La alimentación con fibra y vitaminas se asocia con mejoras en la memoria de los adultos mayores

La alimentación con fibra y vitaminas se asocia con mejoras en la memoria de los adultos mayores

La fibra dietética y ciertos micronutrientes son aliados clave para el envejecimiento cerebral saludable según un nuevo estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los años recientes, cada vez más la búsqueda de estrategias para favorecer la salud cerebral y prevenir enfermedades neurodegenerativas pone el foco en la alimentación.

Un estudio publicado en la revista Nutrients, dirigido por Samitinjaya Dhakal de la Universidad Estatal de Dakota del Sur, identificó una asociación entre la ingesta adecuada de fibra dietética, grasas insaturadas y ciertos micronutrientes con un mejor desempeño cognitivo en personas mayores.

Una de las enfermedades neurodegenerativas y formas de demencia más frecuentes es el Alzheimer, la causa que afecta a uno de cada diez adultos mayores de 70 años, según un estudio reciente publicado en Nature.

Metodología del estudio: dieta, memoria y salud mental

La nueva investigación evaluó a 72 personas de más de 65 años residentes en la comunidad de Brookings, Dakota del Sur. Los especialistas analizaron la calidad de la dieta con encuestas de recordatorio de 24 horas y el índice Healthy Eating Index, además de realizar pruebas estandarizadas de memoria y habilidades visuoespaciales.

No se observaron diferencias relevantes en otros parámetros, como calidad del sueño o estado de salud mental, que pudieran incidir en el rendimiento cognitivo.

Un bajo porcentaje de adultos mayores logra cubrir las recomendaciones de fibra y vitaminas esenciales para el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados evidencian que una mayor ingesta de fibra dietética, carotenoides, grasas insaturadas y micronutrientes, incluidas las vitaminas A y E, magnesio, potasio, cobre, zinc y calcio, se asocia con un mejor rendimiento cognitivo.

“Nuestros hallazgos sugieren que la fibra, las grasas insaturadas, los carotenoides y determinados micronutrientes cumplen un rol importante en el mantenimiento de la salud cerebral en la vejez, mientras que el consumo elevado de granos refinados puede ser perjudicial para la función cognitiva”, explicó Dhakal.

Déficits nutricionales: una advertencia para los adultos mayores

El estudio señala una insuficiencia generalizada de nutrientes: solo el 9,7% de la muestra cumplía con la recomendación diaria de fibra, y menos del once por ciento alcanzaba los niveles sugeridos de vitaminas A y E, calcio y potasio. Esta carencia se presenta incluso en personas que viven de manera independiente y reportan buen estado general de salud.

De acuerdo con Nutrients: “En nuestra cohorte, solo el 9,7% cumplía con la recomendación diaria de fibra y menos del once por ciento alcanzaba los niveles sugeridos de algunas vitaminas y minerales”.

Los investigadores destacan la importancia de cambios sostenibles en la dieta para proteger la salud mental en la vejez (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un punto relevante es el efecto negativo asociado a la alta ingesta de granos refinados, presentes en productos como el pan blanco y algunas pastas. Nutrients describió una relación inversa entre el consumo de estos alimentos y la memoria.

Entre los mecanismos biológicos considerados, el trabajo dirigido por Dhakal en Nutrients indica que la fermentación de la fibra en el intestino genera ácidos grasos de cadena corta, que benefician la salud neuronal y disminuyen la inflamación sistémica.

Asimismo, los carotenoides y grasas insaturadas actúan como antioxidantes y participan en la señalización celular, implicados en la protección contra el deterioro cognitivo.

Limitaciones y desafíos para futuras investigaciones

La investigación subraya la urgencia de realizar más estudios para validar los efectos de la dieta en el envejecimiento cognitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio reconoció limitaciones, como el tamaño muestral reducido, el uso de autoinforme en los datos dietéticos y un diseño transversal, lo que impide establecer relaciones causales directas.

Los autores insisten en el carácter exploratorio de los resultados y la necesidad de realizar investigaciones longitudinales y ensayos controlados para validar estos hallazgos y orientar futuras intervenciones nutricionales.

Ante este panorama, los investigadores destacan la importancia de implementar políticas públicas y estrategias adaptadas que permitan un mejor acceso a una alimentación rica en fibra y micronutrientes entre los adultos mayores.

Identificar los factores dietéticos modificables representa solo el primer paso; el desafío es que estas recomendaciones se conviertan en cambios reales y sostenibles en la vida cotidiana de la población envejecida.

El estudio de la Universidad Estatal de Dakota del Sur concluyó que la promoción de políticas públicas y estrategias adaptadas puede facilitar el acceso de los adultos mayores a una alimentación rica en fibra y micronutrientes.

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