Psoriasis: señales, tratamiento y el papel de la alimentación

Psoriasis: señales, tratamiento y el papel de la alimentación

La psoriasis es una enfermedad autoinmune crónica que puede afectar la calidad de vida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La psoriasis es una de las enfermedades de la piel más frecuentes y puede afectar mucho más que el aspecto cutáneo: también influye en la comodidad, sueño, confianza y calidad de vida. Reconocer las señales iniciales, saber cuándo consultar y adoptar ciertos hábitos de alimentación y estilo de vida puede ayudar a manejar los síntomas.

Qué es la psoriasis y cómo afecta la vida diaria

La psoriasis es una enfermedad autoinmune crónica. Eso significa que el sistema inmunitario ataca por error células u órganos sanos en lugar de defender al organismo de amenazas externas, como virus o bacterias.

La detección temprana de señales ayuda a mejorar el manejo de los síntomas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La National Psoriasis Foundation (NPF), una de las organizaciones médicas líderes en Estados Unidos, indica que la psoriasis afecta a aproximadamente el 2-3 % de la población mundial y subraya la importancia de una atención multidisciplinaria para su manejo integral.

Además, la NPF destaca que la enfermedad no solo incrementa el riesgo de padecer artritis psoriásica, sino también de desarrollar patologías metabólicas y cardiovasculares, por lo que recomienda la evaluación periódica de estos factores de riesgo en las personas diagnosticadas.

Reconocimiento de los síntomas y factores de riesgo

Las placas pueden variar según el tono de piel y la zona del cuerpo afectada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autora del texto en EatingWell, Kellie Blake, dietista registrada, señala además su experiencia personal con la psoriasis y la artritis psoriásica. Desde esa perspectiva, plantea que la alimentación y el estilo de vida pueden ser un apoyo del tratamiento médico, junto con la detección temprana de señales y desencadenantes.

Aunque es una enfermedad común, a veces puede confundirse con otros problemas de la piel. La dermatóloga Maria Robinson explicó que “para la mayoría de las personas, la primera señal de psoriasis es una erupción simétrica, gruesa, escamosa y con picazón”.

La especialista precisó que, en tonos de piel más claros, las placas suelen verse rosadas o rojas y estar cubiertas por escamas blancas. En pieles más oscuras, pueden ser marrones, violáceas o blancas, con escamas grises. La psoriasis aparece con más frecuencia en codos, rodillas, cuero cabelludo y parte baja de la espalda. También puede afectar cualquier zona del cuerpo, incluidas las uñas y los genitales.

La evaluación médica permite diferenciar la psoriasis de otros problemas cutáneos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre esos casos, Robinson advirtió que muchas personas dudan en mencionarlos durante la consulta. “Esas zonas son igual de tratables, aunque la gente puede mostrarse reacia a comentarlas (a su profesional de la salud)”, indicó. Otras señales incluyen descamación en el cuero cabelludo, hoyuelos o cambios de color en las uñas y piel agrietada o con sangrado. También puede haber picazón, dolor o sensación de ardor.

La especialista agregó que la psoriasis tiene un componente genético. Tener antecedentes familiares aumenta el riesgo, al igual que ciertas infecciones, como la faringitis estreptocócica, además de la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Otros factores que pueden contribuir a su aparición, como el estrés crónico, las lesiones cutáneas y algunos medicamentos. Mientras se busca orientación médica, se señala que alcanzar y mantener un peso saludable, seguir un patrón de alimentación antiinflamatorio y atender factores de riesgo metabólico puede ayudar a reducir la inflamación sistémica y favorecer la salud de la piel.

El control de factores de riesgo metabólico acompaña el abordaje integral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alimentación, manejo de peso y su impacto en la psoriasis

La dietista Lora Jody afirmó que, aunque muchas veces hace falta un plan nutricional individualizado, “una alimentación antiinflamatoria, como la dieta mediterránea, es la que cuenta con más pruebas de beneficio para mejorar la psoriasis”.

