
Las lluvias en el norte de Guatemala forzaron la instalación de un puente aéreo para llevar ayuda humanitaria a miles de personas aisladas en Alta Verapaz y Petén, en una emergencia que sigue activa por carreteras anegadas, ríos desbordados y suelos saturados que elevan el riesgo de nuevas crecidas y deslizamientos.
El alcance del impacto quedó reflejado en el balance oficial: hasta el 11 de julio, las autoridades habían evacuado a 11,589 personas y mantenían a 616 en albergues, mientras los daños alcanzaban 236 carreteras, 12 puentes y 18 escuelas, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres.
La Coordinadora para la Reducción de Desastres (Conred) reportó más de 7 mil personas afectadas solo en Alta Verapaz, y la cifra nacional de damnificados ascendió a 23,944 desde el inicio de la temporada de lluvias el 19 de abril. La misma fuente detalló además 5,448 familias afectadas y 4,875 damnificadas.
La respuesta se organizó con participación de autoridades civiles y militares, que recurrieron a helicópteros y otras aeronaves para trasladar víveres, agua potable y medicamentos hacia comunidades a las que ya no se podía llegar por vía terrestre. En Petén, varias localidades siguieron con acceso restringido por carretera, lo que mantuvo la vía aérea como recurso central para la asistencia básica.

La interrupción de caminos obligó a concentrar la ayuda en zonas aisladas
La Conred y el Ejército de Guatemala desplegaron operativos especiales en los departamentos más golpeados, donde la acumulación de agua volvió intransitables los caminos. En municipios como Chahal, Fray Bartolomé de las Casas y San Cristóbal Verapaz, el desbordamiento de ríos obligó a evacuar familias enteras y a resguardar personas en albergues temporales.
El Ministerio de la Defensa movilizó personal de la Sexta Brigada de Infantería “CAJDI” y recursos logísticos para reforzar el traslado de suministros dentro del puente aéreo. La atención también alcanzó al Hospital Nacional de Fray Bartolomé de las Casas, donde aumentó el flujo de pacientes con lesiones asociadas a las condiciones climáticas.
Al respecto, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) informó que el servicio de Emergencia se ha trasladado de manera permanente al Centro de Salud ubicado en el barrio San José la Colonia, de Fray Bartolomé de las Casas.

El Ejército explicó que: “Estas acciones forman parte del trabajo coordinado para apoyar a la población durante la emergencia”.
En Fray Bartolomé de las Casas continuó activa la Alerta Roja, mientras equipos municipales y estatales coordinaron la movilización de ayuda humanitaria. Las autoridades locales pidieron a la población mantenerse informada por canales oficiales y evitar cruces en zonas inundadas.
El riesgo sigue alto por la saturación del suelo y la infraestructura dañada
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) advirtió que áreas como Livingston y El Estor presentan una saturación de suelos superior al 90 %, una condición que incrementa la probabilidad de nuevas crecidas y deslizamientos. La vigilancia también se mantiene sobre sectores vulnerables de la Franja Transversal del Norte y el área del río Polochic.
El puente aéreo aceleró la entrega de alimentos, agua y medicamentos a comunidades aisladas, mientras cuerpos de socorro, bomberos y militares siguieron con labores de rescate y atención médica. La publicación señaló que la infraestructura afectada y las precipitaciones persistentes impiden cerrar la emergencia.
Las líneas de emergencia permanecen habilitadas para reportar incidentes y solicitar asistencia. Dentro del Sistema Conred, las instituciones mantienen el modelo escalonado de preparación, movilización y distribución de ayuda para las familias afectadas.
Con apoyo logístico del Ejército de Guatemala, la Secretaría Ejecutiva de la Conred trasladó insumos hacia las zonas afectadas para que fueran entregados a través de las Coordinadoras Municipales para la Reducción de Desastres. Personal de la Brigada de Infantería de Marina también participó en el descargo de víveres y mantas en el municipio de El Estor, en Izabal.

