
(Enviado especial desde Pinamar) Después de un año cargado de proyectos, Marley elige despejar su mente, renovar sus energías y descansar en la ciudad de veraneo de toda su vida: Pinamar. Desde que trabaja en televisión, el conductor quedó enamorado de este destino, al punto que incluso ayudó a sus padres a vacacionar allí. Así las cosas, la figura del espectáculo se sienta con Teleshow para hablar de sus proyectos, sus días de relax y el crecimiento de sus hijos, Mirko y Milenka.
A tan solo metros de la orilla, Marley observa el mar. Confiesa su fanatismo por el agua y detalla que Mirko ya lo heredó. Mientas tanto, una mesera le acerca un vermut. Luce una bermuda roja y una remera de Mulholland Drive, una película de 2001, la cual es considerada una de las mejores del siglo XXI.
Antes de comenzar la entrevista resalta su cariño por Pinamar, ciudad en la que vacaciona después de año nuevo. “Pasamos año nuevo en mi casa allá porque mi mamá se cayó, entonces hubo que operarla de la cadera, entonces se está recuperando y se mudó a mi casa porque tiene más lugar para recuperarse. Ahora se tentó con estar con sus nietos, se quiere quedar definitivamente en mi casa”, relata.

– ¿Por qué elegís Pinamar para vacacionar?
– Yo vengo siempre porque tengo casa acá. No vengo de chiquito porque no teníamos plata para ir a Pinamar. Pero desde que yo trabajo en la tele siempre los traía a mis viejos a Pinamar y les alquilaba una casa y después se me dio la oportunidad de algún día comprar una para que ellos la puedan disfrutar. Hoy en día estamos siempre, toda la familia se reúne ahí en Pinamar, con primos, con amigos, con todo. Está Florencia Peña en mi casa hoy en día. Es como una casa con mucha gente siempre.
– ¿Qué fue lo que te atrajo de Pinamar para venir con tus papás en el verano?
– Nos gustó mucho esta onda de pinos y todo tan natural. Siempre nos gustaba caminar por acá, que las casas son lindas, que está todo lleno de pinos. El aire. Yo, por algún motivo, acá duermo más que en Buenos Aires. En Buenos Aires, primero que me acostumbré a llevar a Mirko todos los días a la escuela, entonces me levanto a las 6.30 y es como que me acostumbré. Y si no lo tengo que llevar, me despierto igual. Acá es como que hay días que me despierto a las 8, a las 9, días que me despierto a las 11 O 12, como que el aire me hace descansar más.

– Este verano también tuvo algo especial, Milenka conoció el mar…
– Sí, la primera vez que puso los pies, el primer día, estaba como aterrada, levantaba las piernas como diciendo: “No me bajes en esto, ¿qué es esto?”. Pero después le poníamos arena en los pies, entonces de a poquito SE empezó a mover y empezó a tomar confianza y con los días le gustó. Y si nos sentamos con ella ahí y viene el mar y se queda, No se ríe todavía, pero se queda observando qué es esto. Lo pasa bien y pasa un montón de horas con el hermano jugando. La verdad que es un sueño. Yo siempre quise tener una familia y quería tener hijos y son dos hijos maravillosos. Los dos se portan superbien, ella duerme un montón y con Mirko me pasó lo mismo. Así que las dos veces tuve suerte con bebés que descansan mucho y que no son problemáticos.
– ¿Mirko ayudó a Milenka a adaptarse a la playa
– Sí, él la ayudó también. Mirko está horas en el mar, se mete y puede estar horas ahí adentro. Así que lo tengo que acompañar a él. Pasaba lo mismo cuando yo era chiquito, yo me metía en el mar, no salía nunca más. Me acuerdo de mi viejo, todos me decían: “Bueno, vamos saliendo”. Ahora soy yo diciéndolo. Se van repitiendo las historias con el correr de las generaciones. A mí me encanta el agua y estoy en el mar. Pero después ya de media hora, cuarenta minutos, tengo ganas de salir un ratito, secarme. Y él: “Ya te vas, te quedaste un minuto”.
– ¿Qué proyectos televisivos tenés para este año?
– Por el mundo está desde agosto al aire y es un éxito. Hicimos agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre y el canal pidió que continuáramos un poquito más porque terminaba en diciembre. Así que hicimos ahora enero y febrero. Y nos vamos a despedir, si todo sale bien, con Luisana Lopilato y Darío en Colorado, en Estados Unidos. Hace años que no viajo con ellos. Ahí nos despedimos porque ya después empieza Gran Hermano, todo se transforma en Gran Hermano. Tengo ganas de hacer un programa de juegos, vamos a ver si sucede, es un formato nuevo, inventado, hay que ver si sale bien el piloto y si lo aprueban. Y la idea está en volver con Por el mundo en el momento del mundial. Todavía no tengo ni contrato, o sea que es todo a futuro.

