
Andrea Masiello decidió retirarse del fútbol, pero la noticia no fue que lo hizo por su edad, sino porque el defensor de 40 años lo habría hecho para evitar enfrentarse al Bari en el repechaje de permanencia de la Serie B, una decisión que reactivó el recuerdo del escándalo de apuestas ilegales más recordado del calcio en la última década y media.
El defensor del Südtirol oficializó su retiro el pasado 9 de mayo, horas antes del último partido de la fase regular contra la Juve Stabia. La noticia fue difundida a través de una carta publicada en redes sociales por su pareja, en lo que el diario Corriere dell’Alto Adige describió como una inesperada coincidencia en las formas y tiempos. Su equipo empató ese encuentro y quedó condenado a disputar el repechaje por la permanencia frente al Bari; sin embargo, Masiello no estuvo presente en ninguno de los dos duelos.
La razón no es física ni técnica. El defensor suma 15 años evitando enfrentarse al equipo pugliese por decisión propia, postura que incluso formalizó mediante una cláusula expresa en su contrato con el Südtirol que le permitía no ser convocado en ningún partido ante los biancorossi. Frente al sorteo que los emparejó en el repechaje, Masiello eligió retirarse.
El autogol que lo “condenó”
El origen de este distanciamiento data de mayo del 2011. Masiello, entonces defensor del Bari, marcó un gol en contra en un clásico frente al Lecce que terminó 2-0 a favor de los visitantes. El resultado le permitió a su rival evitar el descenso a la Serie C. Pero ellos, que ya habían perdido la categoría, claudicaron algo más que el partido: la credibilidad de su historia.

La investigación judicial determinó que Masiello había recibido una suma relacionada con apuestas ilegales por ese autogol deliberado. El Corriere dell’Alto Adige informó que el propio jugador confesó ante el tribunal de Bari haber marcado el gol en contra a cambio de entre 50.000 y 300.000 USD, aunque fuentes consultadas por OneFootball sitúan la cifra cerca de los 100.000 USD.
En 2012, Masiello fue arrestado bajo el cargo de asociación para delinquir con fines de fraude deportivo, recibió una condena de 22 meses, una suspensión de dos años y medio en el fútbol y una multa de 30.000 USD.
El escándalo, enmarcado en la investigación italiana conocida como calcioscommesse, remeció al fútbol transalpino; también el entonces entrenador de la Juventus, Antonio Conte, fue sancionado diez meses por no denunciar irregularidades en otros partidos.
Ante esta situación, el Bari recibió una penalización de siete puntos la temporada siguiente; el Lecce descendió a tercera división.
Una cláusula, 15 años de ausencia y un retiro anunciado
Cumplida la sanción, Masiello retomó su carrera. Participó en el Genoa y luego en la Atalanta, donde disputó cuatro partidos en la UEFA Champions League. En 2022, fichó por el Südtirol, club del norte de Italia, en la Serie B. Desde el primer día, una condición fue innegociable: no enfrentaría al Bari.

Durante tres temporadas consecutivas en la categoría de plata del fútbol italiano, el defensor honró esa promesa. Cada vez que el Südtirol se cruzó con los biancorossi, Masiello quedó fuera de la convocatoria. La afición del Bari nunca le perdonó el episodio de 2011 y el rechazo, según indicó OneFootball, persiste hasta hoy en “gran parte de la afición”.
El repechaje contra el Bari representaba un escenario sin salida. Jugar significaba enfrentarse a una hinchada que lo repudia desde hace 15 años en un partido decisivo por el descenso. No jugar —manteniendo la cláusula contractual— equivalía a dejar al equipo con un futbolista menos en la instancia más crítica de la temporada.
Masiello optó por una tercera vía: dejar el fútbol profesional a los 40 años y terminar su carrera antes de que el calendario lo obligara a decidir.

