Cuatro estrategias avaladas por la ciencia para prevenir lesiones óseas en atletas femeninas

Cuatro estrategias avaladas por la ciencia para prevenir lesiones óseas en atletas femeninas

Cuatro estrategias de Stanford redujeron en casi 50% las fracturas por estrés óseo en atletas femeninas gracias a una nutrición deportiva óptima

Las lesiones óseas son una de las principales amenazas silenciosas para las mujeres atletas: pueden aparecer sin un golpe evidente, interrumpir temporadas completas y, en muchos casos, dejar secuelas que afectan el rendimiento a largo plazo. Detrás de estas fracturas por estrés no solo hay sobrecarga física, sino también desequilibrios invisibles en la alimentación, el metabolismo, el descanso y hasta en la dinámica social de los equipos.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford aporta nueva evidencia para entender cómo prevenir estos riesgos desde un enfoque integral. A partir de estudios recientes en nutrición, cronobiología y microbioma, los expertos identificaron cuatro estrategias clave que ayudan a proteger la salud ósea, optimizar la energía y reducir la inflamación en atletas femeninas.

1. Mantener una ingesta energética adecuada y constante

El grupo liderado por Michael Fredericson, profesor de cirugía ortopédica, advierte que la salud ósea de las mujeres deportistas requiere especial atención. Las fracturas por estrés son frecuentes entre corredoras y afectan sobre todo a huesos con alto contenido trabecular, como la pelvis y el sacro, muy sensibles a una baja disponibilidad energética.

La alimentación adecuada, con énfasis en la energía diaria, el calcio y la vitamina D, protege la salud ósea de corredoras y previene lesiones graves (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un indicador relevante de déficit energético es la ausencia del ciclo menstrual, ya que los desequilibrios hormonales afectan la fortaleza ósea. La recomendación principal es mantener una ingesta energética suficiente para cubrir las demandas físicas y el consumo diario, repartiendo los alimentos de manera uniforme a lo largo del día.

En el Healthy Runner Project (Stanford y UCLA), cada atleta trabajó con dietistas para asegurar energía diaria y un aporte adecuado de calcio y vitamina D. Los resultados mostraron una reducción de casi el 50% en lesiones óseas por estrés trabecular asociadas a bajo estado energético.

2. Sincronizar las comidas con los ritmos circadianos

La sincronización de los horarios de las comidas con los ritmos circadianos es otro factor clave. Todas las células siguen un ciclo de 24 horas que regula hormonas, metabolismo y la capacidad de procesar nutrientes. Alterar de forma repetida el horario habitual desincroniza el organismo y afecta la regulación de la glucosa y el metabolismo de las grasas.

Regular los horarios de comida y sincronizarlos con los ritmos circadianos mejora el metabolismo y reduce el estrés en atletas femeninas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los estudios, mayormente en modelos animales, muestran que una ventana diaria de consumo de 10 a 12 horas favorece la eficiencia metabólica. Se recomienda concentrar la mayor parte de las calorías al comienzo del día y evitar comer tarde en la noche o muy temprano, cuando la melatonina está elevada. La regularidad en los horarios ayuda a optimizar el rendimiento y reducir el estrés metabólico.

3. Favorecer la diversidad bacteriana y consumir alimentos fermentados

La salud intestinal ocupa un lugar cada vez más relevante en la nutrición deportiva femenina. Erica Sonnenburg y el equipo de Christopher Gardner coordinaron un estudio en 36 adultos sanos que comparó el efecto de una dieta rica en alimentos fermentados frente a otra centrada en fibra. Durante diez semanas, los participantes consumieron a diario productos como yogur, kéfir, kimchi, kombucha y vegetales fermentados, o bien legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos.

Consumir alimentos fermentados aumenta la diversidad del microbioma intestinal y ayuda a controlar la inflamación vinculada a lesiones deportivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados, publicados en Cell, indicaron que el consumo regular de alimentos fermentados aumenta la diversidad del microbioma intestinal y reduce la inflamación sanguínea. Aunque el estudio fue en adultos sanos y no en atletas, los hallazgos sugieren que incluir estos alimentos puede ayudar a gestionar la inflamación, relevante para la recuperación y la prevención de lesiones deportivas.

4. Construir una cultura alimentaria de equipo y cohesión grupal

La creación de una cultura alimentaria de equipo se presenta como fundamental para el éxito de los programas de nutrición. En el Healthy Runner Project, las corredoras de Stanford experimentaron una disminución notable de lesiones óseas por estrés, atribuida a la estabilidad del equipo técnico y al liderazgo dentro del grupo.

Durante siete años, entrenadores y dietistas en Stanford mantuvieron una presencia constante, y las atletas se comprometieron activamente con las pautas nutricionales. El refuerzo diario de estos mensajes logró un entorno coherente y comprometido, en contraste con la rotación y falta de continuidad en otros equipos universitarios.

El Healthy Runner Project demostró la importancia de la coordinación entre entrenadores, dietistas y atletas para establecer hábitos alimenticios efectivos y prevenir lesiones óseas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las conclusiones y otros temas se discutieron en el Female Athlete Research Meeting organizado por Stanford, donde expertos analizaron estrategias personalizadas para las necesidades del género femenino y de cada deporte.

Los hallazgos de la Universidad de Stanford evidencian que la nutrición deportiva femenina solo se consolida cuando deportistas, entrenadores y personal de apoyo la asumen como una prioridad colectiva y sostenida. Solo así se logran hábitos alimenticios perdurables y eficaces para la salud y el rendimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *