
Un joven policía de Córdoba enfrenta la instancia más delicada de su carrera tras una decisión judicial que puso el foco sobre su accionar durante un operativo que terminó de la peor manera, cuando le disparó en el ojo a una joven con un arma no letal. El oficial subinspector Fabricio Vergaras Figueroa irá a juicio acusado de lesionar gravemente a la menor.
La resolución del juez de Control N.º 5, Carlos Rubén Lezcano, avaló la investigación impulsada por el fiscal de instrucción Andrés Godoy.
De acuerdo con el medio cordobés ElDoce.TV, el funcionario judicial dio por probados los elementos que comprometen a Vergaras Figueroa, bajo la calificación de lesiones graves agravadas por abuso funcional y falsedad ideológica. El proceso judicial se apoya en los datos recabados por la Fiscalía, que reconstruyó cómo una joven de 17 años quedó gravemente herida durante una intervención policial con armas Byrna, proyectiles diseñados para control de multitudes.

La joven perdió un ojo tras recibir el impacto directo de un proyectil disparado por el arma policial en el barrio Zepa, en la ciudad de Córdoba. Todo comenzó cuando efectivos policiales detuvieron a dos hombres en el marco de un operativo por apedreamiento de colectivos, hecho que desencadenó la reacción de un grupo de vecinos y presuntos familiares de los detenidos.
En este contexto, los manfiestantes atacaron la comisaría del sector arrojando elementos contundentes, dañando tanto la mampostería del edificio como un móvil policial. En ese contexto, la fuerza respondió con armamento menos letal y antitumulto, momento en que la adolescente resultó herida de gravedad.
La causa, bajo la órbita del fiscal Godoy, no solo apunta al oficial que efectuó el disparo. La investigación también busca determinar la eventual responsabilidad de otros tres agentes que participaron en el operativo. La pesquisa, además, indaga si el uso del arma Byrna se ajustó a los procedimientos establecidos por la fuerza.
De acuerdo con la información difundida por el medio, los efectivos de Córdoba recibieron capacitación específica sobre el uso de estas armas, instrucción que prohíbe disparar a la cabeza y establece que los proyectiles deben dirigirse al piso o a las extremidades.
La joven ya declaró en la causa, mientras la investigación sigue sumando elementos para determinar las responsabilidades individuales y el encuadre legal de lo sucedido.
En cuanto a la situación del acusado, Vergaras Figueroa permanece en libertad, mientras insiste con su inocencia. De hecho, su defensa presentó un pedido para que el hecho sea considerado lesiones culposas, iniciativa que fue rechazada por el juez Lezcano. Ahora, la estrategia del oficial apunta a una eventual apelación ante la Cámara de Acusación, instancia que podría revisar el encuadre legal de la imputación.
Mientras tanto, el oficial continúa en funciones, aunque bajo un sumario interno abierto en el Órgano de Control Disciplinario de la fuerza. En paralelo a la causa penal, esa dependencia evalúa si el accionar de Vergaras Figueroa se ajustó a los protocolos internos de la Policía de Córdoba. El episodio vuelve a poner en debate el uso de armas menos letales en operativos de seguridad y la efectividad de los mecanismos de supervisión institucional.
El juez Lezcano, en su resolución, se apartó del criterio del fiscal Godoy, quien había definido el caso como un episodio de violencia institucional policial. A pesar de esa diferencia, el magistrado avaló la acusación principal y habilitó la apertura del juicio contra el oficial. El proceso judicial avanzará en los próximos meses, mientras la comunidad de Zepa sigue atenta a las derivaciones del caso.

