
Un enfermero de cuidados paliativos condenado en noviembre pasado por asesinar a 10 pacientes y por intentar matar a otros 27 en Alemania podría estar vinculado a más de 100 muertes adicionales. La fiscalía de Aquisgrán reveló que existe un número elevado de casos sospechosos bajo revisión, aunque advirtió que se trata de sospechas preliminares que podrían descartarse tras los exámenes forenses. La investigación ampliada se centra en períodos anteriores a los crímenes por los cuales el enfermero ya fue condenado.
El tribunal regional de Aquisgrán lo condenó a cadena perpetua por 10 asesinatos y 27 intentos de asesinato cometidos entre diciembre de 2023 y mayo de 2024. Los jueces determinaron que el hombre, de 44 años, administró dosis excesivas de sedantes y analgésicos a pacientes gravemente enfermos sin justificación médica durante turnos nocturnos en el hospital Rhein-Maas de Würselen, cerca de Aquisgrán. El enfermero suministró morfina y midazolam a pacientes ancianos, en su mayoría, con el propósito de reducir su carga laboral nocturna.
La fiscalía estableció que las drogas fueron administradas de forma reiterada y que el acusado era plenamente consciente de las consecuencias potencialmente fatales. El enfermero mostraba irritación y carencia de empatía hacia pacientes que requerían un nivel superior de atención, comportándose como “amo de la vida y la muerte”, según los fiscales. Durante el juicio iniciado en marzo, el acusado negó los cargos y alegó que su intención era ayudar a los pacientes a dormir.
La sentencia incluyó la determinación de “particular gravedad de culpa”, una figura legal alemana que impide la liberación anticipada tras 15 años de prisión, el período mínimo habitual para condenas a cadena perpetua en el país. Los jueces concluyeron que las acciones estuvieron motivadas por incomodidad personal y el deseo de imponer orden durante sus turnos nocturnos.

Como parte de la investigación ampliada, las autoridades han ordenado alrededor de 60 exhumaciones. Veintisiete ya fueron completadas y aproximadamente 30 permanecen pendientes. Los resultados de autopsia aún no están disponibles en muchos casos y determinarán si pueden presentarse cargos adicionales.
La fiscalía de Colonia también examina muertes vinculadas a hospitales donde el enfermero trabajó antes de su traslado a Würselen, ubicado a 65 kilómetros de distancia. Hasta el momento se han realizado dos exhumaciones en esa jurisdicción: los restos de una mujer de 94 años fallecida en 2018 y de un paciente de 78 años que murió en 2015. Las autoridades de ambas fiscalías confirmaron que se están preparando potenciales nuevos cargos, aunque advirtieron que cualquier proceso judicial adicional es improbable que comience antes de 2027.
El enfermero había trabajado en el hospital Rhein-Maas desde 2020. El caso salió a la luz en julio de 2024, cuando la dirección del hospital notó una caída pronunciada en las muertes de pacientes durante las vacaciones del enfermero. Sospechando un patrón, el hospital alertó a las autoridades. Las víctimas incluían tanto pacientes terminales como otros que se preparaban para recibir el alta, evidenciando la naturaleza indiscriminada de los crímenes.

El caso evoca inquietantes similitudes con el del ex enfermero Niels Högel, quien recibió cadena perpetua en 2019 tras ser condenado por asesinar a 85 pacientes en dos hospitales del norte de Alemania. Högel es considerado el asesino serial más prolífico de la historia moderna alemana. Entre 2000 y 2005, administró drogas cardíacas letales a pacientes con el propósito de intentar reanimarlos posteriormente y recibir elogios de sus colegas.
Los psiquiatras determinaron que sufría un trastorno narcisista severo. La investigación de aquel caso llevó a la exhumación de 134 cuerpos y reveló que las tasas de muertes y reanimaciones se habían más que duplicado cuando Högel estaba de turno. La policía estima que podría haber asesinado a más de 200 personas, aunque la cremación de muchos cuerpos destruyó evidencia crucial.
Los casos de enfermeros asesinos en Alemania han expuesto fallos sistémicos graves en la supervisión hospitalaria. En el caso de Högel, colegas en el hospital de Delmenhorst admitieron haber tenido sospechas sobre su comportamiento irregular, y algunos empleados fueron acusados de homicidio negligente por no actuar de manera decisiva. Más recientemente, en julio de 2024, un especialista en cuidados paliativos de 40 años fue llevado a juicio en Berlín, acusado de matar a 15 pacientes con inyecciones letales entre 2021 y 2024.

