Momo se molestó durante el paseo y ella respondió con una mezcla de ironía y resignación: “Bueno, jodete, mi amor, caminás adelante del coche y tenés todo el parque”.
El tono divertido quedó aún más claro cuando Jimena acompañó una imagen con la palabra “INFELIZ” en mayúsculas y explicó la situación con humor ácido: “¿Cómo podría yo pisarlo con el cochecito si no fuera porque ÉL SE ME TIRA ENCIMA?”. El texto, lejos de evidenciar un conflicto real, reforzó el clima de complicidad y exageración que caracteriza la relación entre madre e hijo.

Recientemente, Jimena también discutió con su pareja y decidió mostrarlo en las redes sociales. Después de su mudanza, impulsada por el nacimiento de Arturo, la cantante mostró el detrás de escena en sus historias de Instagram, entre videos y fotos que documentan las primeras diferencias y negociaciones. “ATENCIÓN HOY FUIMOS A LA CASA NUEVA MATÍAS DANDO ÓRDENES Vamos a hablar de la parte NO ROMÁNTICA de armar un hogar de a dos. HAY QUE PINTAR SÍ”, escribió sobre una imagen donde Matías, de pie en una bow window más grande y baja de lo que ella recordaba, analiza detalles mientras ella duda sobre su idea del “colchón y cajones”.
En los videos, la pareja discute sobre la cantidad y el uso de los baños: Jimena: “Por eso digo que hay mucho baño”. Matías: “Ese desempate no es desempate”. Jimena, entre risas, dijo: “Ay, Dios mío, voy a matar”.
Las diferencias siguieron con la propuesta de Jimena de instalar el lavarropas en un toilette y la negativa de Matías: Jimena: “Mi propuesta fue poner en este baño (que no vamos a usar) un lavarropas así lavamos y colgamos la ropa ahí afuera más directo y no hay que subirla desde la cocina, pero no estamos de acuerdo con NADA”. Matías: “Es un toilet, no es un baño”. Jimena: “AY DIOS MÍO LO VOY A MA7AR”.
La rutina de la mudanza incluyó debates sobre caños, lugares de guardado y el uso de los espacios comunes, mientras Jimena bromeaba: “Yo quiero que vos caigas todos los días en ese baño. Si yo te veo que vos cagas en otro baño o algo, vas a vivir a otro lado. No, no, no. Entonces, ¿para qué querés tanto este baño?” y Matías sumaba entre risas: “Desnudo en el vestidor”.

