
La detención de Juan José Piero Pinna, conocido como “El Faraón del Pollo”, marcó un giro en una causa, luego de que descubrieran que había roto el régimen domiciliario. El acusado fue identificado en un control vehicular en Tucumán y, en un intento fallido de darse a la fuga, volvió a quedar tras las rejas.
El hombre fue sentenciado en noviembre de 2024 a 10 años y ocho meses de prisión por el homicidio de Maximiliano Rihl durante una fiesta en el balneario Horizonte Club de Playa, en la zona sur de Mar del Plata. La Justicia le había concedido el arresto domiciliario con monitoreo electrónico.
Sin embargo, se confirmó que le revocaron este beneficio, debido a que la Policía de Tucumán comprobó que Piero Pinna violó las condiciones de su detención. Todo ocurrió en la noche del domingo 11 de enero, cuando los agentes policiales lo interceptaron en una Ford Ranger en un control de tránsito en inmediaciones de México y República del Líbano, en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
De acuerdo con la información publicada por La Gaceta, Piero Pinna se encontraba armado y acompañado por un cómplice. Tras ser descubierto, el condenado se dio a la fuga y, después de una breve persecución, ambos fueron arrestados. Asimismo, las autoridades informaron que se inició una causa por “atentado y resistencia a la autoridad”.

La investigación del crimen de Rihl, cometido la madrugada del 26 de junio de 2022, encontró dificultades desde el primer momento. Según los testimonios recogidos por los fiscales, hubo inconsistencias porque algunos de los presentes ofrecieron versiones contradictorias, otros olvidaron detalles relevantes y muchos invitados del cumpleaños abandonaron el lugar ante la llegada de la policía.
A raíz de esto, la pesquisa se complicó aún más cuando se constató que las cámaras de seguridad del balneario estaban desenchufadas, y el DVR secuestrado estaba completamente vacío.
Según reconstruyó el medio marplatense 0223, el conflicto mortal se desató en el tramo final de la celebración organizada por Mauricio Ríos. Durante la fiesta, Piero Pinna, quien también era conocido como “El Tucumano”, protagonizó una pelea a golpes con el invitado Ariel Nuñez, quien resultó con una pierna fracturada.
En su declaración, Piero Pinna contó que al retirarse hacia su automóvil, Maximiliano Rihl lo habría amenazado con un arma de fuego, lo que dio lugar a un intercambio de disparos. Fue en ese entonces que el acusado descargó nueve veces su pistola y huyó junto a su pareja en un Toyota Corolla.

La investigación reconstruyó que el acusado portaba un arma 9 milímetros en su auto. Asimismo, indicaron que cuatro de los proyectiles se alojaron en la muñeca, rodilla, tobillo y la zona lumbar de la víctima.
No obstante, las heridas resultaron fatales, por lo que Rihl fue declarado muerto poco después. Había sido trasladado a un centro de salud cercano, en donde intentaron reanimarlo, pero sin resultados exitosos.
La secuencia de la huida incluyó un paso por el hotel céntrico donde Piero Pinna estaba alojado, la recogida de sus pertenencias y un escape por la ruta 2. En las cercanías de Chascomús, permitió que su novia, Romina Ulloa, descendiera y continuó camino hacia Tucumán, provincia en la que se entregaría horas más tarde.
A pesar de que en Tucumán se le dictó prisión preventiva vinculada a otra causa previa, la gravedad de la acusación por homicidio motivó su traslado a la ciudad y su internación en la Unidad Penal 44 de Batán, pero fue beneficiado con la domiciliaria.
Con el reciente episodio y la revocación del arresto domiciliario, la Justicia dispuso que Piero Pinna continúe cumpliendo su condena en este establecimiento.

