
El presidente estadounidense Donald Trump instó el martes a los manifestantes iraníes a continuar protestando y “tomar el control” de las instituciones del régimen, en un mensaje publicado en Truth Social que intensifica el respaldo de Washington al movimiento de oposición que ha sacudido a Irán durante dos semanas.
“Patriotas iraníes, SIGAN PROTESTANDO – ¡¡¡TOMEN EL CONTROL DE SUS INSTITUCIONES!!!”, escribió Trump en mayúsculas.

Trump advirtió que quienes participan en la represión enfrentarán consecuencias severas. “Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un gran precio”, afirmó el presidente, quien anunció además que ha cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes “hasta que cese el asesinato sin sentido de manifestantes”.
“LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO. ¡¡¡MIGA!!!”, concluyó Trump, utilizando las siglas en inglés de “Hacer a Irán grande otra vez”, en un eco de su eslogan de campaña “Make America Great Again”.
El mensaje se produce después de que un funcionario iraní reconociera el martes cerca de 2.000 muertos en las protestas, la primera vez que las autoridades admiten el elevado número de víctimas mortales tras dos semanas de intensa represión. La cifra oficial contrasta con el recuento de 648 muertos verificados por organizaciones de derechos humanos, que advierten que el número real podría superar las 6.000 víctimas.

La Casa Blanca había dicho previamente que Trump “no tiene temor” a atacar militarmente a Irán pero que, de momento, está dando prioridad a la diplomacia. El canciller iraní, Abás Araqchi, respondió que Teherán está “preparado para cualquier eventualidad” y advirtió que las amenazas estadounidenses son “incompatibles” con el diálogo.
Trump ya había anunciado el lunes la imposición de un arancel del 25% a cualquier país que mantenga comercio con Irán, una medida que afectaría a economías como China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak. Beijing respondió que “protegerá decididamente sus legítimos derechos e intereses” y consideró que “no hay ganadores en una guerra arancelaria”.

Los disturbios, desencadenados por la grave situación económica, se han convertido en el mayor desafío al régimen teocrático desde la revolución de 1979. Las protestas comenzaron dirigidas contra el aumento del costo de vida, pero con el paso de los días se han transformado en un movimiento contra el sistema clerical que ha gobernado Irán desde hace más de cuatro décadas.
Las autoridades iraníes mantienen bloqueado el internet desde el 8 de enero, aunque el martes se restableció parcialmente la conexión telefónica internacional. Más de 10.000 personas han sido detenidas, y funcionarios judiciales anunciaron que procesarán manifestantes con cargos capitales de “moharebeh”, que literalmente significa “hacer la guerra contra Dios” y puede conllevar la pena de muerte.
La presión internacional continúa intensificándose. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que Bruselas propondría “rápidamente” nuevas sanciones, mientras España convocó al embajador iraní para expresar su “enérgica repulsa”. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “horrorizado” por la violencia.

