
Esta tarde empieza la Copa de la Liga versión 2026. Y con cada nuevo comienzo del fútbol también larga la vida de lo que ocurre en las tribunas. Que siempre tienen sus internas y más cuando se trata de un año mundialista y todos los que aspiran a convertirse en la barra de la Selección deben conquistar, primero, el poder en el paravalanchas de su club. Y si bien hay una idea generalizada que la seguridad en los Estados Unidos será súper rígida y los barras no podrán ingresar al torneo, el año pasado ese control falló y mucho en el Mundial de Clubes tal como demostró Infobae en varias notas sobre la presencia de La Doce y algunos integrantes de Los Borrachos en tierras norteamericanas.
En este contexto, algunas tribunas están en tensión, otras decididamente en guerra y unas pocas viven una paz que nunca se sabe cuándo se puede quebrar. Por eso Infobae hace una recorrida por lo que ocurre en cada barra para estar atento a lo que puede pasar.

Boca y River: los dos equipos más populares atraviesan un panorama distinto. En el caso de La Doce desde que se juntaron para recuperar el poder, Rafael Di Zeo y Mauro Martín viven un matrimonio por conveniencia que varias veces estuvo a punto de quebrarse. La tercera pata de ese trípode de poder es Marcelo Aravena, el famoso Manco de Lomas de Zamora, cuya fuerza de choque es la que está detrás del histórico Rafa. Los tres tienen pasado en prisión y los tres, aunque se miran de recelo, saben que si uno saca los pies del plato la guerra es inminente e imparable. La situación de cada uno es particular. Por un lado, Di Zeo tiene una prohibición de concurrencia a los estadios indefinida impuesta por el Ministerio de Seguridad de la Nación tras un incidente en un viaje de la barra a Córdoba el 30 de abril de 2024 para ver la semifinal de la Copa de la Liga de ese año entre Estudiantes y Boca. Por ese caso, el líder barra firmó una probation en marzo de 2025 con la Justicia de la provincia mediterránea donde por el lapso de dos años y medio debe estar sujeto a tareas comunitarias. En ese acuerdo no se hablaba de derecho de admisión aunque la Justicia lo daba por descontado. Rafa no intentó hasta ahora plantear una cuestión federal sobre el asunto pero probablemente tratará de hacerlo cuando pasen los 30 meses previstos y habrá que ver cómo responde el Ministerio que ya no está a cargo de Patricia Bullrich sino de Alejandra Monteoliva, que era su segunda y por el momento parece seguir fielmente los pasos de su predecesora. En el medio se abrió una grieta interna porque un hombre que llegó a la barra con Mauro y logró tener mucho poder, Javier Godoy, abrió un restaurante con el nombre El Bodegón de La Doce, cuando la marca está registrada por Di Zeo y su pareja. Y si bien por ahora el tema se dirime en el ámbito judicial, nadie descarta que si los números del Bodegón oficial Jugador Número 12 de Puerto Madero decaen por la nueva competencia, todo se traslade al terreno de la violencia.

En el caso de Los Borrachos del Tablón también hay un matrimonio por conveniencia en este caso entre los hermanos Mauro y Leandro Ferreras, que están a cargo del grupo más numeroso de la barra con base en Beccar, y Ariel Calvici, alias el Pato, cuyo poder se asienta más en el trabajo para sindicatos y partidos políticos y conchabando barras para seguridad para los boliches nocturnos del Conurbano bonaerense. Haciendo un trabajo de hormiga, consiguieron el año pasado después de muchísimo tiempo que la dirigencia permitiera el ingreso de algunas de sus banderas características y de un grupo de aproximadamente 200 barras sin derecho de admisión. Pero la paciencia de los líderes está en baja: quieren regresar al Monumental y parece, por el momento, una empresa utópica. El nuevo presidente, Stefano Di Carlo, fue justamente quién cuando trabajaba en la presidencia de D’Onofrio y tras la final frustrada de la Copa Libertadores 2018, cambió el paradigma y optó por sacar a la barra de la cancha. Y aunque muchos hinchas insólitamente reclamen su presencia, no parece que vaya a dar el brazo a torcer salvo un acuerdo con las máximas autoridades de la Seguridad que, tras siete años de prohibición, den una amnistía aceptando una segunda oportunidad.
Independiente y Racing: en Avellaneda la mano viene bastante complicada. Por el lado de Independiente y tras el desafío que el grupo de Pablo Bebote Álvarez hizo a fines del año pasado con promesa de guerra, todo está atado con alambre. Por un lado porque Bebote sigue preso por aquella causa iniciada en noviembre en la previa del partido contra Rosario Central y porque Los Dueños de Avellaneda, como se hace llamar la barra oficial, tiene a sus líderes en derecho de admisión tras los sucesos violentísimos del partido contra la U de Chile por la Copa Sudamericana y en ese ruido interno muchos quisieron coronar y terminó todo mal: Roberto Illescas alias Rober y Héctor Martínez alias Caniche, tres y cuatro de la barra, quisieron cortarse solos y los jefes, Mario Nadalich y Juan Ignacio Leczniki le sacaron tarjeta roja.

