
Una mañana de noviembre de 2024 el sector agropecuario amaneció conmocionado: el empresario Gustavo Basso, de 66 años, había muerto en un accidente de tránsito. Era un hombre reconocido para el agro por ser el propietario de un escritorio rural en Florida (en el centro de Uruguay) y por ser uno de los dos fundadores de Conexión Ganadera, un fondo que se dedicaba a captar ahorro privado para comprar ganado y a cambio pagaba una renta fija.
Con el paso de las semanas, la conmoción que generó la noticia se convirtió en sorpresa. Basso en realidad se había suicidado al chocar de forma voluntaria contra una maquinaria vial. Lo hizo pocas semanas antes de que se supiera que su empresa no tenía dinero para pagar a los clientes que habían confiado en ellos. Con el paso de las semanas se sabría que Conexión Ganadera tenía un rojo de USD 230 millones.
El principal socio de Basso en Conexión Ganadera era Pablo Carrasco. Las esposas de ambos también tenían acciones: Daniela Cabral es la viuda de Basso y Ana Iewdiukow es la pareja de Carrasco.

Cuando la crisis estalló, llovieron las denuncias de parte de clientes que querían recuperar su dinero. También denuncias penales, que derivaron en una investigación que tiene a los tres socios imputados: Carrasco e Iewdiukow están en la cárcel a la espera de un juicio por estafa y lavado de activos; Cabral tiene prisión domiciliaria tras ser imputada por estafa.
El argumento de los imputados para desligarse de la maniobra es que desconocían lo que estaba haciendo Basso. Iewdiukow lo dijo explícitamente: “Después de que se suicidó nuestro socio empecé a meterme en los números de la empresa. Yo antes no me metía. Cuando hice estos números me enteré de la estafa que recibimos mi marido y yo de Gustavo Basso”.

Pero una serie de correos electrónicos divulgados en esta semana muestran que estaban al tanto de que la empresa estaba en crisis.
Una confesión: “Estoy desesperada”
Tres semanas antes del suicidio de Basso, Iewdiukow le escribió un mail hablando sobre la situación de Conexión Ganadera y de las restricciones que habían comenzado a vivir. Esto se daba en un contexto en el que otros fondos ganaderos –el Grupo Larrarte y República Ganadera– ya estaban en crisis y había un efecto dominó en el mercado, con clientes que corrían a retirar su dinero.
La Diaria publicó algunos de estos correos.
La socia y actual imputada pidió en el mensaje una opinión sobre la posibilidad de concretar un viaje familiar para ver a su hija, Guadalupe. Se mail se dirige a la casilla de Basso, pero en el texto le habla a la pareja.

“Bueno, primero creo que vamos a salir… con fe y juntos… El motivo del mail es contarles que dado todo lo que pasa suspendimos la misión a Asia que era apuestas de carne, pero tenemos una ida a ver a Guadalupe que Baltasar se une unos días y nos parece que debemos ir. Igual no es borrarnos del mundo, pero cancelar es preocuparlos y eso estaba planeado desde mayo. Es del 14 al 22, pero no queremos decir. En la oficina decimos que no estamos… pero queremos saber qué les parece, queremos estar hombro a hombro. Eso ya se pagó, no es gastar, es ir, pero yo en lo personal quiero compartirlo y saber qué opinan”, le escribió.
Basso le contestó que ellos habían suspendido un viaje, pero que igualmente le parecía bien que fueran.
Cinco días antes de la muerte de Basso hubo otro correo electrónico en el que la mujer expresó su preocupación por el endeudamiento de Conexión Ganadera como de Hernandarias XIII, una firma vinculada al fondo que era la tomadora de ganado.

“Ya no tengo más recursos y debo de todo. Estoy desesperada porque me llaman y no puedo decir nada. De Conexión Ganadera son aproximadamente 70.000 dólares, dos meses de caja que fui usando de lo que me deposita, pero debo mucho de conexión, proveedores”, dice en otro fragmento.
En otro mensaje pide vender los campos de forma urgente.
“Ojalá todo mejore y podamos afrontar todo y vender la empresa”, deseó en otro mensaje que envió.
Otros mails de Cabral y Iewdiukow muestran que los cuatro socios sabían de la situación de la empresa.

Uno de los mensajes, consignado por El Observador, muestra la desesperación de Cabral: “Hola Ana.. nosotros acá haciendo frente a todo este aluvión de pagos y cancelaciones (…) de verdad muy angustiados, sacando dinero de GBNR [Gustavo Basso Negocios Rurales] que también tengo que reponerlo para pagar los remates y lo diario contando cada eso hoy también DGI [el fisco uruguayo] hay que vender más o no sé que hacer!!!”.
Detalló que el dinero que le ingresaba en un día daba “ni cerca” para hacer frente a las obligaciones.
Pero cuando declararon ante Fiscalía tanto Cabral como Iewdiukow expresaron que el único que sabía lo que estaba pasando con la empresa era Basso.
En México, el Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono (SAPTEL) ofrece atención telefónica las 24 horas del día en el número: 0155 5259-8121. En los Estados Unidos se puede marcar al +1-888-628-9454.
En el Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires atienden a cualquier persona en crisis en las líneas gratuitas 135 desde Buenos Aires y GBA o al (54-11) 5275-1135 las 24 horas del día. Está también el Centro de Atención al Familiar del suicida (CAFS): Tel. (011) 4758-2554 ([email protected] – www.familiardesuicida.com.ar).
En Estados Unidos, existe la Red Nacional de Prevención del Suicidio para pedir ayuda; puedes llamar al 1-888-628-9454 o al 1-800-273-8255, la línea del Servicio Nacional de Prevención del Suicidio, para hablar con alguien que te brindará apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los siete días de la semana. Los CDC también recomiendan sus propias políticas, programas y prácticas de prevención.
En Uruguay, la línea de atención al suicidio es el 0800 07 67 y el * 0767

