Con la energía y el vértigo que la caracterizan, Flor Vigna eligió comenzar el año renovando apuestas y mostrándose aún más auténtica. Lejos de quedarse quieta tras el éxito de Párense de Mano y las repercusiones mediáticas de su última canción con indirectas a Luciano Castro, la artista se sumergió en nuevos proyectos y, en plena ola de comentarios en las redes, decidió hacerle frente a las críticas con la frontalidad y el humor que la definen.
Con su habitual mezcla de humor y honestidad, Flor expuso su mirada sobre el presente en un descargo publicado en sus historias: “Bueno, no le está yendo bien al tema, le está yendo muy bien. Estoy muy contenta. Perdón por la exaltación, ¿soy intensa Sí, soy re intensa”, arrancó, dejando en claro que la autocrítica y la ironía son parte de su sello. Antes de adentrarse en las polémicas, agradeció: “Antes de hablar de lo malo, vamos a hablar de lo bueno, que gracias a la gente que me está bancando, a la gente que antes no me bancaba y ahora me banca, y a los que están hace 10 años bancándome en cada meta”.
Lejos de la negación, Vigna decidió sincerarse sobre su estrategia de promoción. “Vamos a hablar un poco de marketing. Vivimos en una sociedad hiperestimulada y hay muchos estudios de consumo digital que declaran que al público, incluyéndome, si no le das dopamina inmediata, se va a la miércoles”, analizó, dejando en claro que cada decisión en el videoclip fue pensada milimétricamente. “¿Qué tiene el videoclip? Todo el tiempo estímulos, colores, escenas, que mensaje, que esto, está todo pensado y guionado para que te atrape. Y en vez de pelearme con el momento cultural de que estamos todos así, que necesitamos ya mismo, lo usé a mi favor“, explicó.

La artista también se refirió a la duración de su nueva canción y la consulta técnica que hizo sobre el tema: “Me dijeron que no había ningún problema con la duración. Y me comentaron que era la primera canción en el mundo que duraba eso”. Sin buscar excusas, asumió los riesgos de apostar por un formato diferente y reconoció que todo fue parte de su búsqueda de impactar en un mercado saturado de novedades y estímulos inmediatos.
En medio del descargo, Flor se permitió una confesión personal sobre la búsqueda de identidad: “Hace mucho tiempo que quiero liberarme de etiquetas, no entiendo si soy boxeadora, actriz, cantante, bailarina, por ahí no llego a ser nada, pero soy yo misma. Y eso me lo tengo que avalar. Y lo que más deseo es ser artista”, afirmó, dejando en claro la necesidad de definirse por fuera de las categorías tradicionales del espectáculo.
“Ustedes me enseñaron a reírme de mí misma y a usar las críticas a mi favor. Así que muchas gracias a la gente que banca, muchas gracias a la gente que critica. Y me están enseñando a ser yo misma. Así que muchas, muchas gracias”, cerró Flor, agradeciendo tanto a sus seguidores fieles como a los detractores que, de alguna forma, la empujan a crecer y superarse.
La exposición de Vigna en redes sociales no es nueva, pero este comienzo de año la encontró especialmente decidida a asumir el control de su relato. No es la primera vez que la artista elige compartir sus procesos creativos y personales: en cada lanzamiento, sus cuentas se llenan de videos, mensajes y agradecimientos, invitando a sus seguidores a ser parte de cada paso y de cada aprendizaje.
Sin embargo, su nombre volvió a estar en el centro de la polémica el viernes pasado, cuando Sabrina Rojas, ex de Castro y madre de sus hijos, la cuestionó en plena emisión de SQP (América). Rojas fue clara y directa: “Si vos no querés que te vayan a preguntar por tu exnovio, no juegues con el tema del momento”. La conductora, que reemplaza a Yanina Latorre al frente del ciclo, señaló la contradicción que observa en Vigna, entre expresar rechazo a hablar del pasado sentimental y, al mismo tiempo, usarlo como materia prima de su arte y promoción. “Si Castro te angustia, no hagas esto”, sentenció.
La respuesta de Flor, lejos de la confrontación, fue volver a poner el foco en su propio camino: el deseo de liberarse de etiquetas, la apuesta por un arte honesto y la voluntad de seguir creciendo a través de la autocrítica y la autenticidad. Así, entre críticas, agradecimientos y nuevas búsquedas, Vigna inaugura el 2026 fiel a su estilo: intensa, inquieta y decidida a reinventarse todas las veces que sea necesario.

