
Una investigación realizada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España identificó que los infartos nocturnos presentan una menor gravedad en comparación con los que ocurren durante el día.
El equipo del CNIC atribuyó esta diferencia a la actividad de los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos. Según el estudio, estos leucocitos muestran una actitud menos agresiva en horario nocturno, lo que reduce el impacto de los infartos en ese periodo.
Si bien se trata de la confirmación de un efecto detectado anteriormente, la novedad de este estudio, publicado en la revista Journal of Experimental Medicine, es que plantea que manipular farmacológicamente el reloj interno de estos glóbulos blancos podría, en el futuro, proteger al corazón y otros órganos del daño inflamatorio sin perjudicar la defensa frente a infecciones.
Consultado por Infobae, el doctor Mario Boskis, cardiólogo, miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología y especialista en Longevidad Saludable (MN 74.002) explicó que desde hace tiempo se sabe que los neutrófilos, como parte del sistema inmune desencadenan una respuesta inflamatoria después de un infarto de miocardio con el objetivo de remover restos celulares y contribuir al proceso de cicatrización cardíaca. Sin embargo, este mismo proceso puede generar un daño colateral considerable», alertó.

Y agregó: “Comprender con precisión en qué momento esta respuesta disminuye su intensidad abre la puerta a intervenciones terapéuticas dirigidas a modular esta actividad neutrofílica y, limitar ese daño inflamatorio sobre el corazón».
El doctor Boskis señaló que se trata de un estudio con un diseño muy inteligente, que integra datos preclínicos provenientes del laboratorio, pero también datos de pacientes en la vida real.
“Aporta evidencia a la teoría de que es posible modular el ‘reloj biológico’ del neutrófilo para reducir su agresividad frente al tejido miocárdico después de un infarto agudo de miocardio, ayudando a limitar el daño. Este enfoque nos abre una vía prometedora para atenuar el daño inflamatorio temprano después de un ataque cardíaco y, potencialmente, mejorar la reparación del músculo lesionado, evitando la progresión a la insuficiencia cardíaca”, afirmó el experto.
Neutrófilos y salud cardíaca
Tras analizar datos de miles de pacientes del Hospital 12 de Octubre en colaboración con el equipo del doctor Héctor Bueno, líder del grupo de Investigación Cardiovascular Traslacional Multidisciplinaria en el CNIC, los investigadores desarrollaron una estrategia farmacológica en modelos experimentales para bloquear el reloj molecular de estas células, manteniéndolas en un estado “nocturno” y así reducir su potencial dañino durante el infarto, explica el CNIC en un comunicado.

El equipo dirigido por el doctor Andrés Hidalgo identificó que los neutrófilos disponen de un reloj circadiano que regula su nivel de actividad durante el día. Al experimentar con modelos animales, los científicos bloquearon este mecanismo molecular y lograron mantener a las células en un “estado nocturno” incluso en horas diurnas, reduciendo así su potencial destructivo durante un infarto.
“El compuesto imita un factor que el cuerpo produce principalmente durante la noche. En cierto modo, este factor ‘engaña’ a los neutrófilos, haciéndoles creer que es de noche y disminuyendo su actividad tóxica”, explicó el doctor Hidalgo.
La Dra. Alejandra Aroca-Crevillén, primera autora de la publicación, subrayó que la clave de la protección reside en el comportamiento de las células en la noche: “Por la noche, los neutrófilos se dirigen a la zona dañada respetando el tejido sano, que así no se ve afectado. Es durante el día cuando pierden esta direccionalidad y generan más daño en el tejido circundante”.
Ritmo circadiano y salud cardíaca

Décadas de investigación habían demostrado previamente que casi la mitad del daño cardíaco tras un infarto proviene de la acción de los neutrófilos.
En investigaciones anteriores, científicos de la Escuela de Medicina de Yale identificaron mecanismos claves que regulan la actividad de los neutrófilos, las células más abundantes del sistema inmunológico. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Experimental Medicine, planteaba nuevas vías para reducir daños a tejidos sanos luego de lesiones inflamatorias.
Este nuevo trabajo español constituye una de las primeras estrategias en aprovechar los ritmos circadianos del sistema inmunitario para modular la inflamación sin comprometer la defensa frente a infecciones.
Según la doctora Aroca-Crevillén, bloquear el reloj circadiano de los neutrófilos “no solo protege el corazón, sino que también mejora la respuesta frente a algunos microbios e incluso reduce las embolias asociadas a la anemia falciforme”.

El sistema inmunológico humano está programado para una mayor actividad durante el día, dado que las probabilidades de exposición a patógenos aumentan en las horas activas de la especie. No obstante, esta respuesta defensiva —beneficiosa ante infecciones— puede resultar perjudicial en situaciones como los infartos, ya que puede intensificar el daño tisular.
Estos resultados inauguran una vía para nuevas terapias basadas en la regulación temporal de la biología celular. Según destacan los autores del estudio, “los hallazgos muestran un checkpoint circadiano de neutrófilos que protege frente a la inflamación excesiva y que puede activarse terapéuticamente para proteger al organismo”.

