
Los pequeños olvidos son naturales con la edad. Pero cuando estos pequeños lapsus de memoria ocurren con más frecuencia podrían ser un signo de que algo más grave está sucediendo en el cerebro, según los expertos.
De acuerdo a la Cleveland Clinic, cuando se piensa en el deterioro cognitivo, la pérdida de memoria suele ser el síntoma más común que viene a la mente. Pero olvidar cosas o personas es solo una señal.
“Para algunas personas, comunicarse, sentirse confusas o tener dificultades para realizar las tareas cotidianas son obstáculos mayores. Es importante comprender que su cerebro es único, lo que significa que su experiencia puede ser completamente diferente a la de otra persona», afirmó la entidad.
Un deterioro en la salud cognitiva puede manifestarse de manera repentina, explicó Ben Parris, profesor de cognición y neurociencia cognitiva en la Facultad de Psicología de la Universidad de Bournemouth, Reino Unido.

“Quizás notes que te cuesta más mantener conversaciones, recordar números de teléfono y realizar tareas cotidianas como ir de compras. Esto se debe a que el lóbulo frontal empieza a desgastarse, algo que nos ocurre a todos con la edad, aunque a un ritmo diferente”, describió en una entrevista con el diario The Telegraph.
Esta región cerebral, ubicada justo detrás de la frente, alberga funciones ejecutivas esenciales: la capacidad de planificar, organizar, concentrarse e interactuar con el entorno. Aunque la demencia acelera este proceso, no son equivalentes, señaló el profesor.
Según Parris, el lóbulo frontal puede mantenerse en buen estado en personas mayores de 60 años. Detectar el momento en que comienza a encogerse es clave para tomar medidas y ralentizar el deterioro.
¿Deterioro cognitivo o demencia

Según el portal oficial del gobierno federal de EEUU sobre Alzheimer, el deterioro cognitivo leve es una afección que hace que las personas tengan más problemas de memoria o alteraciones en el pensamiento que lo normal para alguien de su edad.
“Los síntomas de esta afección no son tan graves como los de la enfermedad de Alzheimer o alguna de las demencias relacionadas. Por lo general, las personas con deterioro cognitivo leve pueden cuidarse a sí mismas y realizar sus actividades diarias normales“.
En cambio, la demencia es un término general que abarca una variedad de afecciones neurológicas que afectan al cerebro y que empeoran con el tiempo. Es la pérdida de la capacidad de pensar, recordar y razonar a niveles tales que afectan la vida y las actividades diarias. Algunas personas con demencia no pueden controlar sus emociones y otras conductas, y su personalidad puede cambiar.
El doctor Norberto Raschella, jefe de Neurología del Hospital Austral, describió en una nota reciente a Infobae: “La demencia es el concepto general de las enfermedades que afectan la cognición. El Alzheimer es la demencia más frecuente y suele comenzar con trastornos en la memoria inmediata o reciente”.

A la demencia “se la define como un proceso crónico, irreversible, que provoca trastornos de las funciones intelectuales, sobre todo memoria más visopercepción, lenguaje, abstracción, cálculo, planificación y que provoca un deterioro en la vida personal, laboral y social, por lo general de causas neurológicas”, detalló.
Entre las demencias se encuentran la enfermedad de Alzheimer, la demencia frontotemporal, la demencia con cuerpos de Lewy, la demencia mixta y la vascular.
Si bien el Alzheimer es la demencia más conocida y representa la mayoría de los casos, existen al menos 200 tipos diferentes de esta enfermedad, cada uno con sus propios síntomas, causas y tratamientos.
Cinco señales de alerta

El doctor Parris describió los siguientes signos a los que se debe prestar atención:
1. Dificultad para realizar varias tareas a la vez. Uno de los primeros signos es la incapacidad para alternar entre tareas, como cocinar y conversar al mismo tiempo, ejemplificó. “Se pierde la agudeza que antes tenías. Las tareas se mezclan, no logras concentrarte y te lleva un tiempo adaptarte. Esto indica un problema con la flexibilidad cognitiva, que es la capacidad de alternar entre diferentes tareas y mantener la concentración”, indicó el profesor.
2. Omisión de palabras en las oraciones. Confundir o saltarse palabras de manera frecuente, más allá del cansancio ocasional, puede evidenciar un problema en la inhibición de respuesta, función asociada al lóbulo frontal. “Es una habilidad necesaria para la concentración y para bloquear información irrelevante”.
3. Mezcla de palabras relacionadas. Sustituir palabras por otras similares, como decir “cuchara” en vez de “tenedor”, refleja dificultades en la inhibición de la respuesta. Cuando el deterioro avanza, la distancia entre la palabra deseada y la mencionada puede aumentar, lo que ayuda a determinar la gravedad del problema. “La frecuencia con la que esto ocurre y la distancia de la palabra que se pretende decir pueden utilizarse para determinar la gravedad del deterioro cognitivo”, señaló el experto.