Un metaanálisis publicado en 2022 por la revista JAMA Dermatology revisó ensayos clínicos sobre la relación entre dieta y psoriasis. Los resultados señalaron que las intervenciones dietéticas centradas en la reducción de peso y en patrones alimentarios antiinflamatorios, como la dieta mediterránea, se asociaron con una mejoría significativa en la severidad de los síntomas cutáneos.

Registrar alimentos y síntomas ayuda a identificar posibles desencadenantes personales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores concluyeron que modificaciones sostenidas en el estilo de vida, supervisadas por profesionales, pueden contribuir al control clínico y a una mejor calidad de vida en personas con psoriasis.

Jody también recomienda limitar o evitar el alcohol. Según explicó, las investigaciones han vinculado de forma consistente su consumo con un mayor riesgo de desarrollar psoriasis y con brotes más frecuentes en quienes ya la padecen.

Cuándo consultar y recomendaciones prácticas

La reducción de peso puede asociarse con mejoras en la severidad de los brotes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si los síntomas en la piel persisten, empeoran o interfieren con la vida diaria, o si aparecen cambios en las uñas o dolor articular, conviene consultar con un profesional de la salud. Robinson señaló que el tratamiento temprano puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones como artritis psoriásica, enfermedad cardiovascular, diabetes y depresión.

Recibir el diagnóstico puede generar alivio, dudas o incertidumbre sobre los siguientes pasos. Como la inflamación crónica impulsa una parte central de los síntomas, la alimentación aparece como un punto de partida para reducir esa carga inflamatoria. No existe una única pauta alimentaria para la psoriasis. Aun así, algunas personas con formas leves notan mejoría tras hacer cambios en su forma de comer.

La recomendación general es construir las comidas alrededor de:

  • Frutas y verduras
  • Pescados grasos ricos en omega-3
  • Aceite de oliva
  • Frutos secos
  • Semillas
  • Hierbas y especias

A la vez, conviene limitar los ultraprocesados, los carbohidratos refinados, los azúcares añadidos y el alcohol.

Los cambios pequeños y sostenibles fortalecen el bienestar en el largo plazo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro eje es el control de la glucosa en sangre, ya que sus desequilibrios pueden aumentar vías inflamatorias relacionadas con la psoriasis. Entre las medidas propuestas figuran incluir proteínas y fibra en cada comida, reducir bebidas azucaradas y postres con azúcares añadidos, elegir cereales integrales y mantener horarios regulares de comida.

Algunas personas detectan que ciertos alimentos empeoran sus síntomas. La dietista de Estados Unidos, Shivani Sharma recomienda llevar durante varias semanas un registro de alimentos y síntomas para buscar patrones.

Sharma contó el caso de una paciente que observó una mejoría clara tras identificar el maíz y los productos elaborados con ese ingrediente como desencadenantes. También apunta que trabajar con un dietista registrado con formación especializada puede ayudar a determinar si algún alimento contribuye a los síntomas.

Una alimentación basada en frutas, verduras, grasas saludables y alimentos ricos en fibra se integra como apoyo para reducir la carga inflamatoria y sostener hábitos que favorecen el control de los síntomas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Salud intestinal y cambios sostenibles

La salud intestinal ocupa otro lugar en estas recomendaciones. El intestino participa en la digestión, la inmunidad, el metabolismo y la regulación de la inflamación.

Para cuidarlo, propone consumir una variedad de alimentos de origen vegetal, priorizar opciones ricas en fibra como frambuesas, brócoli y guisantes verdes, e incorporar fermentados como yogur, kéfir y chucrut. También aconseja sumar alimentos prebióticos, como cebolla, ajo, avena y legumbres, mantener una buena hidratación y reducir ultraprocesados, azúcar añadido y alcohol.

Los cambios pequeños y sostenibles pueden sentar una base más sólida para la salud a largo plazo y el manejo de los síntomas.

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