
(Enviado especial a Arabia Saudita) Frenó su KTM 450 Rally y la aceleró varias veces. Luciano Benavides miró al cielo, como agradeciendo a Dios por el milagro que llegó en el final, en un panorama que era prácticamente imposible revertir ante un Ricky Brabec (Honda) que tuvo todo para ganar, pero un inesperado error que capitalizó el argentino para llevarse su primer triunfo en motos en el Rally Dakar. Luego de 49 horas y 41 segundos, el piloto de 30 años venció por solo 2 segundos en el cierre más apretado en 48 años de historia de la categoría de dos ruedas. Y tras 8.000 kilómetros, la definición fue faltando apenas 7 mil metros para la línea de meta. Faster (más rápido en inglés), como se lo conoce al corredor salteño, logró una victoria épica y con una definición de película que ningún guionista podría haber imaginado.
Brabec había ganado la penúltima etapa sobre Benavides y llegó a la última jornada con 3 minutos y 20 segundos de ventaja sobre el argentino. Solo restaban 105 kilómetros cronometrados de velocidad. El estadounidense (34 años), que largó primero en el último día, tuvo la ventaja y la experiencia de haber ganado dos veces, en 2020 y 2024, ambas con Honda. Hasta tenía la chance adicional de estirar su diferencia por los bonus de un segundo por cada kilómetro recorrido siempre y cuando se mantuviese adelante. Hasta pudo jugar con la presión de su oponente de tener que salir a quemar las naves y con el riesgo de una posible caída ante la exigencia.

A las 9.20 de la mañana, Benavides llegó al control de salida para comenzar con el último parcial. Infobae fue testigo del ritual de Luciano. Se ubicó detrás de Brabec y se lo vio súper concentrado. Miró la hoja de ruta y luego mantuvo su mirada hacia abajo. Solo esbozó una sonrisa cuando su padre, Norberto, se acercó a darle un abrazo. Luego se bajó la visera y estuvo todo el tiempo mirando hacia abajo. Antes de partir, le hizo el gesto con el puño hacia arriba a este medio cuando se le dijo “vamos Luciano”.
En los papeles, el salteño salió a correr detrás de una utopía y la clave principal es que siempre creyó en él. Tuvo claro que no podía interferir en su rival y que debía hacer alusión a su apodo y ser lo más rápido posible. Lo fue y se quedó con tres de los cuatro tramos del día. Lo superó a Brabec, pero su diferencia no le alcanzaba para batirlo en el tiempo necesario. Se mantuvo con buen ritmo, mientras que su rival reguló y se mantuvo detrás.
En el último tramo aceleró por inercia y por su pasión pura por el motociclismo. En el final se llevó una sorpresa y en el kilómetro 98.4, de un total de 105, Brabec se equivocó en su navegación al leer la hoja de ruta, el artefacto que se ubica junto al instrumental de la moto y que es la guía con el recorrido que deben seguir los pilotos. En su visualización aparecen notas como referencias y en ocasiones un error de interpretación puede jugar una mala pasada. Eso es lo que le ocurrió a Brabec, quien entendió que la hoja de ruta lo llevaba directamente ¡al Mar Rojo!
El californiano debió retomar el trayecto muy cerca del agua y al verlo a Benavides se dio cuenta que su victoria corría riesgo. Cuando Luciano lo advirtió no lo podía creer y lo primero que pensó es que era un turista arriba de una moto. Al confirmar que era Ricky, siguió con su camino y le dio a fondo hasta la meta. Recién en el final se enteró del triunfo y antes de cruzar por el arco de la meta vio a su padre y a su hermano, Kevin, y hasta tuvo un blooper porque se cayó con su moto, en un hecho anecdótico que no le generó consecuencias.
