El recorrido que llevó al actor Diego Mesaglio a este punto de esperanza, comenzó en su propia casa y le cambió la vida. “Puse la botellita de alcohol mal ubicada en la repisa del baño y se patinó. Cuando se cayó para un lado, la agarré y salió el chorro que me entró justo en el ojo”, recordó Mesaglio hace años con Infobae. El incidente con alcohol etílico marcó el inicio de una larga serie de complicaciones y la pérdida del ojo izquierdo.
Hoy, el ex actor de Chiquititas, Rebelde Way y Graduados, recibió una llamada del Hospital de Clínicas que torció el rumbo de más de nueve años de espera. Le confirmaron que una córnea estaba disponible para finalmente realizar la esperada operación en su ojo izquierdo, dañado por un accidente doméstico en 2014, que le produjo la pérdida de visión. La noticia, compartida en el programa Modo Zapping, que conducen Dany Martins y Caro Ibarra en el stream de la TV Pública, y generó conmoción inmediata tanto en el actor, entre otros éxitos, como en su entorno.
“Me llamaron y dijeron: Hola, ¿Mesaglio Diego? Sí, tenemos tu córnea. No, terrible. Es como cuando te llaman Mercado Libre, escuchame, vos pediste unas vans”, relató Mesaglio en Modo Zapping, mostrando su sorpresa y emoción. La naturalidad con la que fue informado contrastaba con la trascendencia personal del momento: “¿Sabés que estás hablando con una persona que hace nueve años está esperando este llamado?”, le dijo a su interlocutor.

Tras el accidente, el proceso médico que sufrió Mesaglio fue difícil y doloroso. “Voy a una clínica, me hacen los supuestos primeros auxilios pero no me lavan bien, casi ni me lavan y me dan anestesia para tomar cuando me duela. Entre el alcohol que quedó adentro y el exceso de anestesia hicieron que se queme la córnea, que se debilite todo el ojo”, explicó el actor. “Para ponerle un título, fue mala praxis”, sentenció.
Las consecuencias fueron inmediatas y profundas en su vida y su carrera. “En ese momento venía trabajando, estaba haciendo una serie que a su vez era para una película. De la noche a la mañana tuve que dejar de hacer todo, absolutamente todo, y pasé a ser dependiente de todo el mundo: de mi familia, de mi viejo que me lleve, que me traiga, no pude manejar durante un año y medio”, relató Mesaglio. Añadió el impacto emocional: “Me cuesta aceptarme cuando me miro al espejo”.
Durante el proceso, Mesaglio enfrentó dolor, agotamiento y episodios de depresión. “Sentía un dolor continuo, todo un ardor y dolor en el ojo. Llegué a estar mucho tiempo sin dormir, días, por el dolor. Durante cuatro meses, cada quince minutos tenía que ponerme una gota, durante las veinticuatro horas”, narró el actor. También notó obstáculos en lo profesional: “Me han dicho cada cosa… Como por ejemplo: ‘¿Che, no laburás más?’; ‘No’; ‘Y… sí, con el ojo así, ¿quién te va a querer en la tele?’”.

El apoyo llegó de su entorno más cercano. “Amigos. Y el factor principal: mi mamá, mi papá, mis dos hermanas y mi sobrina. Por una cosa o por otra nunca llegué a la ayuda profesional, pero sé que es necesaria…”, confesó Mesaglio a Infobae. Subrayó la importancia de la fortaleza mental: “Entré en un pozo depresivo gigante donde ni siquiera quería ver a mi familia”.
La llamada del Hospital de Clínicas representa un punto de inflexión, tanto médico como humano. “La última vez que recibí una llamada del Hospital de Clínicas, fijate la desesperación, veo que en el dice: Hospital de Clínicas, córnea. Dejé el teléfono y salgo corriendo. No me preguntes para qué. O sea, me bajé del auto y salí corriendo”, relató Mesaglio, todavía asombrado.
El actor sostiene que este proceso le enseñó a replantearse el ritmo de vida y a aceptar las circunstancias que escapan a su control. “Fue un accidente, pero acá yo no tuve nada que ver, hice todo lo que tenía que hacer: me pasó lo del ojo, fui a una clínica y tengo que bancarme todo esto, pero nada…”, expresó.
En los momentos más desafiantes, una determinación constante lo impulsó a seguir: avanzar, aun cuando la adversidad parecía imponerse, ha dado inicio a una nueva etapa en su vida.

