
Marcelo de Bellis y Marisol Grasso eligieron Punta del Este para disfrutar de unas vacaciones en familia junto a su hijo, y cada postal de su estadía en la costa uruguaya evidencia un verano marcado por la felicidad simple, los rituales cotidianos y el placer de estar juntos lejos de la rutina. La pareja, que apuesta al perfil bajo y la vida tranquila, fue retratada en distintos momentos de ternura y conexión, apostando por el mar y la naturaleza como escenario para construir recuerdos inolvidables.
En una de las primeras fotos, Marcelo y Marisol (gerenta de prensa del Grupo América) se abrazan de pie en la orilla, descalzos y vestidos con ropa de playa oscura. Ella lo besa en la mejilla mientras él sonríe y sostiene unas gafas de sol en la mano, con las olas rompiendo suavemente al fondo y el cielo azul acompañando la escena. El gesto de cercanía y la espontaneidad del momento reflejan la buena sintonía de la pareja, que se muestra relajada y cómplice, lejos de los flashes y cerca de lo esencial.
La secuencia suma un momento de juego y descubrimiento para el más pequeño de la familia: el hijo de Marcelo y Marisol explora la arena cerca del agua con una pala de juguete, mientras su papá, arrodillado y mate en mano, lo observa atento y comparte la experiencia. Marisol, de pie con short de jean y remera negra, acompaña la escena con una sonrisa, enmarcando el momento con el cuidado y la ternura que definen a la maternidad y la paternidad presentes en cada gesto y mirada.



En otra postal, la familia camina junta por la orilla, descalzos y atentos a cada paso del niño, que avanza curioso con la pala en mano, mientras el mar y la espuma de las olas quedan de fondo bajo la luz intensa del mediodía. El paseo, los juegos y los abrazos van construyendo una rutina de verano donde el tiempo parece detenerse y la alegría de compartir es protagonista.
Los momentos de descanso también tienen su espacio en el álbum de recuerdos. Sentados en reposeras sobre la arena, rodeados de toallas, bolsos y objetos de playa, la familia comparte mates al sol y se entrega a la calma de la tarde. Marisol sonríe mientras observa a su hijo, que juega con un balde y un gran sombrero de paja, mientras Marcelo se relaja con lentes de sol, y el paisaje de dunas y vegetación completa la postal. En otra imagen, ambos comparten el mate y miran a su hijo, disfrutando de una tarde serena, mientras el niño sigue entretenido en la arena, explorando y aprendiendo.
La playa, con su horizonte abierto y su promesa de libertad, se convierte en el escenario ideal para que la familia de Marcelo de Bellis y Marisol Grasso viva el verano a pleno. Entre paseos descalzos, juegos en la arena, mates compartidos y abrazos en la orilla, cada día se transforma en una suma de momentos entrañables, marcados por la alegría de estar juntos y la belleza de lo simple.

Las imágenes transmiten una sensación de bienestar y autenticidad: el bullicio de la temporada alta se diluye frente al valor del tiempo de calidad, al contacto con la naturaleza y a la posibilidad de reconectar con lo importante. Para la pareja y su hijo, este viaje a Punta del Este no solo es una pausa, sino una oportunidad para fortalecer los vínculos, crear tradiciones familiares y celebrar el presente.
Así, cada jornada en la playa se convierte en un capítulo más del álbum de verano de los de Bellis-Grasso, donde el mar, la luz y la felicidad cotidiana son protagonistas. En un mundo acelerado y lleno de estímulos, la familia demuestra que la verdadera plenitud se encuentra en los detalles: una caminata por la orilla, una charla compartida, el descubrimiento de un castillo de arena o un atardecer en silencio. Para ellos, este verano en Punta del Este será un recuerdo compartido y atesorado, un testimonio de que la felicidad puede ser tan simple como estar juntos, jugar y disfrutar del mar.

