
“Una señora psoriasis”. De este modo, Miriam Lanzoni anunció en sus redes sociales que tiene esta enfermedad autoinmune que afecta la piel y puede manifestarse en brotes que alteran el bienestar físico y emocional.
Afecta a entre el 2% y el 3% de la población argentina, según datos del Hospital de Clínicas. Esta condición se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas, escamosas y, en ocasiones, irritadas, que pueden presentarse en diferentes partes del cuerpo y tienen un profundo impacto en la calidad de vida.
Lanzoni mostró imágenes de los brotes y relató el efecto que tuvo la enfermedad sobre su autoestima y su vida profesional.
Cuáles son las manifestaciones y causas de la psoriasis
Según explicó Andrés Politi, médico dermatólogo y coordinador de la Campaña Nacional de Prevención de Cáncer de Piel de la Sociedad Argentina de Dermatología, en diálogo con Infobae: “La psoriasis es una enfermedad inflamatoria con base poligénica. Es decir, no es una genética directa, pero en general, quienes tienen psoriasis suelen tener familiares con psoriasis. La causa es desconocida, pero hay factores que lo empeoran que son el estrés emocional, y, particularmente en la población pediátrica, la concomitancia con infecciones. Hay algunos medicamentos que pueden disparar o mejor dicho empeorar la psoriasis”.
Se manifiesta principalmente a través de placas o manchas rojas y escamosas en la piel, acompañadas de picazón y sensación de ardor. Según la descripción de la Mayo Clinic, esta afección suele presentarse en codos, rodillas, tronco y cuero cabelludo, aunque también puede afectar otras zonas como palmas, plantas de los pies y uñas.

Existen diferentes tipos de psoriasis, entre ellos la psoriasis en placas, la psoriasis en gotas, la inversa, la pustulosa y la eritrodérmica, cada una con particularidades en la forma y el sitio de aparición de las lesiones.
Desde el portal de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), Medline Plus, explican que la enfermedad no es contagiosa y puede aparecer a cualquier edad, aunque lo más frecuente es que surja entre los 10 y los 35 años. La causa se atribuye a una alteración del sistema inmunológico que acelera el proceso de renovación celular, lo que provoca una acumulación de células muertas en la superficie de la piel. La predisposición genética y factores ambientales, como infecciones, lesiones cutáneas, estrés y ciertos medicamentos, influyen en el desarrollo y evolución de la enfermedad.
Impacto físico y emocional de la psoriasis
La psoriasis no solo impacta en la salud física, sino que también afecta la vida emocional y social de quienes la padecen. De acuerdo con una encuesta de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO) realizada a 1.560 personas de Argentina y España con esta condición, el 75% de los pacientes consultados afirmó que en algún momento ocultó su piel o evitó vínculos por miedo al rechazo. El relevamiento también reveló que el 41,5% de los pacientes argentinos experimentó niveles moderados o severos de ansiedad generalizada, y el 40,4% reportó afectación en la autoestima, cifras superiores a las registradas en el país europeo.
Miriam Lanzoni relató en su cuenta de Instagram las dificultades que enfrentó durante los brotes: “Por momentos me costaba mirarme, meses enteros de tratamientos, de no poder creer que mi piel se viera así, había días que me levantaba y estaba con más lesiones que piel sana, me dolía mirarme así, noches interminables sin dormir por la picazón, por tener que dormir envuelta en film, suspender proyectos de trabajo porque no había cómo disimular todo mi cuerpo y mi rostro así, y porque era impensado hacerlo con esto como parte mía”.

