
El vértigo es una de las sensaciones más desconcertantes que puede experimentar una persona. A menudo se percibe como un súbito giro del entorno o una pérdida de equilibrio que impide desenvolverse con normalidad, generando inquietud y confusión.
Este síntoma afecta a personas de todas las edades y puede tener múltiples orígenes, desde alteraciones en el oído interno hasta enfermedades neurológicas. Su aparición no solo altera la rutina cotidiana, sino que también puede indicar la presencia de condiciones médicas subyacentes que requieren atención.
Frente a esta situación, especialistas de Cleveland Clinic insisten en la importancia de entender que el vértigo no es una enfermedad, sino un síntoma cuya causa debe ser identificada con precisión. Solo así es posible aplicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones asociadas a la automedicación o al manejo incorrecto del problema.
El vértigo como señal de alerta
Los expertos enfatizan que el vértigo debe interpretarse como un aviso de un problema subyacente. Solicitar ayuda médica resulta indispensable, tanto para descartar cuadros graves como para evitar que remedios inadecuados generen consecuencias negativas. Insistir en que el vértigo es un síntoma permite que las personas no resten importancia a su aparición.
En casos leves y siempre bajo supervisión médica, existen alternativas para aliviar el vértigo en el hogar. Una de las opciones recomendadas para el vértigo posicional paroxístico benigno es la maniobra de Epley.

Este procedimiento implica una secuencia de movimientos de cabeza y cuerpo que reposicionan las otoconias, los cristales del oído interno. Realizar la maniobra de Epley con supervisión profesional resulta esencial, ya que “realizarla incorrectamente puede empeorarlo”, advirtió Julie Honaker audióloga y directora de la Clínica de Trastornos Vestibulares en Cleveland Clinic.
En personas diagnosticadas con enfermedad de Ménière, los especialistas sugieren una dieta baja en sodio. Cleveland Clinic recomienda limitar el consumo de sal a 1.500 miligramos diarios, equivalente a tres cuartos de cucharadita.
Si este ajuste resulta complicado, consultar a un profesional evita desequilibrios. La fisioterapia, particularmente mediante la terapia de rehabilitación vestibular, ofrece estrategias personalizadas para manejar episodios de vértigo y mejorar el equilibrio. Según Honaker, la fisioterapia contribuye a recuperar la estabilidad en quienes padecen estas afecciones.
Hábitos saludables y prevención
Adoptar hábitos de vida saludables favorece la prevención del vértigo. Dormir bien, mantener una hidratación adecuada, practicar ejercicios de equilibrio y realizar chequeos médicos periódicos, fortalecen el sistema vestibular.
Sin radares, ni comunicación por radio, el sistema de equilibrio se debilita si no se utiliza. “En lo que respecta al sistema de equilibrio, si no se usa, se pierde”, destacó Honaker. Cuidar la salud general puede reducir la aparición del vértigo y mejorar la calidad de vida.

La protección auditiva es fundamental. La exposición a ruidos intensos puede provocar daños irreversibles en las células del oído interno y comprometer el equilibrio.
Cleveland Clinic recomienda ajustar el volumen de la televisión o música, realizar pausas al usar auriculares, emplear tapones en eventos ruidosos y utilizar protección auditiva en entornos laborales con alto nivel sonoro. Evitar ambientes peligrosos se convierte en un factor clave para la prevención.
Cuándo buscar atención médica inmediata
Algunos síntomas requieren atención médica urgente. Si el vértigo aparece de manera súbita e intensa, y se acompaña de pérdida auditiva repentina, caída facial, debilidad, torpeza, habla poco clara, hipo persistente, dolor intenso de cabeza o cuello, o dificultad para tragar, es imprescindible acudir sin demora a un centro de salud.

Ante un episodio, los especialistas de Cleveland Clinic recomiendan registrar detalles relevantes: momento de inicio de los síntomas, frecuencia y situaciones desencadenantes. Esta información permite al profesional derivar al paciente a un audiólogo vestibular para precisar la causa y definir la mejor estrategia terapéutica.
Dada la amplia variedad de orígenes posibles, actuar sin un diagnóstico adecuado puede empeorar el cuadro. Contar con la orientación de un experto facilita un tratamiento adaptado a la causa real y previene complicaciones.