4. Olvidos recurrentes al realizar tareas cotidianas. Olvidar la billetera al salir de compras es una señal de fallos en la memoria de trabajo, responsable de retener y manipular información. Estos lapsos son más frecuentes con la edad y el desgaste de los lóbulos frontales. Si se presentan de forma ocasional, no suelen ser motivo de alarma, pero el aumento de su frecuencia requiere atención médica, ya que podría tratarse de una manifestación temprana de demencia.
5. Desorientación al buscar objetos. Dificultades para recordar lo que se necesita comprar o para encontrar productos en la casa o una tienda reflejan problemas en la memoria a corto plazo y la memoria espacial. Las personas afectadas pueden recorrer varias veces los mismos pasillos siguiendo trayectorias ilógicas. Un estudio demostró que quienes padecen deterioro cognitivo tienden a realizar recorridos desordenados al realizar compras, lo que evidencia la pérdida de organización mental.
“Si está experimentando alguno de estos síntomas y está afectando significativamente su capacidad para continuar con su vida normal, o ha notado que están empeorando, le recomendaría que visite a su médico de cabecera”, aconsejó Parris.

La preocupación de familiares por la salud cognitiva también debe considerarse, incluso si la persona no es consciente del problema, ya que la anosognosia (falta de conciencia sobre el propio deterioro) es frecuente.
“Si bien estos síntomas podrían ser un signo de deterioro cognitivo o demencia, también podrían estar causados por un derrame cerebral o un tumor. Cuanto antes consulte a su médico de cabecera, más fácil será el tratamiento», indicó Parris.
El médico puede remitir al paciente a la clínica de neuropsicología para realizar una serie de pruebas de memoria, como la prueba de Stroop y la prueba de Corsi, y le harán una resonancia magnética para detectar encogimiento del lóbulo frontal, que indicaría demencia, o lesiones que podrían indicar un accidente cerebrovascular», especificó el profesor.
Cómo proteger la salud cognitiva

Estar activo, comer mejor, perder peso, no fumar, mantener una presión arterial saludable, controlar el colesterol y reducir el azúcar en la sangre son los siete hábitos saludables que ayudan a reducir el riesgo de demencia, según una investigación publicada en Neurology, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.
Por su parte, Parris destacó que no hay secretos para mantener la salud cognitiva. “Hasta donde sabemos, las recomendaciones son las mismas que para mantener la salud física”, afirmó y brindó las siguientes:
- Seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio. Una alimentación rica en verduras de hoja verde, pescado, frutos secos y bayas aporta nutrientes como folato y ácidos grasos omega-3, asociados con un menor deterioro cognitivo. El entrenamiento con pesas dos veces por semana se relaciona con una menor contracción cerebral y un mejor rendimiento en pruebas de memoria, mientras que el ejercicio cardiovascular favorece el flujo sanguíneo y la formación de nuevas neuronas, detalló el profesor.

- Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol. “Siempre recomiendo reducir el consumo de alcohol (y solo lo bebo unas pocas veces al año), ya que las investigaciones han demostrado que causa contracción en partes del cerebro importantes para la memoria y un peor rendimiento en pruebas cognitivas. También recomendaría dejar de beber alcohol estando solo, ya que se cree que los únicos beneficios que se obtienen al beber son si te permite socializar”, dio Parris.
- Ejercitar la mente a diario. “Es posible que el deterioro del lóbulo frontal se reduzca, o se acelere, debido a la falta de uso, y desafiar al cerebro se ha relacionado con un retraso en el deterioro cognitivo”, dijo Parris. Aprender nuevas habilidades, leer, resolver cálculos mentalmente o enfrentarse a rompecabezas contribuye a mantener el cerebro activo y joven.
- Socializar y pasar tiempo en la naturaleza. La interacción social fortalece las capacidades cognitivas, mientras que la exposición a entornos naturales se asocia con una mejor memoria de trabajo.