– ¿Y con el streaming? Te fue muy bien con Florencia Peña
– La idea es hacer algo con Luzu y continuar después de esta experiencia que la pasamos superbien. Nosotros no paramos de hablar y nos damos cuenta que el streaming es más tranquilo, no están a full, y nosotros no paramos, porque tenemos el chip de la tele todavía, como que no queramos dejar un hueco de silencio. Y nos damos cuenta de que esta generación tiene otro ritmo, hacen silencio, se callan. Yo no puedo hacerlo, no puedo dejar el hueco.
– ¿No seguirías trabajando con Florencia
– Mira, hay toda una generación que en ese momento tenían 14 o 15 años, que ahora tienen treinta y pico, que están viendo Luzu ahora y recuerdan El show de la tarde. Año 2003. Nosotros seguimos haciendo ese mismo humor, hacemos noticias falsas, publicidades, nos disfrazamos y hacemos una actuación en vivo. A mí me divierte mucho hacer todo eso. El ridículo es lo mío. (ríe) Así que vivo feliz cuando me dejan hacer el ridículo.
– Me decías que ella se estaba quedando ahora en tu casa, ¿hoy o siempre en esta estadía en Pinamar?
– Siempre se queda en mi casa. (ríe) Y hay veces que se ha quedado semanas enteras. El único problema que tenemos con Florencia es que ella viene con un séquito de personas. Y nunca sabés cuánta gente viene con ella, entonces de repente te viene con un asistente, porque no sabe peinarse, no sabe maquillarse, no sabe hacer nada, pero bueno. Entonces, tiene que traer a alguien que la ayude a peinarse, a vestirse. No sabemos si viene el marido, si viene el hijo. Entonces, la casa es como una especie de hotel, pero está divertida la dinámica de hacer Luzu.

– ¿En que vas a utilizar ese tiempo tiempo libre?
– Trataré de encontrarme con amigos, con Susana (Giménez). Voy a ver si la puedo visitar. Y después ya empiezan las clases igual (ríe). Yo hago como que falta un montón de tiempo y él (Mirko) empieza el 26, o sea que ya 22 o 23 tengo que ir a comprar el uniforme, tengo que comprar un montón de cosas. Algunas ya las compré, pero no hice todo todavía.
– Con el correr de los años, ¿ahora cómo llevas la fama
– Viste lo que es sacándome fotos acá. Imaginate allá donde está Luzu. Es quedarte parado y que vaya pasando la gente, foto, foto, foto, foto. Pero yo tengo muchísima paciencia, no tengo drama y lo paso bien. Lo bueno es que es todo con cariño y nadie me insulta, eso ya es importante. (ríe). Yo empecé a los dieciocho años a trabajar en televisión. Ya van 36 años de televisión. Y no recuerdo una época sin ser conocido. Lo último creo que fue a los 16, fui una vez a Villa Gesell y a Mar el Tuyú, que teníamos unos parientes que nos prestaron una casa para las vacaciones de esa época. Recuerdo ir a la playa, a caminar, pero es como que siempre me acuerdo de estar sacándome fotos con la gente. Yo la paso bien porque es toda muy buena energía.
– ¿Y cómo es cuando vas al exterior?
– Voy a otras partes del mundo y siempre me encuentro con argentinos y siempre me sacan fotos en los lugares más inéditos del mundo. He estado en Corea del Sur y de repente: “Marley, ¿podemos hacer una foto?”. Yo no lo puedo creer. Creo que somos el país que más viaja del mundo, sinceramente. Encontrás gente en Hong Kong, en China. El único país del mundo donde no encontré un argentino fue, hasta ahora, en Mongolia, hace como 15 años atrás, que fui con Beatriz Salomón. Me ha pasado de estar en España y viene una señora y me dice: “Yo no sé cómo te llamas, pero tú eres el padre de Mirko” (ríe). Lo conocen a Mirko porque se hizo tan famoso por las redes sociales. Mirko tiene muchos seguidores de distintas partes del mundo, muchos de España, de Grecia. Cuando llegamos a Grecia ya estaba en el diario que venía el bebé más famoso del mundo y había una foto de Mirko y voy al hotel.

