Un episodio de violencia marcó el final del partido correspondiente a la fecha 21 de La Liga de España entre el Girona y el Espanyol en el estadio RCDE de Barcelona. El arquero argentino Paulo Gazzaniga recibió el impacto de una botella arrojada desde la tribuna local mientras se ejecutaba un penal. El golpe, que llegó en el tiempo adicional, luego de que Vladyslav Vanat anotara desde los doce pasos para el conjunto visitante, elevó la tensión tanto en la cancha como en las gradas, agravando la rivalidad entre ambos clubes catalanes.
La botella, lanzada en medio de una serie de objetos, perdió agua durante el trayecto y no causó lesiones de consideración al arquero del Girona. Sin embargo, Gazzaniga reaccionó con gestos airados hacia el sector de los seguidores del Espanyol, lo que desató una respuesta aún más encendida por parte del público y generó momentos de nerviosismo entre los futbolistas.
El delantero del Espanyol, Kike García, intervino rápidamente y le recriminó a Gazzaniga su actitud, exacerbando el clima hostil. Poco después, el mediocampista Edu Expósito optó por una postura conciliadora y comenzó a levantar las botellas dispersas en el área con el objetivo de reducir la tensión. Esta intervención contribuyó a evitar incidentes mayores.
En la segunda mitad, los incidentes aumentaron. Tras el segundo penal transformado en gol por Vanat, la desesperación de la afición perica se tradujo en lanzamientos múltiples de objetos, mientras el arquero Gazzaniga concentraba toda la atención. Un suplente del Girona, amonestado por provocar con la devolución de un balón, fue blanco de los insultos desde la tribuna. La respuesta del RCDE Stadium ante las provocaciones, según precisa La Vanguardia, fue insuficiente para calmar los ánimos: el mensaje por megafonía, solicitado por el árbitro Galech Apezteguía, no impidió que la tensión culminara en el lanzamiento de la botella contra el arquero visitante.

Desde el cuerpo técnico local, el entrenador Manolo González atribuyó parte de la responsabilidad a la conducta del arquero argentino y manifestó: “Gazzaniga provoca al público con amarilla y no pasa nada”. Luego, agregó: “Si yo provocase al público, ¿qué me va a pasar? Tarjeta roja y a la calle”.
La agresión tuvo como trasfondo una fuerte rivalidad entre las dos instituciones, profundizada por su pertenencia a la región de Cataluña. Durante el encuentro también se registró la presencia en las gradas de Claudio Echeverri, futbolista chaqueño conocido como el Diablito, que próximamente se integrará al Girona y que llegó a préstamo desde el Manchester City tras un fugaz paso por Bayer Leverkusen.
Durante el duelo, la tensión entre las parcialidades de Espanyol y Girona fue intermitente, pero estalló en episodios concretos. Los insultos entre sectores de la tribuna marcaron la pauta de la animadversión que ha crecido desde la llegada del club rojiblanco a la Primera División, en 2017. El penal señalado a El Hilali, que en un primer momento fue detenido por Dmitrovic pero se repitió por orden del árbitro, avivó la indignación de la afición local. Vanat convirtió el segundo lanzamiento, celebrando de forma provocadora ante la hinchada rival, lo que intensificó todavía más el clima adverso.
En el plano deportivo, el resultado dejó al Espanyol en la quinta posición con 34 puntos, mientras que el Girona se ubica noveno con 24.
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