
Nombres de peso, contratos largos y cifras exorbitantes llevaron a Boca Juniors a tener un importante número fijo anual en lo que respecta a salarios. El Xeneize acumuló muchos elementos en el último tiempo y la política de Juan Román Riquelme de no cortar vínculos antes de lo debido hizo que el club tuviera erogaciones importantes mes a mes. Sin embargo, en este último tramo se inició una purga que evidentemente aflojó su cinturón. Y es que en Brandsen 805 se están ahorrando alrededor de 7 millones de dólares anuales.
Vale la pena aclarar que la entidad de la Ribera sostiene una economía saneada que cuenta con la base de ingresos dividida entre la masa societaria (plenos y adherentes), derechos de televisión, sponsors y publicidades, más venta de futbolistas. No obstante, la directiva boquense consideró que los números de sueldos estaban por encima de la línea con respecto a los resultados deportivos o que, en su defecto, podrían ser mejor distribuidos con otros jugadores dentro del plantel profesional.

El año pasado, Boca decidió rescindir el contrato de Marcos Rojo, quien mantuvo una charla mano a mano con Miguel Ángel Russo durante el Mundial de Clubes. El por entonces entrenador le aclaró que iba a correr desde atrás en su consideración y le enseñó la puerta de salida. El defensor que no quedó del todo conforme con la explicación y manejo del DT, según manifestó públicamente, firmó en Racing de Avellaneda y rápidamente se acopló a su nuevo club cuando le quedaban seis meses de vínculo.
Un caso similar se dio con Sergio Romero, que había sido frizado hacía tiempo luego de aquel episodio violento en el que se enfrentó con un plateísta tras la derrota en un superclásico en la Bombonera. Chiquito casi no volvió a atajar, pero percibía uno de los salarios más importantes del plantel. Su contrato vencía el 31 de diciembre de 2025, pero unos meses antes recibió el llamado de Argentinos Juniors y rescindió con Boca para firmar en el Bicho de La Paternal, que había sufrido la baja del Ruso Diego Rodríguez. Hoy el ex arquero de la selección argentina está libre.
Aunque todavía el equipo de Claudio Úbeda estaba en competencia, ya era sabido que tres futbolistas no iban a continuar en 2026. Son los casos de Frank Fabra, Cristian Lema e Ignacio Miramón, que ya se desvincularon de Boca y también ayudaron a aflojar las cuentas.
Por bastante diferencia, el defensor colombiano que estuvo una década en el Xeneize era el que más dinero percibía de este trío. A la espera de confirmar su llegada a un nuevo equipo, el lateral izquierdo de 34 años había decidido permanecer en La Boca a pesar de que en los anteriores mercados había recibido sondeos de clubes de la MLS y también de su país.

En tanto, a Miramón no le renovaron el préstamo de 18 meses que se había firmado con Lille de Francia, dueño de su pase, ni tampoco hicieron uso de su opción de compra. El mediocampista de 22 años volvió a su club de origen, Gimnasia La Plata, que lo contrató en condición de cedido. Vale aclarar, dentro de esta nómina de “jugadores difíciles de mantener” era uno de los que menos cobraba.
Idéntico caso es el de Lema, que no juega oficialmente desde octubre de 2024 cuando Fernando Gago era entrenador. Una lesión lo sacó de las canchas y fue separado del plantel junto a Esteban Rolón cuando Russo se hizo cargo del equipo. Aunque recibió ofertas en el mercado de junio, se entrenó en soledad y optó por mantener el que seguro haya sido uno de los contratos más altos que firmó a lo largo de su trayectoria. Hoy quedó libre y busca club: suena en Colón de Santa Fe, de la Primera Nacional.
El último contrato importante del que Boca se deshizo en las últimas horas fue el de Luis Advíncula. El peruano solicitó la rescisión para volver a su país por motivos familiares y, aunque el Xeneize no embolsará una suma determinada de dinero por su pase, sí aliviará su economía con un salario que superaba el millón de dólares, que puede ser considerado muy alto para un futbolista que terminó el 2025 siendo suplente. En paralelo, el club le renovó el contrato a un Ander Herrera que sufrió una ostensible rebaja respecto al montó que embolsó el año pasado, situación que redondeó en 7 millones de dólares anuales la capacidad de ahorro de la institución pensando en nuevas inversiones.

