
Las gafas con filtro amarillo y rojo ganaron nuevos adeptos en el último tiempo entre quienes buscan proteger la vista frente a las pantallas y mejorar el descanso nocturno.
Detrás del fenómeno, especialistas advierten que el fundamento biológico existe, aunque la evidencia científica sobre sus beneficios es limitada y las recomendaciones se centran en priorizar los hábitos saludables.
¿Qué prometen las gafas con filtro amarillo y rojo?

El auge de los dispositivos electrónicos y la creciente preocupación por la luz azul impulsaron el interés en gafas que aseguran filtrar estos espectros.
Consultada al respecto por Infobae, la médica oftalmóloga y docente en la cátedra de Oftalmología del Hospital de Clínicas de la UBA María Julia Zunino (MP 84.652) explicó que las lentes amarillas “bloquean entre el 90% y el 99% de esa luz azul”, mientras que las rojas “van más allá y bloquean también parte de la luz verde, que también influiría en el proceso”. Esta diferenciación es la base para que algunos productos se posicionen como aliados del sueño y el bienestar visual.
El impacto real de la luz azul

La inquietud por la luz azul no es nueva. Una publicación del Hospital Clinic de Barcelona sostiene que “la cantidad de luz azul que emiten las pantallas es muy inferior a la del sol, por lo que su impacto sobre la salud ocular es mínimo”. La institución subraya que “la intensidad de luz azul emitida por los dispositivos digitales es entre 100 y 1000 veces menor que la del sol”.
Desde la Escuela de Medicina de Harvard, los expertos señalan que la luz azul, aunque beneficiosa durante el día, “parece ser la más perjudicial por la noche”, ya que puede alterar el ritmo circadiano y dificultar el sueño. “La exposición a la luz suprime la secreción de melatonina, una hormona que influye en los ritmos circadianos. Incluso una luz tenue puede interferir con el ritmo circadiano y la secreción de melatonina”, advirtió un informe de la institución.
¿Proporcionan protección efectiva contra la fatiga visual?

Los anteojos con filtro de luz azul prometen aliviar la fatiga visual y la sequedad ocular. Zunino citó un estudio realizado con 186 adultos que usaron estos lentes durante al menos un año, donde “8 de cada 10 notaron alguna mejoría, sobre todo en sequedad ocular y cansancio visual”. Además, mencionó que en el laboratorio “podrían reducir el estrés oxidativo en la retina”.
No obstante, revisiones rigurosas ofrecen otra perspectiva. La revisión de Cochrane, una de las entidades científicas más respetadas, concluyó que los resultados “son poco concluyentes y que faltan estudios más sólidos. Ni siquiera hallaron evidencia de que protejan la retina”. El Colegio de Optometristas del Reino Unido fue más categórico al afirmar que “no hay sustento para afirmar que mejoren la visión, el cansancio ocular o el sueño”.
El Hospital Clinic de Barcelona coincidió en este punto: “Las principales sociedades de oftalmología dejaron claro que no existen evidencias científicas que demuestren que las gafas con filtro amarillo o contra la luz azul protejan la vista o ayuden a prevenir daños oculares”. Un ensayo clínico citado por la institución no halló diferencias entre gafas con filtro y transparentes estándar en la reducción de síntomas de la fatiga ocular digital.
Según corroboró la médica oftalmóloga del Hospital Italiano de Buenos Aires Betty Arteaga (MN 112.049 – MP 332.301) a este medio, “no se demostró nunca que la cantidad de radiación que sale de una computadora pueda producir alguna enfermedad ocular”. Arteaga subrayó que el daño ocular por luz ultravioleta está vinculado a la exposición solar, no a la de pantallas, y que “los síntomas oculares producidos por el uso de la computadora son sólo temporales y se alivian al dejar de usarla”.
Efectos sobre el sueño: ¿moda o herramienta útil?