El estudio de AEPSO destacó que el 82,8% de los pacientes argentinos sintió que la enfermedad condicionó la manera de verse a sí mismos. Además, el 81,2% modificó actividades cotidianas debido a la piel y cerca del 40% reconoció que la psoriasis influyó en decisiones personales y profesionales, como estudiar, cambiar de trabajo o mudarse.
La consulta médica ante los primeros indicios resulta fundamental, ya que un diagnóstico precoz posibilita iniciar un tratamiento adecuado y reducir el riesgo de complicaciones. El retraso en la detección puede favorecer el daño articular y la progresión de la enfermedad, por lo que el trabajo conjunto entre profesionales de la salud y pacientes es clave para sostener una vida activa y sin restricciones.
Politi hizo hincapié en los efectos que tiene la salud mental sobre la afección: “El estrés y la angustia pueden actuar como disparador de psoriasis. Algo más interesante también, que es algo de los últimos años, es que la psoriasis está dentro de un paquete grande de enfermedades que son todas enfermedades inflamatorias”.
Y agregó: “Hace muchos años se decía que era más común que la gente con psoriasis tuviera infarto, tuviera hígado graso, obesidad, depresión. En algún momento trataba uno de hacer la flechita, ya sea que porque tiene psoriasis, tiene depresión o a la inversa. Hoy se lo llama comorbilidades, es decir, que sin saber muy bien cómo va la flechita para un lado o para el otro, son cosas que vienen en conjunto”.
Diagnóstico, tratamiento y abordaje integral

El diagnóstico de la psoriasis suele realizarse mediante el examen clínico de la piel, el cuero cabelludo y las uñas, y en ocasiones requiere una biopsia para descartar otras enfermedades. La Mayo Clinic indica que los tratamientos buscan detener la proliferación acelerada de las células de la piel y controlar los síntomas. Las opciones incluyen terapias tópicas (como cremas y ungüentos con corticoides), fototerapia y medicamentos sistémicos.
La actriz relató que pasó “noches interminables sin dormir por la picazón, por tener que dormir envuelta en film”. Esto, según Politi, podría deberse a “una práctica habitual en los dermatólogos que, cuando querés utilizar un medicamento a través de una crema y temés que no se pueda absorber bien, envolvés con film plástico para mejorar la penetración de los medicamentos. Eso es algo que se usa en psoriasis, en eccema tópico y en distintas enfermedades, que colocás una crema con corticoides y lo que se llama tratamiento oclusivo, que es eso de ponerle el film plástico, aumenta por siete la potencia de los corticoides”.
Los tratamientos biológicos enfocados en bloquear la interleuquina 23, una proteína que participa en los procesos inflamatorios del organismo, alcanzaron tasas de aclaramiento de la piel superiores al 90% en determinados casos. El uso de estas terapias innovadoras posibilitó que muchas personas con psoriasis lograran la remisión y el aclaramiento sostenido de las lesiones, lo que favorece una mejor calidad de vida.
“Hoy, afortunadamente, contamos con un arsenal enorme para tratar psoriasis. En los últimos veinte años los avances más importantes son para las psoriasis severas. Para las psoriasis leves se usan tratamientos con cremas que tienen corticoides o derivados de la vitamina D. Para psoriasis un poco más extensas, pero no severas, hay una alternativa que disponemos los dermatólogos que es la fototerapia. Se trata de exponerse a una especie de cama solar, pero que emite radiación ultravioleta A o B según el caso, en dosis muy ajustadas por tiempos reducidos. Y esto es porque la gente con psoriasis mejora también bastante al exponerse al sol”, afirmó Politi.

Por otro lado, apuntó que “hay todo un aluvión de medicamentos nuevos derivados de la biotecnología. Todos los que se llaman medicamentos biológicos, que son hoy por hoy mayormente inyectables, son de altísimo costo y esto trae un problema importante en cuanto a la accesibilidad del paciente. Hoy, en un paciente con psoriasis severa, uno puede tener, en general, estándares de mejoría del 90 al 100% cuando históricamente estábamos hablando del 60%. Es decir, hoy, para lo que es la calidad de vida de un paciente con psoriasis, es un antes y un después”.
El acceso oportuno a la consulta y el acompañamiento profesional resultan esenciales para reducir el deterioro acumulativo y las comorbilidades asociadas, como la artritis psoriásica, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Un abordaje integral, que incluya diagnóstico temprano, seguimiento médico y acceso a tratamientos adecuados, constituye la base para mejorar la calidad de vida de quienes viven con psoriasis.

