
El Ministerio de Salud puso en marcha una jornada de inducción y actualización dirigida a profesionales de la salud del sector público, con el objetivo de fortalecer los conocimientos sobre el manejo clínico, seguimiento y los procesos de certificación de las personas afectadas por la intoxicación con dietilenglicol en 2006.
Durante la capacitación se abordan aspectos clínicos fundamentales relacionados con las secuelas derivadas de la intoxicación, así como los criterios médicos utilizados para la evaluación de los pacientes afectados, explicó el ministro encargado de Salud, Manuel Zambrano Chang.
Destacó la importancia de que médicos y demás profesionales sanitarios mantengan actualizados sus conocimientos sobre este tema, a fin de garantizar una adecuada atención y evaluación de los pacientes.
«Estamos dando docencia sobre lo que fue la intoxicación con dietilenglicol. Es importante que el personal de salud conozca y refresque todos los conocimientos relacionados con este manejo», afirmó el ministro encargado.
Las solicitudes de certificación y recertificación, dijo, continúan siendo evaluadas por las comisiones correspondientes, las cuales han sido reactivadas para garantizar la revisión técnica de cada expediente.

“Todos estos expedientes se están reevaluando y se está dando seguimiento a los pacientes que ya cuentan con certificación», indicó Zambrano Chang.
El envenenamiento masivo por jarabes contaminados con dietilenglicol ocurrido en Panamá en 2006 constituye uno de los episodios más graves de intoxicación por medicamentos en la historia moderna y un caso paradigmático de cómo una falla sistémica en la cadena de suministro farmacéutica puede transformar un insumo industrial en un veneno distribuido por el propio Estado a su población.
Investigaciones epidemiológicas demostraron que el brote de insuficiencia renal aguda con manifestaciones neurológicas, inicialmente catalogado como un síndrome de causa desconocida, se originó en un jarabe para la tos producido en los laboratorios de la Caja de Seguro Social (CSS) y elaborado con glicerina contaminada con aproximadamente 22 % de dietilenglicol.
El dietilenglicol es un compuesto orgánico, un diol, usado principalmente como solvente industrial en productos como anticongelantes, fluidos de frenos, removedores de papel tapiz, así como en la fabricación de resinas, plásticos, tintes y otros materiales.
Se trata de un líquido incoloro, de sabor dulce y sin olor, características que lo hacen especialmente insidioso cuando contamina medicamentos líquidos, ya que no produce cambios organolépticos evidentes para el consumidor.

El dietilenglicol sustituyó fraudulentamente a la glicerina farmacéutica en la cadena de comercialización entre China, España y Panamá.
Las cifras oficiales y de organismos internacionales sobre este caso oscilan desde algo más de un centenar hasta casi 300 fallecidos reconocidos, con cientos de personas afectadas y fuertes indicios de un subregistro significativo, lo que ha mantenido abierta la discusión pública sobre la verdadera magnitud del daño.
A nivel jurídico, el caso derivó en condenas penales contra directivos de la empresa intermediaria panameña Medicom y funcionarios de la CSS, así como en fallos posteriores de la Corte Suprema de Justicia que empezaron a reconocer la responsabilidad del Estado y a ordenar indemnizaciones a las víctimas, casi dos décadas después de los hechos.
En paralelo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito incluyeron a Panamá como estudio de caso emblemático en su informe sobre medicamentos contaminados y la integridad de la cadena de suministro de excipientes.
Subrayaron que este episodio no fue un accidente aislado, sino parte de un patrón global de intoxicaciones por dietilenglicol y etilenglicol que se ha repetido en distintos países.