En el final, los medios agolpados no podían creer la noticia que estaba llegando: Benavides era el ganador por solo dos segundos. Se produjo el éxtasis y tras bajarse de su moto contó que “en los últimos cinco kilómetros hubo que agarrar una pista al lado del Mar Rojo. Yo tomé la pista buena y vi que Ricky volvía en contramano, porque por otra pista al costado ya no podía cruzarse porque había agua. Así que lo primero que dije fue: ‘No puede ser que sea él. Debe ser un turista paseando en moto’. La probabilidad que fuese Brabec era casi imposible. Pero ese 1% sucedió y de ahí al final, fui a fondo”.

Aunque también Luciano se equivocó, pero no le impidió alcanzar el triunfo en la clasificación general: “En los últimos dos kilómetros me pasé dos curvas. Cuando llegué no sabía qué había pasado, no sabía con los bonus de tiempo si le había logrado sacar el minuto aparte y por dos segundos gané el Dakar”.
Brabec, en declaraciones que recogió el medio Motorsport, no ocultó su conmoción por la falla que le costó el título: “Justo aquí, a unos pocos kilómetros de la llegada… No lo sé. Tomé el camino equivocado a la izquierda. El camino era corto y a la izquierda, así que giré a la izquierda. Eso me puso en una mala situación, y ya está. Me siento terriblemente mal. Luchamos duro toda la segunda semana y por dos segundos, es muy ajustado“.
Ese error del final le dio el triunfo en la etapa al español Edgar Canet, compañero de equipo de Benavides (prometió que si Luciano ganaba iba a viajar con él a Argentina), con un tiempo de 49m03. Luciano fue su escolta y terminó a 6 segundos. Mientras que Brabec completó el top diez y al termina su carrera estalló en lágrimas.
Por apenas dos segundos, Benavides alcanzó un triunfo en la clasificación general tras 13 etapas y en una definición dramática y agónica. “Era matemáticamente casi imposible. Dos segundos es un chiste. Creo que era el último pedacito que me faltaba para terminar de cambiar mi carrera. Siempre he sido un piloto que me he comparado mucho, que he usado mucho las matemáticas para calcular todo y hoy he dicho: ‘No voy a sacar ningún cálculo, voy a hacer lo mejor hasta el final y siento que se puede, creo que se puede’”, le dijo a este medio.
Los Benavides son los únicos hermanos en haber ganado en motos ya que Kevin lo consiguió en 2021 (Honda) y 2023 (KTM). Otros hermanos argentinos hicieron historia como los Patronelli, Marcos (2010, 2013 y 2016) y Alejandro (2011 y 2012), en cuatriciclos.
Juan Manuel Fangio decía que “las carreras se terminan cuando se baja la bandera a cuadros”. La definición de esta carrera es un fiel reflejo de aquella máxima del Chueco ya que Brabec tenía todo para ganar y un golpe de escena inesperado en el que también el menor de los hermanos Benavides hizo su mérito para conseguirlo.
El piloto argentino de 30 años venía de protagonizar una polémica con Brabec, quien decidió “jugar a las escondidas” y perder tiempo a propósito en la etapa previa para verse beneficiado en el arranque de la posterior. El inicio de la última etapa marcaba que el norteamericano de 34 años tenía a su favor el contexto para los últimos kilómetros. Una carrera que comenzó hace 14 días, que contó con 13 etapas, recorrió más de 8 mil kilómetros y tuvo más de 49 horas de acción cronometrada, lo veía a Brabec desembarcar con 3 minutos y 20 segundos de diferencia a su favor. Pero se terminó dando vuelta en los últimos metros por un error y le dio a Benavides la victoria más ajustada de todos los tiempos del exigente Rally Dakar por apenas 2 segundos.
Luciano Benavides por primera vez corrió el Rally Dakar sin Kevin, que ahora compite en la categoría Challenger (prototipos de vehículos UTV). Llegó más fortalecido en lo mental y siempre creyó en lo que podía rendir arriba y debajo de la moto. Dejó de estar a la sombra de su hermano y ahora brilla con luz propia.


