Desde este viernes 16 de enero, Prime Video suma a su catálogo una propuesta argentina que ya despertó interés tanto en salas nacionales como en festivales internacionales. Se trata de Verano Trippin, la película protagonizada por Miranda de la Serna y Zoe Hochbaum, dirigida por Morena Fernández Quinteros y con la participación especial de Lali Espósito. Una historia de amistad que trascendió la pantalla y busca reflejar los dramas, los sueños y las traiciones que marcan esa etapa clave de la vida llamada adolescencia.
A lo largo de 70 minutos, la película producida por OrcaFilms condensa el pulso de una juventud inquieta, la tensión de un thriller y la potencia de una amistad que se pone a prueba en el paisaje de la Patagonia. Su llegada a la plataforma marca un nuevo paso en el recorrido de un filme que ya tuvo su estreno en cines argentinos y participó en dos de los festivales más reconocidos de Europa: San Sebastián y Sitges.
La trama sigue a Lena y Toni, dos amigas inseparables que atraviesan un verano en la Patagonia que se presume iniciático. Ambas sueñan con escapar de la rutina de su pequeño pueblo y conocer nuevos mundos. Ese impulso inicial, teñido de entusiasmo y rebeldía, pronto deriva en una aventura que se transforma en espiral de peligro y traición, poniendo a prueba la confianza y la inocencia.

El filme recurre a elementos del género policial y el coming of age para narrar, desde una óptica actual, los desafíos de una generación expuesta a estímulos constantes y tentaciones peligrosas. El guion, escrito por la directora junto a Juan Cavoti, apuesta a un ritmo intenso y diálogos donde el humor ácido convive con la tensión.
En una entrevista con Teleshow, Miranda de la Serna y Zoe Hochbaum revelaron la intensidad y autenticidad de la relación, tanto dentro como fuera del set, casi una película en sí misma. Las actrices destacaron que la dinámica entre sus personajes fue alimentada por una confianza construida desde los primeros ensayos, aunque no se conocían hasta el momento de empezar a trabajar. “El guion nos pedía ir a fondo con el vínculo, y nosotras nos entregamos a esa intensidad”, explicó Hochbaum. “Había escenas que parecían tan reales que por momentos nos olvidábamos de que estábamos actuando.”
Para De la Serna, el desafío fue sostener esa energía a lo largo de jornadas de rodaje exigentes en el sur del país: “En Bariloche hacía mucho frío, pero había una conexión que nos ayudaba a pasar cualquier dificultad. Nos apoyábamos constantemente, sobre todo en las escenas más emocionales.” Esta complicidad, según ambas, se tradujo en una amistad perdurable fuera del set: “Terminamos el rodaje y seguimos siendo amigas. Nos acompañamos en otros proyectos y en la vida cotidiana, algo que no suele pasar siempre”, cuenta Zoe.

Para terminar de explicar esta simbiosis delante y detrás de las cámaras, vale un mínimo alerta spoiler sobre una escena clave, en la que ambas debían enfrentarse en una discusión: “Esa jornada fue muy fuerte. Terminamos abrazadas, llorando, porque sentíamos que habíamos atravesado algo juntas. Lo que se ve en pantalla es genuino”, reflejó la protagonista.
El equipo de dirección, liderado por Morena Fernández Quinteros, promovió la libertad creativa y confió en la intuición de las protagonistas: “Morena nos dio espacio para probar, para equivocarnos, para sorprendernos. Eso hizo que todo fluyera de manera orgánica”, destacó Hochbaum. En palabras de la directora, el objetivo era captar la espontaneidad: “No quería que nada sonara forzado. Por eso las dejé improvisar en algunos diálogos y sumar experiencias propias.”
Entre las sorpresas del elenco destaca la presencia de Lali Espósito, quien interpreta a un personaje clave en la segunda mitad del filme, una narcotraficante tan atractiva como peligrosa. La participación de la estrella pop, íntima amiga de Fernández Quinteros, suma intensidad a la historia y aporta un giro inesperado en la trama.

“Trabajar con Lali fue un lujo. Ella entendió perfectamente el tono y se sumó con mucha generosidad”, afirma Hochbaum. Para De la Serna, el impacto fue inmediato: “Desde la primera escena que compartimos, se notaba que aportaba algo distinto, una fuerza que contagió a todo el equipo”.
Mimetizadas con sus Lena y Toni de la ficción, las actrices también compartieron anécdotas sobre los momentos fuera de cámara. “En Montevideo nos alojamos todas juntas, como si fuéramos un grupo de amigas reales. Cocinábamos, salíamos a caminar, y eso fortaleció el vínculo. Después, al filmar, todo se sentía más fácil”, señaló De la Serna. En la sucesión de anécdotas aparece una tormenta inesperada, que se metió sin pedir permiso en la historia: “Tuvimos que reescribir una escena porque el clima cambió de golpe. La directora nos propuso improvisar, y ese material quedó en la película. Fue un desafío y una sorpresa”, reveló Hochbaum.
La ópera prima de Morena Fernández Quinteros, no casualmente nacida en San Carlos de Bariloche, recorrió un camino poco habitual para una producción independiente. Tras su paso por cines nacionales, el filme fue seleccionado para el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en el País Vasco, y el Festival de Sitges, en Cataluña, ambos dedicados a propuestas de vanguardia y géneros como el thriller y el fantástico.

“Fue impresionante ver la recepción del público en San Sebastián, donde la historia conectó con espectadores muy distintos a los que imaginábamos al escribirla”, contó Hochbaum, también productora de la película. “En Sitges, la energía era otra: la gente iba buscando algo distinto, y la película generó muchas preguntas sobre cómo filmamos en esos paisajes tan extremos”, comparó.
La selección en estos festivales puso en el centro de la escena a un equipo joven y a una directora que debuta con una mirada propia sobre la adolescencia. El reconocimiento internacional impulsó el interés de plataformas, y la llegada a Prime Video para toda Latinoamérica amplifica la visibilidad de la producción argentina, demostrando el buen momento que atraviesa la industria cinematográfica en la cartelera regional.

