Desde comienzos de los 2000, el K-Pop dejó de ser solo un género musical para convertirse en un fenómeno cultural y generacional que desborda fronteras y define identidades. En Argentina, la pasión por la música surcoreana adquirió un sello propio: ruidosa, creativa, emocional y tan intensa como la hinchada de fútbol más fiel. Ese fervor alcanzó un nuevo pico esta semana, con el anuncio oficial de que BTS, el grupo más influyente y exitoso del género, incluirá a nuestro país en su esperada gira mundial de 2026.
El martes 13 de enero, la productora de la banda confirmó la noticia que millones de seguidores argentinos venían esperando desde hace años. La llegada de BTS a Argentina, programada para el 23 y 24 de octubre, disparó una ola de reacciones en redes sociales y se transformó en tendencia en cuestión de minutos: los hashtags #BTSTour2026 y #BTSComeback2026 coparon X entre tantos otros vinculados al grupo, y la emoción se multiplicó en videos, memes, imágenes con merchandising, reuniones improvisadas y hasta promesas de “hipotecar la casa” para conseguir una entrada.
El anuncio llegó justo antes del comeback global de BTS, previsto para el 20 de marzo, cuando el septeto lanzará su quinto álbum de estudio, por ahora titulado BTS The 5th Album, con 14 canciones nuevas. La gira marca el reencuentro del grupo completo tras cuatro años de ausencia: RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook pausaron sus carreras en 2022 para cumplir con el servicio militar obligatorio en Corea del Sur. Para los fans latinoamericanos, el regreso es histórico: BTS no se presentaba como grupo completo en la región desde el 2019, ofreció dos conciertos en São Paulo como parte de la gira Love Yourself: Speak Yourself
En suelo argentino, será la primera vez de la banda, con la salvedad de la recordada visita de Kim Seokjin en 2022, cuando subió al escenario del Estadio Monumental durante la serie de conciertos de Coldplay para interpretar “The Astronaut” antes de su ingreso al ejército.

El impacto en el fandom argentino fue inmediato y contundente. Las ARMY, como se conoce a la comunidad de fans de BTS, expresaron su alegría y ansiedad en cada rincón de las redes. “No puedo creer que llegó el día”; “Me siento en un sueño”; “Se nos dio hermanas, este va a ser un gran año”; “Me voy preparando para hipotecar la casa”; “Soy Army desde 2016. No puedo creer el tiempo que pasó y van a venir acá”; “Acabo de despertar y sigo sin poder creer que viene BTS”; “Nunca perdí las esperanzas”, fueron solo algunas de las frases que marcaron tendencia y dejaron claro que el fenómeno K-Pop tiene en Argentina uno de sus bastiones más fieles y entusiastas.
Durante este tiempo de espera, y a medida que aumentaban los rumores sobre el inicio de la gira, las fanáticas del grupo no tardaron en organizar juntadas y celebraciones en el Obelisco, así como en otros espacios icónicos como el Barrio Chino de Belgrano, donde el K-Pop se vive como un ritual colectivo. Los videos de reacción, las fotos con photocards y la creatividad en la decoración de eventos mostraron la identidad única del fan argentino, que combina ingenio y devoción en cada gesto.

La gira de BTS será un acontecimiento sin precedentes. El grupo llega a la Argentina como uno de los artistas más escuchados del planeta, con récords de reproducciones, ventas y premios en la industria discográfica global. La productora local DF Entertainment ya habilitó un formulario en sus redes sociales para que los fans se inscriban y sean los primeros en enterarse de las novedades sobre la venta de tickets. Desde BigHit Music, el sello coreano de la banda, mantienen bajo reserva los importes de las entradas y el recinto exacto donde se realizarán los shows, aunque se espera que la demanda supere cualquier antecedente en el país.
La expectativa crece en paralelo a la ansiedad: los seguidores monitorean minuto a minuto los canales oficiales para conocer métodos de pago, posibles preventas y la fecha exacta en que comenzará la comercialización de entradas. Por ahora, la única certeza es que las fechas del 23 y 24 de octubre quedarán marcadas en la historia de la música en vivo en Argentina.

El arribo de BTS es también la culminación de un camino que el K-Pop viene recorriendo en nuestro país desde hace más de una década. SUPER JUNIOR fue pionero en 2013 y regresó en 2018. 4MINUTE hizo vibrar a los fans en 2015. En 2017 fue el turno de K.A.R.D., y un año después, MONSTA X y GOT7 dejaron su marca. Incluso surgieron iniciativas locales como K4OS, un grupo de chicas argentinas que reinterpretó el género con la misma entrega y energía que caracteriza a los artistas coreanos.
El K-Pop, con su fusión de pop, rock, hip hop, R&B y electrónica, sus visuales pensados al milímetro y coreografías de precisión extrema, es mucho más que música: es pertenencia y cultura global. En Argentina, esa cultura tiene otro pulso, otra intensidad. Cada comeback, cada anuncio, cada show se vive como una fiesta colectiva. Y cuando las fans expresan su emoción tanto de manera virtual como en la vía pública, queda claro que en estas tierras el fanatismo no se mide, se siente.

Con la llegada de BTS y el fervor que despierta en la región, queda demostrado una vez más que el K-Pop en Argentina no es moda pasajera ni fenómeno importado. Es una pasión genuina que creció, se consolidó y, en 2026, vivirá sus noches más esperadas. Porque acá, cuando el K-Pop llama, la respuesta es siempre la misma: se vive con el corazón.