El debate sobre las gafas de filtro amarillo y rojo se intensifica cuando se analiza su relación con el descanso nocturno. Zunino explicó que la luz azul de dispositivos “frena la producción de melatonina, la hormona que se encarga de regular el sueño”. Al respecto, citó un estudio de la Universidad de Columbia que encontró que “usar lentes ámbar antes de dormir sumó unos 30 minutos extra de sueño y mejoró la calidad reportada por los propios usuarios”. Sin embargo, aclaró que otro análisis más reciente, que midió el sueño de forma objetiva, “no encontró mejoras estadísticamente significativas”.
Según Zunino, “donde parece funcionar mejor es en personas con insomnio, que trabajan por turnos, que tienen jet lag o retraso del ritmo de sueño”. Además, hay evidencia preliminar en episodios de manía bipolar. La especialista concluye que “el fundamento biológico existe, y probarlos no tiene riesgo alguno. Pero, si el problema es insomnio persistente, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio sigue siendo la opción con evidencia más sólida”.
En este punto, Arteaga agregó que “sí puede haber efecto en mejora de parámetros del sueño (especialmente eficiencia, latencia, calidad subjetiva) en subgrupos que tienen alteraciones del sueño o exposición nocturna significativa; pero no está garantizado, y el efecto no es fuerte en población general sin problemas de sueño”.
Sobre la diferencia entre filtros rojos y amarillos, Zunino señaló que es “más una cuestión de marketing que de ciencia. No hay estudios que comparen directamente ambos colores para saber cuál rinde mejor en la práctica”.
Recomendaciones de los especialistas: priorizar hábitos saludables

Frente a la difusión de estos productos, los especialistas insisten en la importancia de los hábitos visuales y de descanso. “Frente a la fatiga visual, se sigue recomendando lo de siempre: pausas frecuentes, parpadear seguido y mantener al día la graduación de los anteojos con un control oftalmológico regular”, sugirió Zunino en declaraciones a Infobae.
Arteaga recomendó “sentarse a una distancia de al menos la longitud del brazo de la pantalla de la computadora. Ubicar la pantalla de manera que la visión se dirija hacia abajo. Reducir el brillo de la pantalla utilizando un filtro de pantalla mate, si fuera necesario. Descansar durante períodos regulares utilizando la regla de 20-20-20: cada 20 minutos, fijar los ojos en algún objeto que se encuentre al menos a 20 pies de distancia y observarlo durante al menos 20 segundos”. También aconsejó utilizar lágrimas artificiales cuando se sienta sequedad y ajustar la luz del espacio de trabajo.
Las sociedades oftalmológicas insisten en no reemplazar el examen médico por el uso de estos gadgets. “Es recomendable que todos se sometan a un examen médico oftalmológico completo anualmente; esto es crítico para poder diagnosticar enfermedades oculares potenciales en sus etapas iniciales”, indicó Arteaga.
Los expertos coinciden en que la mejor prevención sigue siendo cuidar los hábitos visuales: “Limitar el uso de pantallas por la noche, especialmente si se tiene problemas para dormir”, y “exponerse a mucha luz brillante durante el día, lo que mejorará la capacidad para dormir por la noche, así como el estado de ánimo y de alerta durante el día”.
En ciertos casos, las lentes con filtros naranjas o amarillos ayudan a quienes tiene algún tipo de disminución visual, como la periodista de Infobae Cecilia Boufflet, quien contó que desde que le detectaron la enfermedad de Stargardt, una condición genética que compromete la visión central, utiliza anteojos con filtros especiales. Durante mucho tiempo, mantuvo en reserva su diagnóstico. Vivir con Stargardt es “como mirar a través de un colador”, describe. En televisión, reemplazaba sus anteojos naranjas por unos convencionales antes de salir al aire. Un día, decidió consultar a Jorge Lanata si podía presentarse con sus lentes especiales. “Sí, ¿por qué no?”, le respondió él y desde ese entonces los utiliza en todas las situaciones.
¿Vale la pena invertir en gafas con filtro amarillo o rojo?

Al evaluar la relación costo-beneficio, Zunino enfatizó que, “si bien usarlos no hace daño, tampoco hay pruebas firmes de que valga la pena pagar de más”.
Arteaga remarcó que “dormir bien es más efectivo que cualquier filtro de color”, y recomendó priorizar la oscuridad y el descanso real antes que los gadgets de moda.
La discusión científica y clínica actual coincide en que las gafas con filtro amarillo y rojo pueden ofrecer algún alivio en casos puntuales, pero no reemplazan las estrategias clásicas y probadas para proteger la salud ocular y el descanso nocturno.

