El impacto real del sexo en el rendimiento deportivo

El impacto real del sexo en el rendimiento deportivo

El mito que vincula sexo y rendimiento deportivo persiste en la percepción común, aunque sus beneficios superan los posibles perjuicios (Imagen ilustrativa Infobae)

Sabemos que los mitos tienen más incidencia en la población general que el conocimiento científico, y uno de ellos es que el sexo y el rendimiento deportivo no se llevan bien.

El motivo de esta creencia radica en la idea de que la disminución de energía posterior al orgasmo no contribuye a la disponibilidad energética necesaria para la actividad deportiva. Sin embargo, diversos estudios científicos han demostrado que existen más beneficios que prejuicios en este aspecto. Se sabe (New England of Medicine) que el acto sexual quema entre 85 y 100 calorías, por lo que el gasto de energía es mínimo.

Beneficios físicos y emocionales de la actividad sexual

La actividad sexual eleva la síntesis de endorfina y dopamina, dos sustancias vinculadas con el bienestar y la motivación (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ejercicio aeróbico y el sexual aumenta el flujo sanguíneo a los tejidos, dilata los vasos sanguíneos en general (incluyendo la vascularización del pene y del clítoris), disminuye el colesterol malo (LDL) e incrementa el bueno (HDL), baja la glucemia y protege del hígado graso (esteatosis). Además, eleva la síntesis de endorfinas y dopamina, sustancias que generan sensación de bienestar y motivación para repetir la actividad.

Estos aportes a la salud física se suman a los del ejercicio en general y el sexual, que también mejora la autoimagen. Esto no solo ocurre porque nos vemos mejor, sino porque sentimos que nos cuidamos y nos valoramos. El impacto sobre la estima repercute en la cognición y las capacidades ejecutivas, lo que resulta en una mayor apertura al entorno y una capacidad más aguda para la resolución de problemas o contingencias vitales.

El juego previo concentra la atención, aparta preocupaciones, conecta con las sensaciones eróticas y puede prevenir la rutina y problemas sexuales o de pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el ámbito sexual, la integración de un cuerpo activo ayuda a vencer pudores e inhibiciones frente a la pareja.

La sensación de placer después de hacer el amor es diferente a la de un simple revolcón. Si en el ejercicio el cuerpo participa en su totalidad, en una relación sexual intensa, por lo sexual y afectivo, sucede algo similar.

El conocimiento del otro ayuda a relajarse y vencer pudores, el juego previo es más prolongado y el objetivo no es solo la penetración. Este “ejercicio” sexual implica una entrega que no requiere un gasto excesivo de energía física; no porque el juego deje de ser efusivo, sino porque el fin no es la descarga fisiológica, sino la conexión placentera entre los miembros de la pareja. El secreto del encuentro está en romper el mito de que toda relación sexual debe tener a la penetración como meta.

El papel del juego previo y la conexión en pareja

El juego previo es importante por varias razones: concentra la atención y despeja preocupaciones, permite conectar con las sensaciones eróticas, relaja sin perder el tono muscular, y ayuda a descubrir nuevas zonas erógenas. Omitir esta experiencia es perderse lo más valioso de la interacción, lo que puede dar paso a la rutina, el aburrimiento y a problemas sexuales o de pareja.

No hay pruebas de que la actividad sexual favorezca lesiones: enfocar el placer en una o dos posturas genera menos desgaste físico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al hablar de la importancia del juego previo, algunas posiciones sexuales pueden potenciar el rendimiento. Las más utilizadas son la clásica del misionero (mujer abajo, hombre arriba) o la mujer “cabalgando” sobre el hombre. No obstante, la penetración desde atrás en “cucharita” o sentados en la cama, frente a frente, también aportan mucha excitación sin tanto desgaste físico.

En cuanto a las lesiones, no hay evidencia de que la actividad sexual favorezca su aparición. En realidad, no debería provocar vulnerabilidad muscular ni de ligamentos.

En síntesis: potenciar el placer concentrando la acción y optando por una o dos posiciones sexuales puede ser suficiente.

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