La patada de kung fu que estremeció al fútbol de Indonesia y culminó con la sanción más dura del deporte

Una infracción que estremeció al fútbol de Indonesia culminó esta semana con la sanción más dura del deporte: Muhammad Hilmi Gimnastiar, mediocampista del PS Putrajaya Pasuruan, recibió una suspensión de por vida y una multa de 2.500.000 rupias (unos 27.800 dólares) tras propinar una patada en el pecho a un rival en la cuarta división local. La acción, que resultó en la hospitalización del jugador agredido, ha generado un debate sobre la violencia en el deporte y la respuesta disciplinaria de las autoridades.

Horas después del episodio, el club Putra Jaya Pasuruan anunció la rescisión del contrato de Gimnastiar y emitió una disculpa pública dirigida al equipo afectado, Perseta 1970 Tulungagung, en la que lamentó “las acciones de sus jugadores”. El propio presidente del comité disciplinario de la Asociación de Fútbol de Java Oriental, Samiadji Makin Rahmat, justificó la resolución afirmando: “Las acciones del jugador no solo violaron el espíritu deportivo, sino que también pusieron en peligro la vida de otros jugadores, por lo que corresponde un castigo severo”.

La agresión ocurrió alrededor del minuto 71, con el marcador 4-0 a favor de Perseta 1970 Tulungagung. De acuerdo con lo registrado en la transmisión en vivo por el canal oficial de la liga, Gimnastiar se desentendió del balón y lanzó una patada de “kung fu” directamente al pecho de Firman Nugraha, quien cayó al suelo y debió ser retirado en camilla para recibir atención médica. El árbitro mostró la tarjeta roja de inmediato.

El futbolista agredido fue trasladado a un hospital, donde los médicos constataron lesiones sin riesgo vital, aunque fue necesario el suministro de oxígeno y atención intensiva. Horas después, informó T13, el comité disciplinario emitió un comunicado oficial para fundamentar la sanción: la suspensión perpetua busca no solo disuadir a Gimnastiar, sino también advertir al resto de los jugadores sobre la inadmisibilidad de semejantes acciones.

Los comunicados luego de la tremenda patada de kung fu en Indonesia

Gimnastiar, nacido el 15 de marzo de 2005 en Pasuruan y número 23 del equipo, no había presentado antecedentes previos de violencia. El partido concluyó con un contundente 7-2 a favor de Perseta 1970 Tulungagung, aunque el resultado quedó eclipsado por el incidente y su rápida difusión en redes sociales.

La sanción mereció amplio respaldo desde los órganos rectores del fútbol en Indonesia, que subrayaron su decisión de “enseñar a otros futbolistas a no cometer actos similares”, según dejó constancia el Comité Judicial y Técnico en su comunicado. La reacción inmediata del club, el repudio popular y la contundencia del castigo se convirtieron en referente para la disciplina y la seguridad en el fútbol amateur de la región.

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