Terremotos en Venezuela: los estudios científicos ya advertían del peligro inminente, según la revista Science

Terremotos en Venezuela: los estudios científicos ya advertían del peligro inminente, según la revista Science

Los trabajos citados por Science señalaban riesgo crítico en las fallas de Boconó y San Sebastián, donde décadas sin liberar energía habían creado condiciones propicias para un terremoto de elevada magnitud

El doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió el norte de Venezuela el miércoles por la tarde, dejó al menos 1.450 muertos y más de 3.000 heridos. La emergencia provocó graves daños, especialmente en el estado de La Guaira, donde el Gobierno declaró el área de desastre y estableció control militar.

La revista Science recopiló y analizó investigaciones que ya advertían sobre el peligro inminente de un gran sismo en la región. El artículo “El doble terremoto de Venezuela sacudió fallas que los científicos habían señalado” detalló la labor de académicos como Franck Audemard, de la Universidad Central de Venezuela y ex miembro de la Fundación Venezolana para la Investigación Sismológica, quien junto a su equipo documentó la acumulación de tensión en la falla de Boconó.

Su estudio, publicado en Tectonics en 2017, advertía que la falta de rupturas desde el devastador terremoto de 1812 había generado condiciones para un evento de magnitud entre 7 y 7,6.

El doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 dejó al menos 1.450 muertos y más de 3.000 heridos en el norte de Venezuela (Foto AP/Matias Delacroix)

Science también recogió las conclusiones de Machel Higgins, geofísico de la Universidad Internacional de Florida, quien advirtió sobre la peligrosidad de la falla de San Sebastián (o zona de falla de Morón).

Los investigadores estimaban que la tensión acumulada allí podría desencadenar un sismo de gran magnitud en cualquier momento.

El equipo de Higgins alertó que esa falla, parcialmente bloqueada desde 1900, presentaba potencial para un evento mayor. El reciente doble terremoto validó estos análisis.

Imágenes satelitales aportadas por la Agencia Espacial Europea y estudiadas por Higgins y sus colegas, mostraron que la ruptura ocurrió principalmente a lo largo de la falla de San Sebastián, con una magnitud superior a la anticipada por los modelos previos.

Según expresó Higgins a Science, “la infraestructura sísmica de Venezuela fue en su momento la más avanzada y densa de la región. Ahora, es deficiente o inexistente”.

Análisis científico: las fallas involucradas y los desafíos técnicos

La superposición de las señales y el deterioro de la infraestructura sísmica en Venezuela obligaron a los científicos a contrastar datos con sismógrafos internacionales (EFE/ Ronald Peña R)

La secuencia sísmica dos rupturas principales, con magnitudes 7,2 y 7,5 y apenas 39 segundos de diferencia entre ambas. El epicentro se ubicó en el norte del país, cerca de la costa caribeña y de zonas densamente pobladas. La proximidad de solo cinco kilómetros entre los dos focos amplificó el alcance de los daños.

La cobertura publicada por Science destaca la relevancia de dos fallas geológicas: la falla de Boconó y la falla de San Sebastián. Estudios previos, recopilados y validados por la revista, evidenciaron que ambas acumulaban tensión desde hace décadas, situando a la región en un riesgo sísmico crítico.

La investigación liderada por Audemard había estimado que la falla de Boconó no se rompía desde el gran terremoto que destruyó Caracas en 1812. Este largo período sin liberación de energía generó lo que los científicos denominan un “déficit de deslizamiento”, suficiente para provocar un sismo de gran magnitud.

Science subraya que los terremotos dobles consecutivos, aunque conocidos en la literatura sísmica, suelen ocurrir con horas o días de diferencia.

En este caso, los dos eventos sucedieron con solo 39 segundos de separación, lo que constituye una rareza en el registro global. Ejemplos como los terremotos de Kahramanmaraş en Turquía (2023) o de Kagoshima en Japón (1997) tuvieron lapsos mucho mayores entre ambos sismos.

Este intervalo excepcionalmente corto dificulta el trabajo de los sismólogos, ya que las señales de ambos terremotos tienden a superponerse y complican la identificación exacta del epicentro y la magnitud real de cada evento. El estado actual de la infraestructura sísmica en Venezuela, que otras épocas era de avanzada, ha mermado en los últimos años, en un contexto de crisis política y económica.

Por ello, científicos como Audemard han debido corroborar datos con informes de sismógrafos internacionales para precisar la ubicación y profundidad de los sismos.

Venezuela registró más de 430 réplicas y desplegó operativos de rescate con más de 30.000 funcionarios y 2.624 rescatistas internacionales (AP Foto/Pedro Mattey)

Respuesta humanitaria y operativos de rescate

Cinco días después del desastre, la preocupación sigue creciendo. Venezuela ha registrado más de 430 réplicas desde el miércoles, incluyendo sismos secundarios de magnitud superior a 4. Más de 30.000 funcionarios venezolanos —entre bomberos, policías, militares, médicos, paramédicos y psicólogos— participan en el operativo de asistencia en las ciudades afectadas.

El Gobierno de Venezuela declaró el estado de desastre en La Guaira, principal zona de víctimas y daños materiales. Allí se estableció control militar para coordinar las tareas de emergencia y garantizar la seguridad en los operativos. Además, se habilitó una comisión oficial encargada de inspeccionar viviendas y determinar cuáles pueden volver a ser habitadas.

A la respuesta local se sumó el apoyo internacional. Países Bajos envió un buque con alimentos, agua potable, una planta potabilizadora y personal de emergencia desde Curazao. Equipos de Argentina, El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia y Estados Unidos llegaron para colaborar en las tareas de búsqueda, rescate y atención médica. En total, se reportó la llegada de 2.624 rescatistas internacionales, 137 perros, 49 vehículos y más de 84 toneladas de suministros médicos y quirúrgicos.

El apoyo estadounidense incluyó el envío de más de 200 efectivos militares, helicópteros y aviones, junto con la llegada de marines al puerto de La Guaira. Otras naciones, como Paraguay y Perú, también enviaron contingentes y ayuda humanitaria. Miles de voluntarios venezolanos se sumaron a las labores en Caracas y otras ciudades.

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