Y si bien a los partidos amistosos en Uruguay viajó esta facción, habrá que ver qué ocurre durante la Copa de la Liga. La política, la seguridad y el club siguen bancando a Mario Nadalich, el líder oficial, pero Los Diablos Rojos aún con Bebote preso no se resignan a mirar todo desde fuera. Y reclutaron como nuevo integrante importante a Ricardo Cuello, con parentesco con el delantero de San Lorenzo, y que tuvo mucha preeminencia en un tiempo en la popular de San Telmo. Y si este nuevo grupo se une al de los hermanos David y Emanuel Escubilla, que tienen su base en la zona Sur, y si como algunos preveen también suman a la gente de Rober y Caniche, el conflicto puede escalar a niveles insospechados.

De la vereda de enfrente sigue reinando Leandro Paredes con su grupo Los Pibes de Racing, pero el liderazgo no está exento de riesgos. Si bien tiene la banca de la Policía y de la dirigencia sabe que hay una alianza de sus enemigos que están en ciernes. Se trata de su ex compinche Matías Alfonzo, alias Cara de Paty, junto a la vieja Guardia Imperial que supo conducir Raúl Huevo Escobar y que ahora tiene en un barra llamado Diego Quintana nueva sangre. A ellos se suman Héctor Otero, alias Majin Buu, quién salió de prisión el año pasado y un grupo de hijos y sobrinos de viejos caciques que se hacen llamar La banda del Negro Ramos, por el histórico ya fallecido Andrés Améndola, y da la sensación de que están juntando músculo para ir a la guerra.

San Lorenzo y Huracán: en Boedo reina la paz en la popular y mucho más desde que su líder más potente de este siglo, Cristian Evangelista, alias Sandokán, coronó como vicepresidente de la institución en la comisión directiva de transición hasta las elecciones de mayo. Sando se había retirado de la barra para hacer carrera política hace ya algo más de un lustro y la dejó en manos de su amigo Francisco Rescia, mecánico de autos y especialista en el arte marcial Muay Thai, quien la manejó sin inconvenientes. Ante la nueva realidad, la barra quedó empoderada y sin rivales a la vista, como los que alguna vez estuvieron reunidos bajo el nombre Del Mástil.

Huracán es otro cantar. la guerra desatada entre los hermanos Claudio y Pablo De Respinis que manejan a La José C Paz y el grupo disidente de La Zavaleta y Plaza España al mando de Cristian Gualco y Eric Suárez tuvo varios enfrentamientos a balazos pero más allá de que en el último de ellos el Cone terminó condenado a tres años de prisión en suspenso, es su grupo el que mantiene el poder del Tomás A Ducó. Pero sus rivales piensan ir por todo y tienen el apoyo de la barra oficial de Independiente para ir a la guerra, lo que hace prever capítulos tensos por Parque Patricios.
Vélez y Argentinos: después de mucho tiempo y tras haberse consagrado como la barra más numerosa del Mundial de Qatar, la tribuna de Vélez perdió toda tranquilidad. La jefatura sigue al mando de Jonathan Pereira, hermanastro de Raúl Ciminelli, alias Raulo, jefe del sector Versalles y Villa Luro que tiene como número tres a Cristian Cejas, alias el Castor. Ellos con Diego Richini que trae a la gente de Devoto, el Negro Wilson Báez que maneja a los de Ciudadela y Yamil Méndez, líder de la facción de Merlo, tienen la barra y todos los negocios de la misma, sobre todo los recitales, en un puño. Pero salió de prisión un viejo barra, Adrián Fernández, alias Kiko, y quiso negociar una parte de la generosa recaudación que obtiene La Pandilla de Liniers. Como la respuesta fue negativa, prometió ganarla a los tiros. La situación llegó a tal nivel que este verano La Pandilla que suele hacer pata ancha en la pileta sólo apareció este mes dos veces y no casualmente en ambas oportunidades hubo un móvil policial en la puerta del polideportivo. Y como Kiko hizo circular un video amenazante por las redes sociales, para parar una guerra en el Amalfitani el secretario de seguridad deportiva, Franco Berlín, cortó por lo sano y le aplicó derecho de admisión. Veremos si con eso alcanza para parar el mayor conflicto que se avecina en las barras del ámbito metropolitano. Vélez arranca de local recién la próxima semana.
En el caso de Argentinos Juniors, todo está bajo la conducción del histórico Cabezón Emerson, de relación umbilical con la comisión directiva que maneja el presidente Cristian Malaspina. Desde cuestiones de cancha hasta el microestadio donde se montan los shows, nada se hace sin su participación.

