Ricardito, el narco uruguayo que manejaba bocas de droga desde prisión y se jactaba de su fama criminal

Ricardito, el narco uruguayo que manejaba bocas de droga desde prisión y se jactaba de su fama criminal

Ricardo Cáceres Correa, alias Ricardito

Ricardo Cáceres Correa, un delincuente uruguayo conocido por todos como Ricardito, apelaba a su fama criminal para vender droga desde la cárcel. “Soy el que sale en la tele”, le dijo a una mujer que había sido amenazada, golpeada y obligada a vender sustancias en una oportunidad.

Ricardito es un viejo conocido de la Policía uruguaya, pero su nombre reapareció públicamente en las últimas semanas luego de un triple crimen que hubo a finales de mayo en una boca que él controlaba tras las rejas. Es, además, medio hermano de Luis Betito Suárez, otro narcotraficante que fue considerado uno de los criminales más peligrosos del país.

Pero más allá de estos lazos familiares, Cáceres tuvo su propio perfil. Fue el líder de “Los Ricarditos”, como se conocía a una de las bandas criminales que disputaba el territorio de venta de droga en el Cerro, un barrio del acceso oeste de Montevideo. La organización se caracterizaba por la violencia, las extorsiones y el uso de los jóvenes para su propia red.

Una boca de drogas, el escenario del triple crimen en el Cerro de Montevideo (Captura Telenoche/Canal 4)

Cáceres estuvo condenado por narcotráfico, extorsión, violencia privada y lesiones personales.

Este narcotraficante es conocido por mandar a torturar a adictos que le deben dinero, acciones que monitoreaba por videollamada desde el penal en el que está.

“Soy el tipo que sale en la tele”, fue una de las frases atribuidas a él que leyó la fiscal de Estupefacientes Stella Lorente, en una audiencia judicial consignada por el diario uruguayo El País. La fiscal sostuvo que, desde la prisión, Cáceres lideraba una red de puntos de venta de droga en el Cerro, con personas encargadas de suministrar las sustancias, recaudar dinero, custodiar las bocas, vigilar las cámaras y recorrer lugares de acopio.

Triple crimen en boca de droga en el barrio Cerro de Montevideo (Captura Telenoche/Canal 4)

Hubo vecinos de Ricardito que denunciaron sobre los comercios que había en la zona. Y uno de los puntos señalados fue el lugar en el que ocurrió la masacre del 24 de mayo. A esa boca la llamaban “la escalerita”. Los investigadores creen que los autores de los homicidios eran parte de la banda rival.

La organización “Los Ricarditos” tenía cámaras de videovigilancia instaladas en las bocas. Desde cualquier dispositivo los cabecillas podían saber los movimientos de los consumidores, los integrantes de la organización y de la policía. Así, por ejemplo, podían advertir cuando estaba “lleno de botones” en la calle, como surge de uno de los audios. También cuando una persona era detenida: “Agarraron al viejo”.

Uno de los imputados por este caso aparece mencionado en los audios como “Bebe”. Su tarea, según la acusación fiscal, era suministrar droga a “la escalerita”. En una de las conversaciones le pone un precio a las sustancias: “A todos los que estén ahí deciles que a 170 el gramo de base [USD 4] y 250 el gramo de merca [USD 6]”.

El Betito Suárez, uno de los líderes de un grupo narco en Montevideo, es medio hermano del Ricardito (Captura Subrayado Canal 10)

Las llamadas a diario del Ricardito

Otro de los imputados era apodado “El Guille” y era uno de los encargados de la distribución, pero además estuvo vinculado a episodios de violencia. Un padre denunció que su hija, por ejemplo, había sido amenazada de muerte, secuestrada, violada y obligada a vender. Ella era consumidora.

Cárceres seguía los movimientos a diario desde la cárcel, al punto que llamaba todos los días a sus colaboradores, según la audiencia judicial consignada por el diario uruguayo. Fue a esa víctima que le dijo que era el que salía en la tele.

Tras el triple crimen, Ricardito sufrió un golpe. En total, fueron nueve los allanamientos realizados tras esa masacre. En los procedimientos la Policía incautó un kilo de pasta base en piedra, varias dosis de la misma sustancia ya fraccionada para su comercialización, municiones y mochilas con dinero en efectivo. Las bocas de venta allanadas funcionaban principalmente en las zonas de Berna y Vigo y de Rusias y Chile.

Operativo policial tras el triple crimen en boca de droga en el barrio Cerro de Montevideo (Captura Telenoche/Canal 4)

Además de la condena a su esposa, el cuñado recibió una pena de cuatro años y cuatro meses y una tercera integrante de la organización fue condenada a tres años. “Bebe”, como le decían a otro integrante, fue sentenciado a dos años y tres meses.

La familia del Ricardito

Un cuñado del Ricardito era una pieza clave en la logística de la organización: proporcionaba una moto y un monopatín eléctrico para que otros integrantes recorrieran las bocas.

Su esposa también tenía un rol clave: era la encargada de comunicar al cabecilla de la banda con los demás integrantes de la organización. También recolectaba y administraba parte del dinero, según surgió de esa audiencia judicial, consignada por El País. Tenía un vehículo a su disposición, que usaba para recorrer bocas, reunirse con encargados y levantar efectivo.

El manejo de dinero que realizó la esposa del Ricardito quedó consignado en informes de redes de cobranza. Se registraron giros por unos 209 mil pesos uruguayos (unos USD 5.200) y 28 transferencias de un hombre por un total de 421 mil pesos uruguayos (unos USD 10.400). Hubo otros giros registrados y todos fueron en las sucursales de los mismos barrios.

Triple crimen en boca de droga en el barrio Cerro de Montevideo (Captura Telenoche/Canal 4)

Esta participación derivó en su condena a cuatro años y siete meses de cárcel.

Su casa también fue allanada: encontraron carteras, monederos, morrales, mochilas con monedas y billetes, marihuana y cocaína.

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