
A dos semanas del lamentable episodio que sufrió Angelina, la nena de 12 años que fue herida en la cabeza por una bala perdida durante la madrugada de Navidad en Villa Sarmiento, fuentes del caso confirmaron a Infobae que la menor recibió el alta médica en las últimas horas.
Mientras tanto, la fiscal Valeria Courtade, titular de la UFI N°3 de Morón y a cargo de la investigación, espera los resultados de las pericias para determinar la trayectoria del proyectil que impactó a la niña, dato que podría ser determinante para dar con el presunto autor del disparo.
El incidente ocurrió en los primeros minutos del 25 de diciembre sobre la calle Pedro Castelli al 300, entre Segurola y Madero, en la localidad moronense de Villa Sarmiento, a pocos metros del Acceso Oeste. Angelina había salido a la vereda de su casa junto a sus familiares para ver los fuegos artificiales, y de un momento a otro, cayó desplomada.
“Yo la verdad que no estaba en ese momento en la casa de mis cuñados. Nos cuentan que salieron 12.03. Todos los años hacemos lo mismo, salimos a ver por el puente de la autopista. Eran 12 primitos, chiquitos, que estaban al lado de ella”, relató una tía de la menor a la prensa.
Y continuó la reconstrucción de la escena: “Ahí, ella se cayó para atrás y empezó a decir que le quemaba la cabeza. Pensaron que podía ser un cohete o algo de fuego. Cuando la levantaron, vieron sangre y ella se desvaneció“.
De inmediato, el padre de Angelina la alzó y la llevó en auto de urgencia al hospital San Juan de Dios, en Ramos Mejía, desde donde fue trasladada al sanatorio La Trinidad con una herida sangrante en la cabeza.
El proyectil impactó en la fosa posterior del cráneo de la víctima y no tiene orificio de salida. No se pudo extraer y continúa alojado en la zona.

Mientras tanto, personal de la Policía Científica secuestró más vainas servidas en dos casas cercanas al domicilio de la chica. Al menos 10 personas denunciaron haber visto caer balas perdidas en Nochebuena por la zona.
De acuerdo a información obtenida por este medio, dos de esos proyectiles recolectados provienen de una misma arma, según el análisis de los rastros balísticos, y otros dos corresponden a una segunda arma.
Para tratar de confirmar si el proyectil que permanece alojado en la cabeza de la nena coincide con alguno de los secuestrados, la fiscalía solicitó que a la víctima le hicieran una tomografía.
Los resultados del estudio se analizaron con tecnología de alta resolución y arrojaron dos posibles tipos: calibre .9 o .38, que tienen casi las mismas dimensiones.
El primero suele tener un diámetro de bala 0,355 pulgadas y una longitud de 1,169, mientras que el segundo de 0,356 por 1,280. El 38 es apenas más largo.
“La principal diferencia entre ambos es que el 38 se usa en revólveres y el 9 mm en pistolas semiautomáticas. El primero suele ser más suave y fácil de manejar, mientras que el segundo es más potente y permite disparar más balas sin recargar. Es común en armas de defensa personal”, explicó una fuente a este medio.
Más allá de estas pistas, saber con qué tipo de arma fue disparada la bala no será sencillo. “Como ella todavía tiene la bala en la cabeza, va a ser difícil poder hacer el cotejo. Pero vamos a hacer todo lo que se tenga que hacer para llegar al autor o autores”, dicen los investigadores.
Personal de Gendarmería Nacional encabeza las pericias ordenadas por la fiscalía.

