
El hallazgo de un cadáver en el jardín de una vivienda de Lake Alfred, Florida, alteró la calma de la comunidad y destapó una historia de engaños, silencios y muerte. El 12 de abril de 2024, la policía ingresó a la casa de Benny y Barbara Scott tras reportes de desaparición. Al excavar la tierra del patio trasero, los agentes descubrieron el cuerpo de Benny Scott, de 77 años, envuelto y atado.
La investigación comenzó tras varias denuncias de familiares y vecinos que no lograban contactar a Benny Scott. Los agentes encontraron inconsistencias en las explicaciones de Barbara Scott, de 67 años, sobre el paradero de su esposo. La búsqueda en el jardín permitió localizar el cuerpo y encendió la alarma sobre un posible crimen violento.
Según informaron las autoridades a medios locales, replicadas por Crime and Investigation, el hallazgo del cadáver evidenció una muerte violenta. El cuerpo presentaba una herida de bala en la cabeza y tenía las manos y los pies atados. De acuerdo con el detective David Clark, quien participó en el operativo, la escena mostraba características propias de un crimen planificado.

La investigación reveló contradicciones en el relato de la acusada
A partir del segundo día de pesquisas, la policía identificó contradicciones en las versiones ofrecidas por Barbara Scott. Inicialmente, la mujer aseguró a la familia que la muerte de su esposo se debió a un accidente, para luego sostener que se trataba de un suicidio. De acuerdo con el reporte policial, la acusada cambió su versión en repetidas oportunidades.
Vecinos y conocidos de la pareja colaboraron con la investigación. Según testimonios recabados por los agentes, Benny Scott llevaba meses sin aparecer en público. Algunos afirmaron que Barbara Scott fue vista vendiendo pertenencias de su esposo en una venta de garaje durante ese período.
La acusada intentó justificar la ausencia de Benny Scott ante la comunidad. En declaraciones al periodista Mike Neeson, explicó: “Él está disfrutando con sus amigos y se dio cuenta de que no quería vivir en Florida”. Barbara Scott también aseguró que el matrimonio había finalizado poco antes de la desaparición.

Motivos y antecedentes: disputas económicas y tensiones familiares
Las autoridades analizaron posibles motivos detrás del crimen. De acuerdo con la investigación, conflictos financieros y problemas en la relación habrían influido en el desenlace. Aunque el móvil no pudo establecerse con precisión, los detectives consideraron que la situación económica de la pareja era tensa.
Los agentes tomaron en cuenta el testimonio de Sonya, hija de la acusada, quien relató que Barbara Scott atravesaba un período de fuerte estrés mental. Según Sonya, la mujer cuidaba a varios familiares, incluyendo a su madre, su padrastro y a Benny Scott al momento de los hechos.
La recolección de pruebas permitió determinar que la muerte de Benny Scott fue un acto premeditado. El hallazgo del cuerpo, la forma en que se encontraba enterrado y los indicios de violencia reforzaron la hipótesis de un homicidio deliberado.

El arma homicida y el juicio contra Barbara Scott
La policía localizó el arma utilizada en el crimen. Según el informe oficial, Barbara Scott sustrajo una pistola del domicilio de su yerno, Gary. El arma coincidía con la que se encontró en la escena del crimen. Además, los registros revelaron que la pareja había viajado a Oklahoma poco antes de la desaparición de Benny Scott.
Durante el juicio, la fiscalía presentó las pruebas recolectadas en la investigación. El tribunal consideró la evidencia suficiente para declarar a Barbara Scott culpable de asesinato en primer grado. La sentencia impuesta fue cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional.

Un pasado marcado por sospechas y relaciones conflictivas
El caso de Barbara Scott generó interés en la prensa estadounidense debido a antecedentes previos de la acusada. Según informes policiales, existieron circunstancias sospechosas en la muerte de un exesposo de la mujer, James Melvin, ocurrida décadas antes. Aunque no se presentaron cargos en ese entonces, el historial de relaciones conflictivas aportó un contexto relevante al caso.
Vecinos y allegados describieron a Barbara Scott como una persona amable pero controladora. Algunos testimonios recogidos por los medios sugirieron la existencia de episodios de comportamiento volátil en su entorno familiar.
El crimen y posterior condena de Barbara Scott dejaron una huella en la pequeña comunidad de Lake Alfred, que aún trata de asimilar los hechos. La investigación y el proceso judicial arrojaron luz sobre una historia doméstica que, a pesar de su apariencia cotidiana, ocultaba conflictos profundos y desenlaces trágicos.

