Dalma Maradona grabó cinco videos en sus historias de Instagram para hacer un balance de la última audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona en los tribunales de San Isidro. Su blanco principal fue la declaración de su primo Jonathan Espósito, hijo de una de las hermanas del Diez, quien vivió con Diego durante toda la internación domiciliaria en Tigre y fue la última persona que lo vio con vida antes del 25 de noviembre de 2020. “Muy confuso todo, muy trabado todo. Siento que no habló nada”, resumió Dalma al cierre de sus videos.
Espósito declaró por más de tres horas frente a los jueces, el fiscal Cosme Iribarren, y las hijas del futbolista: Dalma, Gianinna, Jana y Verónica Ojeda. Desde el inicio, sus respuestas se limitaron a monosílabos. Los magistrados le pidieron que intentara explayarse. “Me cuesta. Me dicen el mudo porque no hablo”, respondió el testigo, mientras sus primas se tomaban la cabeza. Dalma lo describió así: “Contestaba todas las preguntas: sí, no, no sé, no me acuerdo. En un momento le preguntaron cómo era la casa donde vivía Maradona y dijo: ‘es una casa’”.
Los jueces intervinieron para pedirle que colaborara y que tratara de hacer memoria. Le reprodujeron audios propios de Espósito en los que hablaba con fluidez, sin monosílabos. Nada cambió. “Siguió declarando de la misma manera. Estuvimos desde las diez de la mañana hasta el cuarto intermedio y todo siguió igual”, señaló Dalma.

Uno de los puntos que más le llamó la atención a la hija del Diez fue el rol que su primo desempeñaba en la casa. Cuando le preguntaron si trabajaba para su padre, Espósito confirmó que sí. “Dijo que por supuesto, que él le tenía que dar de comer a sus hijos”, recordó Dalma, y aclaró que esa pregunta no buscaba juzgarlo sino entender qué hacía allí: “No era un familiar que lo iba a visitar, sino que lo de él era un trabajo”. A partir de esa respuesta, sin embargo, el cuadro se volvió más confuso. “No quedó claro si él era el que le daba la medicación, cuándo se la daba y cuándo no, cuándo le pedían que entrara al cuarto de mi papá para despertarlo, cuándo veía alguna situación médica y a quién la reportaba”, enumeró Dalma.
Los audios e intercambios de mensajes entre Espósito y el neurocirujano Leopoldo Luque también fueron parte de la audiencia. Cuando le preguntaron en qué carácter hablaba con él, el sobrino del Diez lo identificó como el médico de cabecera. “Tenían un ida y vuelta muy fluido, la verdad, hablaban mucho entre ellos”, observó Dalma. El 16 de noviembre de 2020, Espósito llamó a Luque porque vio a Diego hinchado. Pero en la sala, esa coherencia se disolvió: “En un momento dijo una cosa, después dijo otra: dijo que lo había visto hinchado, después dijo que lo había visto bien. Todo el tiempo se superponen cosas que dijo y que después no podía afirmar”, señaló Dalma.
Otro momento que Dalma destacó fue el del partido del 30 de octubre, el día del cumpleaños de Diego Maradona. Espósito reconoció que ese día el Diez no estaba bien y que no tendría que haber ido al estadio. Pero la persona que se oponía a que fuera —identificada como Yanina— solo apareció en su relato cuando los fiscales se lo preguntaron en forma directa. “Si no, él hacía de cuenta como que ese día lo vio que estaba más o menos, pero lo llevan igual a la cancha”, dijo Dalma. Y lo enmarcó en el patrón que repitió a lo largo de toda la audiencia: “Le tuvieron que repreguntar cincuenta veces para que dijera realmente cómo fueron las cosas”.

La parte más dolorosa llegó al final. Dalma eligió no explayarse sobre el 25 de noviembre, el día de la muerte de su padre. “Para mí es muy doloroso”, explicó. Pero dejó en claro por qué la declaración de su primo en ese tramo le resultó inexplicable: “Él me miró a los ojos y me dijo: ‘No te preocupes que mientras yo esté acá a tu papá no le va a pasar nada’. Y después, cuando va a declarar y no puede ni siquiera explicar qué pasó ese día, a mí me resulta raro”. Según el propio testimonio de Espósito ante el tribunal, esa mañana nadie entró a la habitación de Diego hasta que él lo hizo junto a Maxi Pomargo. Fue entonces cuando encontró al futbolista con la mano derecha colgando, sin reacción. Los médicos forenses determinaron que Maradona ya llevaba un tiempo muerto.
Dalma cerró sus videos con una aclaración: no fue una declaración hostil, dijo, y nadie podría quejarse de eso. Pero su balance fue categórico: “Mi sensación de su declaración es esa. Muy confuso todo, muy trabado todo. Siento que no habló nada. La sensación de toda la sala fue que no estaba aportando nada”. El juicio tiene ocho imputados, entre ellos Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, acusados de homicidio simple con dolo eventual.

