
La tendencia de las hembras de ratón doméstico occidental (Mus musculus domesticus) a aparearse con múltiples machos podría ser clave para la supervivencia de sus crías en ambientes desfavorables. Recientes estudios del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva, publicados en Popular Science y BMC Ecology and Evolution, demuestran que las camadas con varios padres no solo son frecuentes, sino que también resultan cruciales cuando el alimento escasea.
La poliandria —el apareamiento de una hembra con más de un macho— se observa en cerca del 38% de los nacimientos, tanto en contextos con recursos abundantes como limitados, según BMC Ecology and Evolution. Este comportamiento, estudiado extensamente en aves, apenas empezaba a explorarse en mamíferos. Ahora, los investigadores han logrado cuantificar su impacto en la biología reproductiva de los ratones domésticos.

Durante cuatro años, un equipo científico monitoreó a más de 200 hembras en recintos semi-naturales en Alemania, diseñados para simular condiciones silvestres. Los animales se dividieron en dos grupos: uno recibió una dieta estándar de bajo valor nutricional, mientras que otro accedió a alimento de alta calidad.
El método incluyó un seguimiento individual desde el nacimiento hasta el final de la vida reproductiva y la utilización de análisis genéticos para identificar la paternidad de cada camada, como detalla BMC Ecology and Evolution.
Los resultados, destacados en ambas publicaciones, muestran que en entornos con baja calidad nutricional, la poliandria otorga ventajas notables a las hembras y «aporta mayores beneficios a lo largo de la vida cuando los recursos son de menor calidad”, según BMC Ecology and Evolution.
En estos contextos, las camadas con más de un padre resultaron significativamente más grandes al destete. Este aumento en el tamaño de las crías se traduce en una mayor probabilidad de supervivencia, una ventaja esencial bajo presión ambiental.

En contraste, cuando el alimento es abundante, las ventajas de la poliandria desaparecen: las hembras logran camadas grandes sin importar el número de padres, señala Popular Science.
Además, factores como la edad materna o el tamaño de camada no predicen la tendencia a la poliandria; el entorno y la calidad de los recursos son determinantes.
Las hipótesis sobre los mecanismos detrás de este fenómeno incluyen la reducción del riesgo de infanticidio por parte de los machos y el aumento de la diversidad genética entre las crías, estrategias que constituyen una “diversificación de riesgos” según BMC Ecology and Evolution.
Cuando la competencia entre machos es intensa, las hembras pueden aparearse con varios para confundir la paternidad y proteger a sus crías. La presencia de múltiples padres también puede mejorar la adaptabilidad de la descendencia frente a cambios ambientales, ya que incrementa la variabilidad genética y, por ende, la probabilidad de que al menos algunos individuos sobrevivan a enfermedades o fluctuaciones en el entorno.

Este modelo desafía la visión tradicional de la reproducción en mamíferos, que asume que la monogamia o la selección de un único macho favorecen la transmisión exitosa de los genes. Los nuevos datos evidencian que la pluralidad de parejas puede ser una estrategia ventajosa en escenarios de escasez, ampliando el rango de posibilidades adaptativas y permitiendo que las hembras maximicen su éxito reproductivo bajo presión ambiental.
En ese sentido, la flexibilidad para ajustar la estrategia reproductiva según las condiciones constituye un ejemplo de adaptación conductual con potencial relevancia en otras especies.
No obstante, la poliandria no garantiza siempre un mayor éxito reproductivo; su utilidad depende de la interacción entre factores ecológicos y sociales. Estos hallazgos abren nuevas líneas de investigación sobre la influencia de las presiones ambientales en las estrategias reproductivas y sobre los mecanismos evolutivos involucrados en la flexibilidad del comportamiento de los mamíferos.

Comprender estos procesos no solo resulta relevante para la biología evolutiva, sino también para la conservación de especies, ya que permite anticipar posibles respuestas de las poblaciones animales ante cambios ambientales abruptos, como la fragmentación del hábitat o el cambio climático.
Las ventajas de la poliandria se evidencian cuando las dificultades ambientales exigen una alta capacidad de adaptación, pero pierden relevancia en contextos de abundancia, donde la supervivencia se garantiza por otros medios.
Así, el estudio de la poliandria en ratones no solo ilumina aspectos de su biología, sino que aporta claves sobre la dinámica evolutiva de la diversidad de estrategias reproductivas en los mamíferos y ayuda a comprender la complejidad de las adaptaciones animales frente a los desafíos del entorno.

