
Un total de 19.236 incidentes de tránsito movilizaron la atención de emergencias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a lo largo de 2025, según el informe publicado por el Equipo de Comunicación Unificada en Emergencias Sanitarias (ECUES) del SAME. Los datos, recogidos desde el Sistema Integral de Seguridad Pública (SISeP), reflejan una panorámica sistematizada de los riesgos viales, los patrones temporales y la distribución geográfica de este fenómeno urbano.
Los servicios de emergencia asistieron a 22.993 pacientes a raíz de estos incidentes, lo que supone un promedio diario de 63 personas y 1.916 cada mes. Los cuadros clínicos atendidos derivaron fundamentalmente de choques que involucran distinto tipo de vehículos y de atropellamientos, estableciendo una tendencia que, además de dimensionar la carga sobre el sistema sanitario, pone de manifiesto la magnitud de los desafíos para la seguridad vial.

El análisis tipológico identificó a las colisiones entre automóviles y motocicletas como la modalidad más recurrente, con 25,42% del total de incidentes —lo que equivale a 487 al mes o 16 cada día—. A esta categoría le siguen los choques exclusivamente entre automóviles (10,85%), los atropellamientos (9,31%), las colisiones vehiculares sin especificar (8,45%) y las caídas de motociclistas (6,14%). Una forma particular de siniestro, las colisiones múltiples entre automóviles, se situó en sexto lugar, aunque destacó porque en ellas la cifra de pacientes afectados suele incrementarse significativamente, representando un 5,28% del total de casos y unas 3,32 ocurrencias diarias.

La desagregación de los incidentes también permitió dimensionar la magnitud de cada fenómeno según el tipo de vehículo involucrado. Así, el 44,2% (13.998 casos) de los accidentes implicó automóviles, mientras que un 41,6% (13.156 casos) incluyó motocicletas. Los atropellamientos conforman un 14,2% (4.484 casos), estableciendo un patrón cuantitativo que permite orientar políticas públicas y estrategias preventivas.
Los patrones horarios aportaron otra capa de comprensión sobre el funcionamiento de la ciudad. El estudio identifica a los jueves entre las 16 y las 18 como la franja de mayor siniestralidad. Según el equipo técnico de ECUES, “esta distribución puede deberse a características propias de la dinámica poblacional en el mencionado período”, aludiendo a fenómenos como el cierre de la jornada laboral o el aumento de los desplazamientos en esas horas.
La selección geográfica discrimina zonas donde la incidencia es particularmente elevada, brindando material de relevancia para políticas de intervención focalizada. Durante 2025, las comunas 1, 9, 14 y 4 encabezaron la estadística de emergencias viales.
La comuna 1 comprende barrios céntricos como Retiro, Constitución, Monserrat, San Nicolás y Puerto Madero. A su vez, la comuna 9 abarca Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda; la comuna 14 corresponde a Palermo y la comuna 4 integra La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya.
Sobre la base de estos registros, el informe puso a disposición un mapa interactivo de acceso público, desarrollado a partir de las coordenadas geoespaciales de incidentes viales registrados durante todo el año. El recurso digital permite consultar el detalle por radio y calle, facilitando a los usuarios la navegación por capas, la identificación de áreas críticas y el desglose hasta el nivel de intersecciones precisas.
El de este año es el primer informe anual que publica el SAME referido a la cantidad de accidentes de tránsito que debe atender en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.
Durante más de tres décadas, el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) se ha consolidado como un actor fundamental en la gestión de crisis sanitarias en Buenos Aires, enfrentando algunos de los episodios más críticos de la historia reciente de la ciudad. El SAME, dependiente del Ministerio de Salud, ha tenido una participación directa en operaciones de emergencia durante eventos de gran magnitud, como el atentado a la AMIA en 1994, el incendio ocurrido en el boliche Cromañón en 2004, el choque de trenes en las inmediaciones del Planetario en 2010 y la tragedia ferroviaria de la Estación de Once en 2012. Estos incidentes pusieron a prueba la capacidad de respuesta y la estructura operativa del sistema, que fue diseñado para actuar en situaciones de catástrofe y salvamento urbano.
El origen del servicio se remonta a 1883, año en el que la “Asistencia Pública de Buenos Aires” inició su labor como Servicio de Primeros Auxilios. Esta estructura evolucionó en 1969 con la creación del Centro de Información para Emergencias y Catástrofes (CIPEC), constituyendo el antecedente directo del SAME, que formalmente se estableció el 16 de agosto de 1991.
Alberto Crescenti dirige el SAME durante casi 25 años, asumiendo el cargo de Director General en dos períodos: primero entre 1991 y 1996, y posteriormente a partir de 2006.