– ¿Y cómo llevás la fama de Mirko?
– Estoy atento a lo que pasa con él y hablo mucho con las maestras, ellas me van informando. Fueron divinas todas las que ha tenido desde jardín de infantes. Cada vez que ven algo que me dicen, me llama la atención porque yo no quiero que a él le cambie nada. Quiero que tenga una infancia lo más normal posible y en la escuela él es uno más, nunca lo tratan especial ni mejor que nadie. Es más, me dijeron, es sorprendente porque cuando habla de viajes, los compañeros le preguntan: “¿Cómo es España ¿Cómo es China”. Porque él viajó a todas partes del mundo. Pero dicen que nunca se agranda, nunca lo hace desde un lugar soberbia ni nada. Y ni siquiera cuando es época de mundial y demás, él no dice: “Tengo mi foto con Messi o yo lo conocí al Kun Agüero”. Ahora estuvimos en la casa de Enzo Fernández y él estuvo todo el día con sus hijos, pero no lo cuenta en la escuela. Nunca lo cuenta ni lo usa para alardear. Me parece buena la modestia.
– ¿Qué le decís vos sobre la fama
– Yo hablo mucho con él de la importancia de que es uno más. Le digo: “Vos tuviste esta particularidad que sos mi hijo y que yo ya era conocido y entonces vos también sos conocido, pero le digo, “si vos no querés algo, lo tenés que decir”. Si vos no querés que te saquen una foto, lo tenés que decir. Y durante los tres o cuatro años, él cuando venía alguien con la foto, él decía: “No quiero foto”. Y después cambió y ahora cuando ve que me piden una foto a mí, él quiere estar en la foto y se agrega. Pero siempre hablamos de no estar expuesto, es una decisión suya. Para el programa le digo: “Vos no tenés que aparecer, no es necesario. Y él quiere aparecer. Entonces, lo vamos analizando. Porque también pasó que en el viaje a China él quería estar todo el tiempo y había una invitada, entonces se hacía difícil hablar con la invitada. Le tuve que decir: “Vos podés venir cuando quieras, pero tenemos que nivelar, porque es un contenido mío con la famosa que viene de invitada. Vos tenés que aparecer un momento”. Y lo entendió perfectamente. Es muy inteligente Mirko y lo sabe llevar muy bien, con una madurez increíble para un chico de ocho años”.
– ¿En qué crees que se transformara su fama¿Lo ves como conductor?
– Él quiere ser youtuber, como casi todos los chicos del mundo (ríe). Y la verdad que le dejo una plataforma interesante, porque ya tener cinco millones setecientos mil seguidores en Instagram lo va a ayudar cuando él decida hacer algo de eso. Pero nadie lo presiona. Un tío le compró los equipos. Yo no sé cómo se enchufan, entonces quedamos que algún día lo hacíamos cuando él esté realmente seguro. Quería hacerlo en alemán para Alemania también. Y después, cuando avance con el inglés hacerlo para Estados Unidos. Igual yo le digo: “Vos tenés tu tiempo para jugar, para hacer tus deportes. No tenés que hacer cosas que no son necesarias a tu edad”. Capaz que quiere ser científico porque le gusta mucho la ciencia y no usa para nada esto. Y el YouTube o Instagram queda como una anécdota en su vida. Capaz quiere ser médico.