Rosario Central, Newell’s y Unión: ambas barras de los clubes rosarinos transitan por momentos de cambio. Tras el crimen de Andrés Pillín Bracamonte, parecía que la situación en el Canalla se controlaba con la asunción de su nuevo líder, Lautaro Laucha Ghiselli. Pero éste cayó preso en agosto del año pasado por formar parte de la banda delictiva Los Menores, que además están sospechados del crimen de Pillín. Ahí el que quedó al frente pero desde las sombras fue otro miembro de esa banda, Luis el Gordo Palavecino, pero éste cayó a fin de año y es una incógnita quién se parará este sábado al frente de Los Guerreros aunque todo indica que Santino Alvarado, hijo del capo narco Esteban Alvarado, sería quién tiene el poder real.

En Newell’s pasa algo similar. El líder de la popular era Alejandro Vallejos, alias el Zapa, pero cayó por narcotráfico a fines de septiembre. Respondía a los líderes presos Toro Escobar, Pollo Vinardi y Guille Cantero, trípode que deberá ahora poner un nuevo hombre para cuidar de sus negocios en la tribuna leprosa.

En el caso de Unión, la interna de La barra de la bomba sigue vigente. Si bien se mantienen al frente los tres hermanos Galeano, sus rivales de los barrios Alto Verde y Roma buscan desbancarlos. El año pasado hubo varios episodios a balazos y Fabián Galeano salvó su vida de milagro tras ser atacado con siete disparos. Buscó venganza después y terminó preso pero salió con una fianza millonaria y el comienzo del torneo reaviva el temor de la guerra.

Estudiantes y Gimnasia: por la ciudad de La Plata los problemas se dan entre ambas barras y no al interior. En el Pincha siguen mandando Los Leales, con el Gato Adrián Socío e Ivan Tobar a la cabeza. Cuando este último cayó preso un grupo de viejos barras autotitulados Los Legendarios y encabezados por Patricio Arizaga hijo y Daniel Binci quisieron copar la tribuna pero fueron desactivados. Y en el Lobo todo está bajo el mando de Cristian el Volador Camillieri, eterno jefe desde el 2000.

Córdoba, Tucumán y Mendoza: en la Docta, a la que más hay que prestarle atención es a la barra de Instituto, que lleva hace años una interna a tiros entre el grupo de La Cortada y el de Los Capanga que son manejados por las familias Cabanillas y Moyano. Si bien el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, se involucró personalmente y le aplicó derecho de admisión a la cúpula de ambos sectores, la tensión sigue en escena. En Belgrano está firme Lucas Pavón, que proviene del sindicalismo y destronó finalmente al Loco Tito mientras que en La Fiel, la barra de Talleres, no hay más disidencia desde que cayó preso su líder histórico, Darío Cáceres, y fue reemplazado por el dúo Walter Toro Escobar y Cristian Rengo Piscitello.
En Tucumán siempre hay una bomba a punto de estallar en La Inimitable. Manejada por el clan Acevedo desde añares, le salió una competencia con otro clan, los Toro. Por ahora las peleas fueron en los barrios pero nadie sabe si no se trasladarán a la cancha. En la provincia cuyana tanto Los Caudillos del Parque, de Independiente Rivadavia, y La 33 de Gimnasia, están en período de relativa calma.

Del resto de los equipos que juegan el torneo de 30 habrá que poner un ojo en Sarmiento de Junín donde la guerra entre La banda del Cemento referenciada en Juan Lazo y la Del Oeste cuyo líder es el ex boxeador Pablo Pokemon Farías se agarraron a balazos y dejó cuatro heridos, entre ellos el ex campeón latino en la categoría Súper Mediano. Y también en Central Córdoba de Santiago del Estero que tiene una disputa entre la facción oficial que maneja Miguel Ángel Ovejero, alias el Pepo, y el grupo del barrio San Martín que tuvo un enfrentamiento a los tiros.
No parece haber problemas en Lanús, Banfield y Defensa y Justicia por el lado del Sur ni en Tigre y Platense por el lado del Norte y tampoco en Riestra. En Barracas Central sigue siendo el líder Sergio Boti Avalos y quizá haya que poner algo de atención en Mar del Plata, ya que Aldosivi nunca cerró la herida entre la oficial que maneja Luis el Indio Coman y el grupo opositor del barrio Nueva Italia. Y habrá que ver si la codicia por el negocio que se abre al tener su debut en la Primera División genera un quiebre en La Barra del León, como se hacen llamar los violentos de Estudiantes de Río Cuarto.

