
En 2011, el accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi obligó a evacuar extensas áreas rurales de Japón, lo que provocó la liberación de miles de animales domésticos en bosques y campos abandonados.
Muchos de esos animales, incluidos perros, gatos, vacas y aves de corral, quedaron a la deriva durante meses, pero los cerdos domésticos se adaptaron con especial rapidez a la vida en libertad.
Sin la presencia humana, los cerdos domésticos escaparon y entraron en contacto con los jabalíes silvestres que habitaban la región. Se dio lugar a una mezcla genética inesperada en la fauna local.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de Japón reveló que la línea materna de los cerdos domésticos aceleró el recambio genético en los jabalíes híbridos y diluyó rápidamente los genes porcinos. Fue publicado en la revista Journal of Forest Research.
La investigación estuvo liderada por el profesor Shingo Kaneko de la Universidad de Fukushima y el doctor Donovan Anderson del Instituto de Medicina de Emergencias Radiológicas de la Universidad de Hirosaki.

Este hallazgo implica que la herencia materna juega un papel central en la evolución y el control de poblaciones híbridas, lo que puede transformar las estrategias para manejar animales invasores.
Además, ofrece nuevas herramientas para anticipar cómo reacciona la fauna ante cambios extremos en su entorno.
Cruce en la zona fantasma

El terremoto y el tsunami de marzo de 2011 devastaron la región y causaron el colapso de la central nuclear. Miles de habitantes debieron abandonar sus hogares y los animales domésticos quedaron sin resguardo, libres en el paisaje desierto.
Los cerdos domésticos salieron de las granjas y avanzaron hacia los campos y bosques vacíos, donde ya existían poblaciones de jabalíes. El encuentro de ambos grupos resultó inevitable ante la falta de barreras y vigilancia. Esta convivencia forzada llevó a que los cerdos y los jabalíes se cruzaran, algo raro en condiciones normales.
La situación creó un escenario sin precedentes para observar el impacto de la hibridación en la vida silvestre. El equipo científico entendió que tenía ante sí un experimento natural único, una oportunidad para aprender cómo la mezcla entre especies afecta al equilibrio ecológico.
El árbol genealógico en el bosque

Los investigadores recolectaron muestras genéticas de 191 jabalíes y 10 cerdos domésticos entre 2015 y 2018.
Analizaron el ADN mitocondrial, que se transmite solo por vía materna, junto con marcadores nucleares que reflejan la mezcla de genes.
El análisis permitió identificar qué híbridos descendían de madres cerdas domésticas y cuáles de madres jabalíes. Descubrieron que muchos de estos animales ya se encontraban a más de cinco generaciones del cruce original.
El equipo utilizó modelos de genética de poblaciones para analizar la proporción de genes porcinos en los híbridos.

Los resultados mostraron que los jabalíes con ascendencia materna de cerdo doméstico tenían menos genes porcinos que los híbridos con madres jabalíes.
La explicación está en el ciclo reproductivo: las cerdas domésticas pueden tener crías varias veces al año, a diferencia de los jabalíes, que solo se reproducen una vez por año. Esto aceleró la renovación generacional y diluyó los genes de cerdo doméstico en pocas generaciones.
Los investigadores señalaron que los resultados demuestran que la naturaleza puede cambiar rápido cuando las condiciones lo permiten, como sucedió en Fukushima tras el desastre nuclear.

La conclusión principal del equipo fue que la herencia materna de los cerdos domésticos aceleró la pérdida de genes porcinos en los jabalíes híbridos.
Este mecanismo hizo que, en pocos años, la mayoría de los híbridos parecieran jabalíes puros, aunque conservaran rastros de su origen doméstico.
Este descubrimiento ofrece un nuevo enfoque para gestionar especies invasoras y controlar su expansión. También ayuda a entender cómo los cambios drásticos en el entorno pueden transformar la genética de la fauna en muy poco tiempo.

