
El invierno se instaló con firmeza en Buenos Aires y no tiene intención de ceder. Lejos de dar paso al típico veranito de San Juan —esa pausa de temperaturas más benévolas que suele presentarse hacia finales de junio en el centro y norte del país—, este año la temporada fría se extiende de manera persistente sobre la ciudad y su área metropolitana. Ya van más de 15 días consecutivos con mínimas de entre 2 °C y 10 °C, y máximas que con escasa frecuencia logran superar los 15 °C.
Lo que más llama la atención no son los valores en sí, que no se alejan de manera extrema de los parámetros normales para la época, sino la tenacidad del patrón climático.
Semanas atrás, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atravesó entre dos y tres semanas consecutivas con cielo muy nublado; ahora, el rasgo dominante son las bajas temperaturas que se encadenan sin pausas. Una constancia que, según Meteored, define el carácter de este invierno.

El jueves comenzó con lluvias débiles y aisladas durante la madrugada en la región del AMBA, aunque el cielo se despejó rápidamente para las primeras horas de la mañana. La jornada transcurrió con buen tiempo, con máximas en torno a los 13 °C.
El viernes traerá un nuevo descenso térmico entre la madrugada y la mañana, favorecido por condiciones de cielo más despejado. De acuerdo con los datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se prevén mínimas de 5 °C en la Capital y de hasta 2 °C en el conurbano bonaerense. Recién por la tarde la máxima treparía a 14 °C.
Para el sábado, debido al viento norte, se espera un leve aumento de la temperatura, que llegará a los 17 °C, con cielo algo o parcialmente nublado, lo que lo convertiría en el día más templado de toda la semana. La mínima, sin embargo, será de 9 °C.
El domingo, en tanto, fue objeto de sucesivos ajustes en los modelos de pronóstico. En algún momento de la semana se barajó la posibilidad de una jornada con lluvias moderadas y fuertes vientos, producto de una ciclogénesis en las cercanías de Buenos Aires.

La jornada comenzaría con cielo cubierto y algunas lluvias aisladas, para luego mejorar en la segunda mitad del día con nubosidad parcial. El viento rotará del sudeste al sudoeste y las temperaturas en la Capital Federal se moverán entre 9 °C y 14 °C.
El alivio, sin embargo, será fugaz. A partir del lunes, una nueva irrupción de aire frío polar comenzará a afectar al área metropolitana. Ese día la mínima descenderá hasta los 7 °C en CABA, con posibilidad de heladas en el conurbano, mientras la máxima rondará los 14 °C, según el SMN. El enfriamiento no se detendrá allí.
Para el martes y el miércoles, se esperan mínimas de entre 5 °C y 7 °C, con tardes que alcanzarían los 13 °C. El tiempo continuará estable y sin lluvias significativas durante esos días.

El tramo más duro del pronóstico se concentra durante el comienzo de julio. Según Meteored, para el modelo europeo ese período traerá las condiciones más frías de todo el horizonte de diez días: mínimas de apenas 2 °C a 3 °C en la ciudad, con máximas que no superarían los 10 °C u 11 °C.
La presencia de viento del sector sur amplificará la baja sensación térmica durante las primeras horas de la mañana y la noche. Los porcentajes de precipitación se mantienen por el momento muy bajos en la región del AMBA, más allá de algunas condiciones de inestabilidad pasajera previstas para ciertos momentos de la próxima semana.
En lo que respecta al resto del país, las temperaturas extremas que ocurrieron durante esta semana seguirán en algunas provincias. El SMN emitió alertas amarillas en el norte de San Juan, oeste de La Rioja, norte de Corrientes, el este de Formosa y sur de Misiones, donde la advertencia asciende a naranja en el norte.

