
“Estoy viviendo una pesadilla”, dijo César Cervantes, el conductor que atropelló a cuatro bomberos en Morón el 15 de diciembre pasado, al ampliar su declaración ante la fiscalía en las últimas horas. En el incidente, murió arrollado Matías Nicólas Di Paolo, mientras que otras dos víctimas sufrieron amputaciones.
En su testimonio, también reconoció que dos días antes había consumido marihuana. El dato tomó una relevancia especial porque la pericia toxicológica realizada luego del hecho arrojó resultado positivo y fue tomada en cuenta por la Justicia para dictar la prisión preventiva.
El detenido está acusado por los delitos de homicidio simple con dolo eventual, lesiones gravísimas reiteradas y lesiones graves, todo en concurso ideal. La causa la lleva adelante el fiscal Matías Rappazzo, de la Unidad Funcional de Instrucción N°7 de Morón, y tiene como víctimas a Di Paolo -quien falleció tras el impacto-, Micaela Ariana Quipildor y Milagros Xiomara Barrionuevo Franco -ambas sufrieron la amputación de una pierna- y Mateo Juan Henri, quien resultó con fracturas en ambas piernas. En el expediente, están representados por el abogado Adrián Rodríguez.

De acuerdo al relato del propio Cervantes, el sábado previo al hecho fue a visitar clientes de su negocio de panificados en diferentes localidades y por la noche estuvo en su casa junto a familiares y amigos. Allí, según afirmó, unos amigos que trabajan con él le ofrecieron marihuana. “Habré fumado dos o tres pitadas, nada más. No soy consumidor habitual, solo ocasional”, declaró el acusado.
Al lunes siguiente, contó que llevó adelante su rutina laboral habitual y por la tarde fue a un mecánico de Ituzaingó. Al regresar, ocurrió el episodio fatal.
Según el imputado, venía manejando de manera normal y en un momento se encontró detrás de una camioneta Fiat Toro. Aseguró que ese vehículo hizo una maniobra extraña, “como un zig zag”. “Cuando la Fiat Toro se abre y se cierra, el auto que queda adelante mío frena de golpe. Entonces yo frené y mi auto se puso de costado”, relató.
Y continuó: “En el momento en que mi auto venía derrapando no escuché ni chillar las ruedas, parecía que iba arriba de un jabón. No escuché pegarle a nada en ese momento. Sí escuché el estruendo contra el camión y los gritos de una chica”. También afirmó que no circulaba a alta velocidad ni hacía maniobras evasivas.

El conductor dijo que, tras el impacto, trató de ayudar. “Bajé del auto pidiéndole perdón a todo el mundo, no podía creer lo que estaba pasando, estoy viviendo una pesadilla”, dijo ante la fiscalía. Insistió en que se quedó en el lugar y ayudó en todo lo que pudo. “Yo valoro un montón el trabajo de los bomberos, como también el de policía, gendarme, los militar, no entiendo qué estaba haciendo. No entiendo lo que pasó, sinceramente”, sostuvo.
En su declaración, Cervantes negó haber manipulado sistemas electrónicos del auto y afirmó que el vehículo tenía control de tracción y estabilidad. También reconoció una multa de tránsito por exceso de velocidad, aunque aclaró que pensaba vender el auto y que no controla las infracciones de los otros vehículos de su empresa.
“Con el auto mío sé que tenía una multa, creo que era de velocidad, porque yo iba a vender el auto y el muchacho pidió mi informe. Los otros vehículos sí tienen, porque no tengo forma de controlar a los choferes”, explicó.
“Yo soy una persona que me levanto todos los días a trabajar, no le hago mal a nadie. Nunca pensé tener un accidente de este índole y menos que haya una persona fallecida. Siempre me manejo con cautela, no puedo entender esto”, afirmó este jueves.

Cervantes permanece detenido con prisión preventiva. Su defensa apeló la medida y ahora la Cámara debe resolver si mantiene la calificación actual o si cambia la acusación a homicidio culposo en vez de dolo eventual.
Respecto de las víctimas, Quipildor y Barrionuevo siguen hospitalizadas.

