
El 35% de los adolescentes ya probó vapeadores, según advirtió recientemente la Sociedad Argentina de Cardiología. Aunque se promocionan como alternativas “más seguras” o herramientas de reducción de daño, los expertos remarcan que los cigarrillos electrónicos no son inocuos y contienen o pueden vehiculizar nicotina, una sustancia altamente adictiva con efectos cardiovasculares.
En ese marco, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves una ley que regula su uso, la venta y la promoción de estos productos. Entre los puntos principales, se prohíbe la venta a menores de 18 años y se equipara las restricciones de consumo a las ya vigentes para el cigarrillo tradicional: su uso queda vedado en espacios cerrados de acceso público.
El proyecto, presentado por la legisladora radical Manuela Thourte y aportes de la diputada Claudia Negri (Fuerza Buenos Aires), incorpora además nuevas medidas de vigilancia epidemiológica y respuesta sanitaria ante los efectos adversos del vapeo. El objetivo central es restringir el acceso de los menores de edad y frenar el avance de estos dispositivos entre adolescentes.
Qué prohíbe la nueva regulación
Entre los lugares alcanzados por la prohibición de uso figuran escuelas, hospitales, clubes, transporte y centros culturales.

También se prohíbe la promoción, la publicidad, las ofertas gratuitas y el patrocinio de estos productos fuera de los comercios habilitados. Esos locales deberán exhibir advertencias sanitarias visibles para usuarios y vecinos.
El régimen sancionatorio prevé multas de entre 500 y 5.000 unidades fijas, además de decomiso de mercadería y clausura o inhabilitación de los comercios infractores. Según el texto, esos montos equivalen hoy a entre $474.995 y $4.749.950.
Medidas sanitarias y ambientales previstas
La norma dispone la actualización de los programas de cesación tabáquica en hospitales y centros de salud. A eso suma la creación de un sistema local de registro de casos de Evali, una lesión pulmonar asociada al vapeo.

El proyecto también incorpora campañas de concientización en escuelas sobre los efectos de la nicotina en el cerebro adolescente. La ley obliga además a informar a personas gestantes sobre los riesgos vinculados con estos productos durante el embarazo. En el plano ambiental, establece una gestión diferenciada para los residuos electrónicos y plásticos derivados de estos dispositivos en los Puntos Verdes de la Ciudad.
Los argumentos sanitarios detrás de la ley
Entre sus fundamentos, la norma sostiene que estos productos se expandieron en Argentina y en el mundo, con una marcada penetración entre adolescentes y jóvenes. También advierte que suelen percibirse como menos riesgosos que el cigarrillo convencional, aunque contienen nicotina y otras sustancias nocivas.

El proyecto cita datos de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) según los cuales el 35,5% de los adolescentes de 13 a 17 años dijo haber consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en su vida. A la vez, el 16,7% declaró haberlos usado en los últimos 30 días. La norma afirma que estos dispositivos se promocionaron de manera engañosa como alternativas menos nocivas o como herramientas eficaces para dejar de fumar.
También recoge una advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la exposición a la nicotina antes de los 25 años, con efectos sobre la atención, el aprendizaje, la memoria y el control de los impulsos, además de un mayor riesgo de dependencia.
Vapeadores, el primer paso hacia una adicción mayor
La inquietud por los vapeadores estuvo presente en el reciente Foro Latinoamericano de Oncología, donde se remarcó que el tabaquismo sigue siendo el principal factor asociado al desarrollo de cáncer de pulmón. Según la OMS, el 85% de los diagnósticos en adultos está directamente vinculado al consumo de tabaco, tanto en su forma convencional como a través de productos electrónicos que contienen nicotina.

“La mayoría de los vapeadores contiene solventes, nicotina y saborizantes, sustancias que provocan inflamación directa en los pulmones. Esa inflamación, al activar el sistema inmune, puede derivar en cáncer. Ya se conocen los casos de fibrosis pulmonar producida por estos dispositivos”, explicó a Infobae Lorena Lupinacci, oncóloga clínica y jefa del área de tórax e investigación del Hospital Italiano.
El problema no reside solo en la química, sino también en la estrategia de mercado. “La industria apunta a los chicos de entre 13 y 15 años, con vapeadores llamativos, de colores y sabores atractivos. En 20 años estaremos ante una epidemia de cáncer de pulmón por vapeadores, pero ya estamos observando casos de fibrosis pulmonar. Los pulmones se endurecen por la inflamación, y esto no solo implica cáncer, sino también enfermedades del intersticio pulmonar”, alertó la especialista.
La preocupación es generacional y sanitaria. Los cigarrillos electrónicos pueden convertirse en el primer paso hacia una adicción mayor. “Quien nunca estuvo expuesto a la nicotina empieza a hacerlo desde muy chico con los vapeadores. El vapeo puede ser la puerta de entrada al cigarrillo tradicional”, advirtió la oncóloga.
En la misma línea, el doctor Luis Alberto Suárez, líder regional de Pfizer Oncología, señaló que el vapeo representa un riesgo real para la salud pulmonar. “Al vapeo también se lo considera como causa directa de daño”, concluyó.

